domingo, 6 de mayo de 2012

  UN VERANO EN LOS LAGOS, 1843

Margaret Fuller (1810 - 1850) perteneció al círculo literario de los trascendentalistas ameri- canos (Emerson. Thoreau...) y es considerada como una de las pioneras del movimiento femi- nista. Organizó grupos de discusión de mujeres, en los que se hablaba de temas variados, como el arte, la educación y los derechos de la mujer. Varias figuras conocidas del movimiento de los derechos de la mujer tomaron parte en aquellas conversaciones. Su primer libro "Un Verano en los Lagos, 1843" es un compendio de retratos costumbristas, con anécdotas, diálogos, pequeñas historias, poemas y descripciones paisajistas de un largo viaje turístico que realizó por el Lejano Oeste, concretamente por los territorios de Chicago, Illinois y Wisconsin. El libro captura el espíritu de las gentes y lugares que visitó, sus hábitos, costumbres y relaciones, pero a la vez se convirtió en una íntima introspección con la Naturaleza. La belleza de las praderas, lagos y montañas que fue descubriendo durante el viaje, en una época en que América iba perdiendo terreno salvaje y las tribus indias estaban siendo marginadas, acentuaron su sensibilidad y percepción crítica. Margaret lamentaba el mal progreso que el hombre blanco hacía de aquellas tierras vírgenes. "Nuestra gente y nuestro gobierno han pecado por igual contra los primeros nativos de este suelo" escribió. Su pensamiento religioso fue también complejo y poco  ortodoxo para la época "Aunque siento profundo respeto por todas las religiones como necesarias para la felicidad de la humanidad, soy sin embargo una ignorante acerca de la Revelación, Promesas Cumplidas, esperanzas bien definidas, son cosas de la cuales ahora no siento necesidad. De momento mi alma está centrada en esta vida" decía. Sus experiencias con la Naturaleza sirvieron para desarrollar una visión más lúcida y generosa con el mundo. La desgracia asalto a Margaret a la edad de 40 años en el naufragio del barco Elisabeth que navegaba dirección a Nueva York, con ella perecieron también su marido y su hijo.
No hay publicaciones en castellano de sus obras. Traduzco unos pasajes de su libro aun a costa de sacrificar buena parte de mi tiempo, ya que su estilo un tanto arcaico y abstruso se resiste a una fácil traducción.

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"Pero no fue tan pronto el que yo aprendiera a valorar el paisaje de los lagos. Solamente después de familiarizarme diariamente con desinterés que penetré en su belleza, porque la Naturaleza siempre se opone a ser vista con mirada fija. Ella siempre se muestra inexpresiva cuando se fijan en ella con ojo impertinente y curioso. Pero aquel que vaya con intención infantil de aliviar su sueño en su regazo, o incline de toda fe su frente dolida sobre su pecho en busca de consuelo maternal, verá toda la belleza de una madre en la apariencia que ella vuelca sobre aquel"
"Oh, nunca bellas planicies tuve por vosotras sentimiento alguno que una profunda gratitud, porque eres tú en verdad la única ecuánime, grande y magnifica mientras yo apenas tengo lugar. Ahora, tú  mantienes desde el pasado, imágenes inquebrantables de sosiego, sencilla en tu quietud, fuerte en tu propia tenencia, por siempre musical y vibrante como los pasos de un niño".
"Palpitaré con el corazón vivo del mundo, y entenderé todos los estados de animo, incluso las fantasías o sueños de la Naturaleza. Me atrevo a confiar en la interpretación de su espíritu para que me devuelva el bienestar. Para establecer la verdad a través del error."


"Viendo el rastro de los indios, que eligieron los lugares más bellos para asentarse, y cuyos hábitos no se perdían en el aspecto de la naturaleza bajo el cual nacieron, sentimos como si fueran ellos los justos señores de la belleza que se abstuvieron de alterar"
"Al primer mediodía, estando allí, mirando desde una cima cercana, sentí que nunca imaginé poder ver una imagen más fascinante. Era una hora de profunda serenidad, brillante de azul dorado, rica en sombras. A cada rato la luz del sol se hacía más dulce. Los indios estaban agrupados y diseminados entre las cabañas, las mujeres cocinando, en la olla o la sartén, sobre muchos pequeños fuegos, los niños medio desnudos, inquietos como duendecillos, andaban jugando a la vez fuera y dentro del agua "



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