Guía Espiritual y Filosófica para perdidos materialistas, ateos y descreídos de todo.
Este blog está dedicado a todo aquello relacionado con la Naturaleza, donde Ciencia, Ética y Arte se entrelazan para abrir caminos hacia un pensamiento nuevo que promueva la implícita transcendencia que subyace en la Vida.
viernes, 6 de marzo de 2015
STEVEN WILSON MARIUSZ DUDA
THE OLD PEACE
Soy un admirador del rock progresista de Steven Wilson pero por desgracia la temática de sus canciones encajan mal en la temática de este blog. Tiene costumbre de inspirarse en historietas de apariciones, fantasmas, rarezas oníricas, noticias extrañas que leemos en los periódicos. El otro día encontré por casualidad este precioso vídeo con una dulce canción en compañía de Mariuz Duda. Pura naturaleza. Aprovecho de paso la ocasión para promocionar su reciente trabajo "Hand.Cannot.Erase" que justo esta semana ha salido a las ondas. Es su cuarto trabajo en solitario y una vez más se erige como el mejor músico de rock de estilo Prog, tan incomprendido hoy en día. La idea de esta obra surgió de una curiosa y trágica noticia que leyó en el periódico acerca de una chica que fue encontrada en casa, al cabo de dos años, muerta. ¿Cómo es que nadie supo de ella, que nadie la echara de menos? Wilson comenta en una entrevista que la mejor manera de perderse en este mundo es ir al corazón de las grandes ciudades donde nadie sabe nada de sus vecinos, donde el anonimato está asegurado. Razón no le falta. "Hand.Cannot.Erase" es un caleidoscopio sonoro de múltiples ritmos brutos y melodías entrecruzadas al mejor estilo de los 70.
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jueves, 26 de febrero de 2015
«El fin del voraz capitalismo lo pondrá un nuevo y convincente salto ideológico que nos
saque fuera del paisaje nihilista en el que habitamos. Fuera del ámbito financiero» - AllendeAran
EL BIENESTAR HIPOTECADO
LA POLÍTICA FINANCIERA
Llevamos
unos
cuantos años arrastrando una crisis económica que no acierta a dibujar
un panorama
alentador en un futuro inmediato. Hemos caído en un lodazal de mierda
que nos
dificulta el avance hacia cualquier orilla. No sabemos cómo o hacia
dónde
dirigirnos. Nos faltan fuerzas (ideas) y el barrizal en el que hemos
caído se
hace cada vez más espeso ante la evidencia de nuevos casos de corrupción
que emergen día sí y día también, y que ponen en evidencia quienes han
sido los culpables del barrizal hediondo en el que nos movemos. Vergonzoso.
Ese
tren de vida raudo que nos ha impuesto el capitalismo tenía que haber
pisado
freno hace tiempo pero la velocidad nos cegaba a todo menos al vértigo
hedonista, al placer desmesurado, a la riqueza material ilimitada, al
hartazgo
incluso. Íbamos y vamos demasiado deprisa. La velocidad, se decía, es
insostenible, y todavía hoy seguimos sin querer entenderlo, sin querer
pisar
freno al desgaste que cometemos en la Tierra a cambio de chupar sus
recursos
desmesuradamente, instigados como estamos en el vicio nunca satisfecho
del
quiero más, más y más. Hemos llegado a un punto en que convencernos del error que estamos cometiendo no parece factible porque no se puede dar marcha atrás, pero seguir adelante, a esta velocidad, resulta suicida.
El amor al dinero está tan
arraigado que nadie parece convencerse de lo contraproducente que resulta
aceptar sus reglas avariciosas, ni aún a pesar de saber, como sabemos, de que
en esta sociedad construida sobre la codicia del capitalismo, el bienestar siempre nos
viene con una factura cargada de altos intereses. Lo pagaremos caro, muy caro
si continuamos así, sin pisar el acelerador, porque el futuro, aunque
parezca un espejismo lejano, termina llegando. No falla.
Ahora
buscamos soluciones constructivas y queremos que nadie quede perjudicado en el
rescate de nuestra desolada situación, pero nadie está dispuesto a ceder un ápice de su riqueza, ni aún cuando
sabemos de las formas fraudulentas que han cometido muchos para acaparar tan
copiosas cantidades de dinero. No queremos perder un céntimo de lo que hemos
ahorrado, no queremos ayudar a nadie. Es, al fin y al cabo,
a lo que nos han educado, lo único que apreciamos por encima de todo; ser
ricos. Porque ser ricos es sinónimo de poder, de respeto, de éxito, de
seguridad, de confort, de lujo, vacaciones, moda.
El
dinero se ha
convertido, tácitamente, en una droga adictiva, en una religión
totalitaria,
con sus dogmas, sus leyes y sus carreras universitarias. La fe de que
cualquiera, “libremente”, se puede hacer rico y con ello comprarse un
paraíso y
vivir como Dios es aceptado por todos los feligreses que conforman el
sistema
social capitalista, que bajo el cebo de la esperanza y la libertad
entrecomillada,
y la bendita democracia, nos creemos auspiciados de lo que otrora fue un
calvario de lucha por la supervivencia. Pero una libertad como esta,
egoísta,
mal ejercida en pro del individualismo, es una libertad ponzoñosa, mal
versada
en la ley del más fuerte y tramposa, porque las ventajas
circunstanciales no son
ecuánimes para todos. Este bienestar es desconsiderado con el prójimo,
nos enemista con el vecino, nos envilece de materialismo innecesario,
nos
amodorra la sensibilidad, adormece la búsqueda de nuevas ideas, otras
con las que ver el mundo desde otra perspectiva más VITALISTA y HUMANA.
Todavía
hay
quien no lo ve, todavía hay muchos que no se dan cuenta del callejón
sin salida en el que nos hemos metido, porque las propuestas para salir
de esta
encerrona siguen siendo la de retroceder para tomar impulso y atacar con
más fuerza. Ahorrar para luego
despilfarrar. Volver la vista atrás en la historia para enmendar los
errores cometidos a lo largo de este proceso tampoco es una solución
viable, porque, lo reconozco, no es cierto eso de que
cualquier tiempo pasado fuera mejor. El pasado también guarda sus
calamidades.
Pero
sí hay algunas pautas imperecederas que no
deberíamos haber olvidado, y que no se asignaron en balde como virtudes
para
unos pocos santos o inocentes idealistas. Mesura, altruismo, sensatez,
honradez, generosidad, empatía, unidad, amor..., no son éstas palabras
vacuas, rancias o
afectadas por el tiempo. Son pautas vigentes, capitales, que conviene
recordar en cada acto
de voluntad que realizamos en el día a día, en el yo contigo. La
educación ética (y estética) del hombre,
abierta a expandir posibilidades de convivencia, nunca debería haberse
eclipsado por culpa de otras ciencias, las exactas concretamente. Es
necesario
entender que el hombre busca algo más allá de sus necesidades
biológicas. Queremos
que la vida sea un juego de investigación y deleite permanente, y una
vida
acomodada, plegada al materialismo utilitario, no hace sino desacreditar
el potencial humano. Una vez atenuadas las necesidades básicas de la
vida se ha de dar un salto, desde el inconformismo y la curiosidad, con
la imaginación, a un más allá. Queda todavía tanto espacio por explorar.
Es
importante
entender, de una vez por todas, que el mundo financiero, (los números
aviesamente conjugados) no van a presentar la salida a esta crisis
económica que sufrimos. Eso será, como está siendo, girar en un círculo
vicioso que no
encuentra vía de escape. Peor aún, es seguir dejando que los zorros
cuiden de nosotros, las
gallinas acorraladas. La solución, vendrá por derroteros hasta ahora
desconocidos.
Ideas surgidas fuera de los guiones escritos a conveniencia de los
acreedores y ominosos banqueros.
El fin del voraz capitalismo lo pondrá un nuevo y convincente salto ideológico que
nos
saque fuera del paisaje nihilista en el que habitamos. Fuera del ámbito
financiero. Ya he comentado algunas
directrices, ahora conviene reunirlas en un nuevo mito que convenza, (no
hablo de engañar) a las oligarquías adineradas de que sus fraudulentas
promesas de progreso y bienestar han caducado. Hay que saber jugar al
despiste. Jugar a favor de una unitaria visión cósmica. Eso hará que
empecemos a dar más importancia a otros asuntos alejados de la
perniciosa usura. Y de esta manera, indirectamente, seremos encauzados a
una situación más esperanzadora. - AllendeAran
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“El espíritu crítico se ha hecho
inmediatamente político y se ha propuesto una revolución del mundo burgués, y,
por otra parte, de tanto purificar y explicar la religión, ésta terminó
evaporándose por completo y desapareciendo de pura claridad”-Friedrich
Schlegel
“La existencia de lo humanamente más valioso,
la eficacia eterna de aquellas fuerzas que por primera vez hacen hombre al hombre,
depende de que exista, se ejercite y transmite un misterio en algún lugar del
mundo, es decir, un poder espiritualmente generador y vinculante de las almas”
-Ernst Bertram
“Conocer el ‘egoísmo’ como error no significa optar por el ‘altruismo’
en el plano de la teoría del conocimiento. Tiene que haber otro camino…
Más allá de ‘mí’ y de ‘ti’, Sentir cósmicamente”-Safranski on Nietzsche
"¿Que
sentido tendría nuestro ser si no fuera el de que en nosotros aquella
voluntad de verdad ha adquirido conciencia de sí misma como problema?" -
F. Nietzsche
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sábado, 7 de febrero de 2015
«Únicamente si tenemos en cuenta el mecanismo aparente de la dualidad pero, en realidad, no hay ningún "vidente" ni ninguna cosa "vista", sino tan sólo "visión"» - Wei Wu Wei (Terence Gray)
ORIENTE Y OCCIDENTE ¿ACCIÓN, NO ACCIÓN? ¿WEI WU WEI?
¿A santo de qué preguntar? ¿Cuál es la necesidad de preguntarnos qué? Fue a partir de la pregunta cuando la conciencia
empezó a observarse a sí misma. La pregunta vino a denunciar algo desencajado
entre el hombre y la naturaleza. Pudo ser la mera curiosidad hostigada por el
aburrimiento. Pudo ser la inquietud al sufrir el paso del tiempo. Pudo ser el
dolor, el hambre o el frío. Pudo ser el temor a la muerte. Fuese lo que fuese,
tras la pregunta subyace el vacío y la búsqueda de algo nuevo. No es sólo salir
al encuentro de una respuesta sin más, es que mediante la respuesta se llena un
hueco donde, una errónea, (tal vez, quien sabe) contrariedad, una molestia, un
dolor, se ubicó. Nunca la religión, ni la filosofía, ni las ideas que buscan afianzarse en el futuro habrían surgido sin la
pregunta. La pregunta nos pone delante de nuestra peor condición, a saber: la
inadaptabilidad mental y biológica en el mundo. ¿Pero es esto culpa nuestra?
¿Somos culpables de la infelicidad que padecemos? ¿Somos acaso los únicos a
quienes hemos de responsabilizar?
En Oriente y Occidente se han edificado dos
tendencias filosóficas que contrastan entre sí. Aunque también hayan fraternizado en
ocasiones en compartir una misma visión acerca del ser,
mantienen todavía una brecha abierta que les separa notablemente. Sus posturas se han visto
marcadas por lo pasivo y lo activo. Ambas se enfrentan ante
una decisión difícil de mantener, ya que la voluntad del hombre se ve
tentada a participar de la dinámica que envuelve al mundo y en la que, irremisiblemente, estamos
implicados. Se trata de dos formas distintas de encarar la
realidad, de cómo la sentimos y de cómo la conducimos hacia un estado superior,
donde la existencia quede justificada en su tan apreciada felicidad. ¿Se puede o no se puede? ¿Nadamos a favor o
contracorriente? ¿Nos quedamos parados como espectadores o actuamos? ¿Es
necesario cambiar el rumbo de las cosas o las dejamos en paz, a su libre
albedrío, emancipadas de nuestros deseos y necesidades? Culpa del deseo
insaciable, dice Oriente. Culpa de la necesidad biológica, dice Occidente.
Tenemos en Occidente la idea poco clara de un
idealismo trascendental. La figura de Dios vendría a estimular los pasos a
seguir para consolidar la justa medida de la felicidad a repartir en el mundo. No se trata
de creer en Dios fuera del entorno físico fenomenológico en el que vivimos,
sino de crearlo aquí, real, vívido y auténtico. Tenemos directrices, dogmas y
libertad para ello. La felicidad individual pasaría así, forzosamente, por
el bien común ajustado en la sociedad que hemos formado. De lo contrario estamos expuestos a constantes peligros y a males que perjudican el bien estar. ¿Se puede lograr esto?
Tenemos en Oriente la iluminación en un
despertar enclavado en el presente. El rechazo absoluto de una conciencia
agitada por el ego y abatida por su creencia en el tiempo. Un sufrimiento
causado por el mal uso que hacemos del pensamiento. El aquí y ahora supone el fin que vendría a romper las cadenas que amordazan dolorosamente
la vida. El
bien social pasaría entonces por el entendimiento primero de la conducta individual, del sistema operativo de la conciencia. Y ésta,
aspiraría desde su posición iluminada a que todos despertaran de su fatídica pesadilla,
causada por el ego, falso y tramposo ¿Se puede lograr esto?
Aunque estos dos caminos se diferencien entre sí ambos persiguen una misma finalidad. Que la esencia
del ser perdure en armoniosa comunicación con la naturaleza. Ser unidad y
totalidad al unísono. Conservar la felicidad, si acaso eso fuese posible, eternamente. No desparecer
Occidente toma acción y procura forzar la
voluntad de todos para elaborar una sociedad que nos permita convivir en paz,
en respeto mutuo, en ayudar al prójimo, en facilitar una respuesta válida al
extraño acontecer de la existencia y así justificar la vida. Se sirve de un
idealismo metafísico sin menospreciar la naturaleza física. Pero por desgracia,
son pocos quienes entienden o asumen acatar semejantes preceptos. Hasta ahora los logros obtenidos han sido frágiles, poco fiables. Las guerras tienen más ambición de poder, de dominio y riqueza material que de saber comprender el espíritu que agita el universo. Aunque la historia se recuerde cargada de mucho alboroto
siniestro, occidente no se rinde en su sano y recto empeño de mejorar el ámbito
en el que nos movemos.
Oriente prefiere no tomar acción para no
enturbiar más las aguas. Culpa a la conciencia de jugar a favor de la vanidad
personal, de un yo ilusorio que lo contamina todo alrededor por no saber aceptar, sin más, lo dado. Detrás de nuestros actos se esconde
la codicia, carente de empatía y altruismo. Pero parece como si Oriente pasara
por alto que si bien el sufrimiento es responsabilidad nuestra, no lo es tanto
el dolor, la necesidad de supervivencia biológica que la naturaleza nos impone.
Sin duda, la meditación nos coloca en una buena situación espiritual para
apreciar la paz y vivir en el entendimiento, pero cuando me pinchan sangro y eso además duele y no es creíble que la conciencia por sí sola pueda excluirnos de este
fenómeno. Todos tememos a la muerte. Y no parece que la materia sea un sueño de nuestra conciencia.
¿Qué hacer o no hacer? La pregunta, como una herida, sigue abierta. La decisión es tan importante como la indecisión. ¿Lo uno o lo otro o equidistar ambos puntos? ¿Se puede o no se puede? - AllendeAran
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«Nos enredamos a fuerza de explicar que la aparición del mal en el propio mundo no se debe al propio Dios, sino a una serie de factores adventicios. Pues bien, una de dos: o es omnipotente, y entonces es responsable del mal, o no es omnipotente, y entonces no es Dios.» - Jean-Francois Revel
«Además, la historia de la ciencia demuestra que los investigadores han hecho los descubrimientos más útiles sólo en los momentos en que obedecían a la pura curiosidad intelectual. pero no buscaban la utilidad en el punto de partida. Existe, pues, una especie de despego en la investigación científica, que es una forma de sabiduría.» - Jean-Francois Revel
«Vivimos en un mundo transformado por la ciencia y que quizás esta haya vuelto más cómodo, pero el problema de la vida y del destino personales sigue siendo exactamente el mismo que en tiempos de los romanos.» - Jean-Francois Revel«
«El platonismo socrático, por último, sólo adquiere su significación plena al articularse en una metafísica según la cual el mundo en que vivimos no es sino un mundo de ilusión, aunque hay otro al que desde ahora podemos acceder mediante la sabiduría filosófica, la contemplación filosófica, la teoría, después de lo cual, y como la inmortalidad del alma está demostrada, podremos conocer por fin la plenitud.» - Jean-Francois Revel
«La sabiduría será siempre conjetural. La sabiduría no reposa en ninguna certidumbre científica, y la certidumbre científica no conduce a ninguna sabiduría. Ambas existen, no obstante, por siempre inseparables, por siempre separadas, por siempre complementarias.» - Jean-Francois Revel
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jueves, 29 de enero de 2015
"Somos una imposibilidad en un universo imposible" - Ray Bradbury
SMALL SPACE SUITE
Parece
que el invierno me está congelando los sesos. Yo también tengo mis días
apáticos. Es lógico que con la publicación de muchas entradas llegue un
punto en que me sea más difícil innovar, aunque sé que todavía haya
tema para rato. Sigo leyendo y sigo amasando ideas con las que pueda
enfocar mis observaciones de la vida pero a veces me pregunto si merece
la pena compartirlas. ¿Interesan? Yo creo que no. Sí, claro, si por algo
se publican los libros que leo y existen estas fotografías y cuadros y
vídeos es porque hay gente interesada, no sólo van a publicarse por mí. Pero,
sinceramente, a mi no me consta. O por lo menos muy poco en comparación
con otras cosas. Vamos, que me siento incomprendido y que mis
inquietudes por muy sanas que sean no van a ningún lado. El mundo
continua siendo un enigma, lo cual me alegra, pero la vida social la veo
cada vez más podrida. Con todo, cuando el buen humor me acompaña, es
decir, mi optimismo se despierta, este tipo de vídeos cumplen su
cometido. Hay algo más allá de donde estamos, si bien donde estamos
ahora no sea un mal sitio. Soñar sigue siendo gratis, y da tanto
placer.
«La necesidad metafísica, enloquecida por el misterio, quiere conocer lo que mantiene unido el mundo en lo más íntimo.» - Rüdiger Safranski
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martes, 20 de enero de 2015
«La vida es ese milagro raro que tarde o temprano tendría a presentarse
para dar fe de que siempre ha habido algo y que la nada, por más que la
busquemos, no tiene lugar donde esconderse.» - AllendeAran
EL PRINCIPIO VIDA Hans Jonas
Hubo un
tiempo en que al hombre le debió ser más fácil vivir asombrado ante el
espectacular escenario que el mundo le ofrecía. La vida parecía diseminada por
todas partes y él como parte integrante de la misma participaba inmerso en un monismo
que, como un todo ilimitado, le arropaba y liberaba a la par. Sin embargo,
dicha estupefacción no debió producirse repentinamente. La inteligencia con la
que podemos examinar cuanto circunda a nuestro alrededor atravesó muchos y
diversos accidentes. Fue poco a poco, progresivamente, para que así pudiéramos
asimilar, sin volvernos locos, la existencia ubicua que lo abarca todo. Desde ese momento estelar en que la conciencia vino a situar su monarquía sobre la tierra, múltiples ideas se han disputado un trono para mantener el dominio inequívoco de la verdad. Los "ismos" han florecido tan variados y complejos como distintas especies de flores germinan. Ahora el hombre se encuentra agarrotado en un antropocentrismo que todo lo centrifuga a su imagen y beneficio.
La
materia, en su inestable manera de trasfigurarlos elementos que la componen, inventado otras entidades con las que
habitar el espacio, dio conla fórmula que permitió la reproducción de sujetos autónomos. Una cierta independencia de
la materia había irrumpido, la vida, en una tierra que se consideraba baldía y que hasta entonces había permanecido
muda y extraña a sí misma. Así, con las continuas transformaciones del
azar se llegó desde lo precario unicelular a una compleja amalgama
de piezas que ahora conforman al ser humano ¿Y en donde mejor que en la conciencia del hombre la naturaleza puede
observarse a sí misma como si se reflejara en un espejo? Que triste pensar que
antes de que la vida irrumpiera, acompañada del pensamiento, las cosas existían huérfanas de cualquier
significado. De hecho, ni siquiera deberíamos hablar de existencia antes de que
el pensamiento desvelara la historia del cosmos en
retrospectiva. La vida es ese milagro raro que tarde o temprano tendría a
presentarse para dar fe de que siempre ha habido algo y que la nada, por más
que la busquemos, no tiene lugar donde esconderse.
Pero la
vida vino vulnerable y dependiente de más vida
para continuar, con pertinaz insistencia, su actividad. Una vida caracterizada por
la búsqueda de un lugar imperecedero que permita la
continuidad de su propia identidad, que se sabe distinta de la sustancia inerte,
de lo inorgánico, de esa res extensa, sustancia finita en la que habita. Es el ser humano, que invertido en
sujeto, desea liberarse de cualquier dependencia con la materia. Se reconoce a
sí mismo eventual, precario, débil. Aún cuando la naturaleza no le abra un camino
teleológico al que aferrarse él ha sabido marcar el suyo propio. Puede que
no tenga una meta clara que alcanzar pero sí tiene un caminotrazado que seguir. Lo que busca el hombre es una libertad que le ayude
a salir de la indigencia biológica que mantiene con el exterior. Quiere lo que todo ser
vivo quiere y lucha por ello: seguir viviendo de cualquier manera, no perder lo
que atesora en su conciencia, conservar su espíritu. Quiere la eternidad, en definitiva. Una tarea difícil que le
ha puesto en contraposición con su madre la naturaleza. Es el hombre quien se
siente sujeto entre objetos, es él quien ha dualizado el contexto primigenio
que le envolvía, pero es él quien tendrá que encontrar una solución para no
sacrificar lo que en el fondo le forma como ser único y especial, su conciencia.
Y puesto que no hay objetos sin sujeto, ni hay sujeto sin objetos, esa
interdependencia no ha sabido concederle, todavía, la libertad necesaria
para que la vida pueda expandirse a un más allá infinito.
La
lectura que la ciencia hace del mundo exterior yerra al pretender explicar con
la mente las cosas que a priori juzga como inertes, exánimes. ¿Cómo va a ser eso posible?
Si para llegar al corazón de las cosas tenemos que excluir el humanismo, poco a
poco, y como de hecho está sucediendo, nos veremos cada vez más extraviados,
precipitados hacia un mundo superfluo, absurdo, indolente. ¿Tenemos derecho a
culpar a la naturaleza de nuestro destino o somos únicamente nosotros a quienes
debemos responsabilizar del mal estudio que hacemos de ella? El que la
naturaleza no represente un devenir concreto y lo único que nos enseñe sea un
sistema accidental y eventual de acontecimientos inciertos no tiene porqué desmoralizar
el deseo al que apuntala la vida. Que la naturaleza no tenga propósitos no
significa que no tenga propuestas. Es más, su propia falta de finalidad es en
sí una propuesta que si bien entendida puede abrirnos un camino de infinitas
posibilidades.
Claro
que, al percibir el hombre un camino en millares de direcciones, tantas como individuos
habitan en el planeta, tendrá que encontrar la forma de encauzar esos afluentes en
un mismo río. Porque se sabe que unidos la permanencia del ser se mantiene más firme durante más tiempo. La vida en sociedad ha sido un acierto a pesar de las sufridas calamidades que nos han llevado hasta ellas. Pero no hay que olvidar que debemos permanecer alerta a que la dirección del camino es variable en el transcurso del tiempo y que cualquier proyecto se debe respetar y atender. No debería ser difícil si supiéramos atenernos a la
responsabilidad de que cada acto que ejecutamos tenga en cuenta al prójimo como beneficiario. Con amor todo es posible.
Y debemos recordar que la ciencia, en este contexto, poco tiene que decir. Su objetivo, si es movido por la curiosidad, (como debe ser) es la de revelar los secretos que componen la estructura de los organismos. Que de ahí se pueda sacar un provecho pragmático, no lo voy a discutir, por la necesidad innata que sufrimos, pero también ha de entenderse la relevancia poética que cada nuevo descubrimiento conlleva en su deslumbrante manifestación. No nos debe faltar sensibilidad para el asombro. Por lo demás, el objetivo fundamental del ser es saber dibujar el mapa por el que se ha de mover en total libertad para suministrarse conocimiento y eso es una empresa, más que de cualquier otra ciencia, de la filosofía. - AllendeAran
"El Principio Vida" de Hans Jonas fue escrito en 1966. Lo tenéis en la Editorial Trotta, 335 pp. El libro está considerado como principal catalizador de la bioética, movimiento que intenta reconciliar la biología con el pensamiento filosófico moderno.
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«¿Cómo y
por qué ha entrado la muerte en un mundo cuya esencia es la vida, y con el que
por tanto la muerte está en contradicción?, ¿A dónde conduce la muerte en el
contexto de la vida total, hacia qué es la transición, dado que todo cuanto es
es vida, de manera que también la muerte misma no puede ser en último término
otra cosa que vida?» -Hans Jonas
«El
universo de la cosmología moderna, enormemente ampliado, es un campo de masas
inanimadas y fuerzas que no persiguen finalidad alguna. […] Este desnudo
sustrato de toda la realidad solo se pudo alcanzar apartando cada vez más todas
las características vitales de los hallazgos físicos y prohibiendo
estrictamente proyectar en su imagen la vitalidad que sentimos en nosotros
mismos.» - Hans Jonas
«El
filosofo que contempla el gigantesco panorama de la vida sobre nuestro planeta
y se ve así mismo como una parte de él, no se darápor satisfecho con la respuesta de que este
incesante y amplísimo proceso, que avanza a través de los eones y prueba sus
fuerzas en creaciones cada vez más atrevidas y sutiles, es “ciego”.» - Hans Jonas
«El
concepto de libertad puede guiar nuestra interpretación de la vida. El misterio
mismo del devenir nos es inaccesible: por ello, no pasa de ser una conjetura la
de que ya el principio fundante del paso de la sustancia sin vida a la dotada
de ella se puede caracterizar como una tendencia situada en las profundidades
del ser mimo.» - Hans Jonas
«En la
historia de los esfuerzos de la vida por comprenderse a sí misma, la biología
materialista es el intento de concebir la vida excluyendo lo que hace posible
al instinto mismo: la auténtica naturaleza de la conciencia y el fin. […]
Entender científicamente la vida quiere decir asimilarla conceptualmente a lo
que no es vida.» - Hans Jonas
«El ascenso y largo camino del dualismo es, uno de los sucesos decisivos de la historia espiritual de la humanidad. Su importancia en nuestro contexto reside en que a lo largo de toda su trayectoria trabajó por separar los contenidos espirituales del campo físico, para finalmente, al retirarse la marea, dejar tras de sí, en el terreno por él despejado, un mundo extrañamente despojado de todo atributo espiritual.» -Hans Jonas
«Hay un
pasado y hay un futuro, del que venimos y hacia el que nos apresuramos, y el
presente es únicamente el instante del conocimiento mismo, el punto de
inflexión del uno al otro en la suprema crisis del ahora escatológico. Por más
que estemos arrojados a la temporalidad, con arreglo a la fórmula gnóstica
nuestro origen se halla en la eternidad, y por lo tanto también en ella se
encuentra nuestro objetivo.» - Hans Jonas
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domingo, 11 de enero de 2015
"Cualquier paisaje es un estado del espíritu." - Amiel
Jacques Raymond Brascassat
Dos formidables cuadros de este pintor francés (1804-1867). Tenía la
costumbre de pintar más animales pero estos dos paisajes dejan
constancia de algo que los ciudadanos, urbanitas del siglo XXI, deberían
echar de menos. Bueno, aquellos cuya sensibilidad no ha caído todavía a
favor de un arte nihilista.¿Cómo podríamos volver a recuperar esa libertad que la naturaleza dilata de formas inusitadas por el espacio? Algo cada vez más difícil de sentir en las ciudades acorraladas de casas monstruosas.
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domingo, 28 de diciembre de 2014
EL PUESTO DEL HOMBRE EN EL COSMOS
Max Scheler
Entrar en el mundo de las ideas metafísicas es como abrir ventanas a paisajes imaginarios. Uno se maravilla ante esas vistas panorámicas aun a sabiendas de que los pies nunca pisarán semejante tierra. Pero, a pesar de ello, sabemos que están ahí, y aunque distantes, nos sentimos obligados a emprender camino para llegar hasta ese paraje paradisíaco que se convierte en destino, en un reto, en la fuerza motriz que anima el espíritu, es la esencia de todo. Es necesario creerlo así, conservar la fe, tener valor y emprender camino. Hay que ir más allá.
En la filosofía de Scheler nada hay más cierto que esto. El hecho de que el hombre haya tomado conciencia de sí mismo y se centre en el corazón del universo al negarlo. Es decir, el hombre no quiere ser un elemento más, no quiere ser un objeto eventual del acaso, no quiere vivir ciego a un destino ignoto. El hombre ha aprendido a saberse especial, singular en un mundo que se le antoja extraño, tentado a idealizar las apariencias. No es que él se sepa diferente por ser más inteligente que los animales, o más vulnerable y dependiente del entorno que una planta, sino porque ha aprendido a negar la realidad, lo cual le impulsa de alguna manera, le fuerza, a contrariar su devenir existencial como mera materia. Al negar esto él ha sabido desarrollar otras posturas que le empujan a idear, a trascender lo dado, a buscar un espacio más noble, a crearlo. Esto es pura religión y esto se mueve por aquello que al hombre le hace especial, su espíritu.
Esto no significa que el hombre quiera separarse de la naturaleza, él se reconoce dependiente de ella, como parte integral, unión que conforma la interdependencia compleja de un sólo monismo. Son los elementos orgánicos lo que le dan vida y la vida la que genera el espíritu que a la vez mantiene en activo su propio mundo, es todo uno entrelazado, que emprende la busca de una mejor estancia a cuanto habita en ello. Este idealismo que persigue un mejor puesto en el universo es lo que construye puentes elevados hacia lo más alto, lo cual dignifica y confiere al hombre su carácter divino. Y es de ahí precisamente de donde surge la idea de Dios, que para Scheler, es la imagen de lo que se ha de alcanzar, el arquetipo que debemos imitar, como principio y tarea de abarcar el absoluto. Dios no es un cobijo de malogradas ambiciones, un confidente personal a capricho de cada uno, ni mucho menos un objeto susceptible de dispares interpretaciones. Es la responsabilidad de cumplir con unos valores que le confieran al ser y su mundo su carácter divino.
Si todo esto suena a un idealismo exacerbado, presuntuoso, desgastado o ingenuo, teniendo en cuenta los acontecimientos atroces que la historia va dejando tras de sí, el desprecio no tendría porqué justificarse frente al idealismo que el hombre ha sabido concebir de sí mismo. Tal vez de sus errores esté aprendiendo o tal vez quienes perpetran el mal son los más alejados de entender la dimensión espiritual que las ideas revelan. Ideas que si mal interpretadas, tergiversadas a propósito, o utilizadas con fines egoístas, lo que hacen en definitiva es pervertir la esencia del bien al que apuntan.
Porque es fundamental entender que si el mundo exterior a nosotros sufre, igual que sentimos una enfermedad en carne propia y si, además, ese sufrimiento es infringido por culpa de nuestra malicia, desidia, codicia y desapego estaremos cometiendo un delito grave para con nosotros mismos, porque somos parte inseparable de un todo unificado. Materia, vida y espíritu forman un circulo cerrado e inquebrantable. Y lo milagroso de este acontecer es la proyección que el ser hace de sí mismo al desear expandir el fenómeno humano a todos los campos que le forman. Y cuando uno dice humano habla de valores como la ayuda, la empatía, el respeto, la libertad y, como no, el amor.
Esto es poco más o menos lo que deduzco de la lectura de este pequeño libro, pero matón, de tan sólo 100 páginas, que Max Scheler escribió como última obra antes de morir prematuramente a la edad de 54 años. Hay momentos de profunda reflexión que resbalan a caer en la duda o erróneas interpretaciones sobre si Scheler está en lo cierto, se equivoca en algo o le falta una mayor clarividencia o exposición acerca de un tema tan penetrante como insondable. - AllendeAran
«La conciencia del mundo, la conciencia de sí mismo y la conciencia de Dios forman una indestructible unidad estructural.» - Max Scheler
«El espíritu y el impulso, los dos atributos del ser, no son en sí perfectos, sino que se desarrollan a través de sus manifestaciones en la historia del espíritu humano y en la evolución de la vida universal.» - Max Scheler
«¿Qué significa des-realizar el mundo o idear el mundo? Significa más bien abolir, aniquilar, fictíciamente el momento de la realidad misma, toda esa impresión indivisa, poderosa, de la realidad, con su correlato afectivo; significa eliminar esa "angustia de lo terreno".» - Max Scheler
«Una doble conducta era posible al hombre después de este descubrimiento de la contingencia del mundo y del extraño ocaso de su propio ser, excéntrico de esto y poner en movimiento su espíritu cognoscente para aprender lo absoluto e insertarse en él; éste es el origen de la metafísica.» - Max Scheler
«Queda para nosotros un amparo, que encontramos en la obra íntegra de la realización de los valores en la historia del mundo hasta el presente, en la medida en que ha promovido ya la conversión de la Divinidad en un "Dios". Mas no deben buscarse nunca en último término certidumbres teóricas previas a esta auto-colaboración. Ingresar personalmente en la tarea es la única manera posible de saber del ser existente por sí.» - Max Scheler
«La metafísica supone en el hombre un espíritu enérgico y elevado. Así se comprende que sólo en el curso de su evolución y con el creciente conocimiento de sí mismo. llegue el hombre a tener conciencia de ser parte en la lucha por la "Divinidad" y co-autor de ésta.» - Max Scheler