martes, 28 de julio de 2015

«Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.»  - Paulo Coelho
«La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida.»  -   Alexander Ustinov
HAY QUE LANZARSE
ESTO ES VIDA 




En mis constantes divagaciones no pocas veces he pensado que el mundo intelectual obedece a frustraciones derivadas del aburrimiento, a nuestra vida sedentaria, monótona y sosa. Y muchas de esas frustraciones vienen de no saber apresar el momento, decir sí, lanzarse. Cómo te lo pienses el asunto ya no funciona. Es un empujón sin más, pero el miedo viene a querer asegurar que no haya luego otro momento del que tengamos que arrepentirnos. Wittgenstein decía que si dividimos nuestro valor entre el miedo el resultado será el éxito, de ahí se entiende que cuanto más valor y menos miedo más éxito, pero luego viene el aguafiestas y te dice, ¿estás seguro? piénsatelo. Y como te lo pienses mucho no vas a ningún sitio, porque peligros los hay por todas partes, predecibles e impredecibles. Y si lo que persigues es el éxito seguro, mal que te pese, tendrás que arriesgarte.
Yo he sido durante toda mi vida uno de esos que ante las apuestas prefiero mirar cómo otros se la juegan. Bastante cobarde, bastante miedica. Vergonzoso, callado, qué pensarán de mí. Los hay peores que yo, pero también mejores, gente a la que envidio. Reconozco varios pasos atrevidos de los que me enorgullezco y es más, eso me hace comprender ahora porque hay que lanzarse, porque siendo decidido me ha ido mejor. También reconozco otras ocasiones en las que no supe lanzarme y en el pasado imborrable me quedan marcadas como cicatrices. ¿Por qué no supe decir sí aquella vez? ¿Por qué te callaste? ¿Por qué no fuiste?
Viendo estos vídeos, me pregunto si no me estoy perdiendo algo en la vida. ¿Es esto lo que nos toca, estar donde ahora estamos, delante del ordenador, o más bien es un problema de no tomar decisiones, salir y lanzarse? Cómo soy persona de poca acción y más de pensamiento (tal vez un mal habito) puedo encontrar excusas convincentes para quedarme apalancado y seguir esclavizado en la sociedad, como muchos, como la mayoría. Sí, esta gente es privilegiada, niños de papa que se pueden tomar el lujo de viajar por el mundo, visitar parajes paradisíacos y divertirse a lo bestia. Yo no estoy seguro de que pudiera hacer lo mismo, pero envidia me dan. De alguna manera le meten un golazo a la abulia y el tedio que padecemos la mayoría. Es posible que sean unas vacaciones bien aprovechadas y luego también ellos vuelvan a la esclavitud que exige la sociedad pero de momento, por rato o unos días lo consiguen.
Hay que lanzarse, y no me refiero a estos saltos salvajes tan lucidos (yo desde luego no podría) sino lanzarse en otras ocasiones en las que el sentimiento nos induce a ello. Sin miedo a caer mal, y si caemos mal saber reírnos de nosotros mismos y a por otra. Cualquier cosa menos tener que lamentarnos durante el resto de la vida de no poder haber hecho lo que de veras queríamos, cuando verdaderamente podíamos. Esto es vida, el resto es miedo, disculpas, excusas del intelecto, represión consentida.


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