jueves, 16 de febrero de 2012


En 1845, a la edad de 28 años, Thoreau construye una casita cerca de la laguna Walden (Massachusetts) y se queda viviendo en ella él solo durante dos años, dos meses y dos días. Alejado de la sociedad (a una milla de distancia de sus vecinos) a la que veía cada vez más entregada a la tecnología, el egoísmo y la hipocresía, decidió separarse para vivir en paz consigo mismo y lo que la naturaleza pudiera ofrecerle, algo que pocas almas parecen comprender. Dado su carácter inconformista y su amor por los paseos al aire libre, era de esperar que cumpliera con un capitulo semejante. Durante su estancia escribió sus impresiones en un libro que tituló Walden. Del libro se pueden aprender muchas cosas beneficiosas para esta sociedad que, desde aquel entonces, continua enmarañada en una espiral materialista cada vez más opresora. El ya lo sufría hace siglo y medio y no quiero ni imaginar que pensaría si levantara la cabeza y contemplara el espectáculo actual de la vida moderna.  No sé de qué nos sirve tener en la historia mentes avanzadas en el saber si luego casi nadie aprende ni toma ejemplo de ello.

"Conforme simplificáramos nuestra vida, las leyes del universo parecerían menos complejas y la soledad y no sería soledad, ni pobreza la pobreza, ni debilidad la debilidad. Si habéis construido castillos en el aire, vuestra obra no tiene por que perderse: están donde deben estar. Ahora hay que poner los cimientos debajo."
"En las tardes cálidas solía sentarme en el bote a tocar la flauta y veía a las percas, a las que parecía haber encantado rondando a mi alrededor y a la luna moviéndose por el fondo ondulado, que estaba salpicado por los desechos del bosque. "
"Algunas de mis horas más gratas transcurrían en las largas y lluviosas tormentas de primavera o el otoño, que me confinaban en casa tanto por la tarde como por la mañana, aliviado por su incesante fragor y reciedumbre; luego, el temprano crepúsculo anunciaba un atardecer en que muchos pensamientos tenían tiempo de arraigar y desplegarse."



"Ya no sabemos lo que es vivir al aire libre y nuestras vidas son domesticas en más sentidos de lo que creemos. Del hogar al campo hay una gran distancia. Tal vez estaría bien que fuéramos a pasar más días y noches sin obstrucción alguna entre nosotros y los cuerpos celestes, que el poeta no hablara tanto bajo techo o el santo no morase allí tanto tiempo"
"No permitas que ganarte la vida sea tu oficio, sino tu esparcimiento. Disfruta de la tierra, pero no la poseas. Por falta de iniciativa y fe los hombres están donde están, comprando y vendiendo y gastando sus vidas como esclavos"
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