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jueves, 3 de noviembre de 2016

TELLAMENDI

Hace ya unos días me llevaron unos amigos de monte. Dimos un rodeo por el Amboto hasta llegar al Tellamendi. Una travesía de casi tres horas que terminó por fatigar mis piernas más de lo esperado. La falta de costumbre, supongo. La luz del día no acompañó para sacar buenas fotos. La mañana se presentó de un azulado muy turbio. Esto es algo a lo que uno tiene que acostumbrarse con el clima del norte, que es demasiado voluble. En verano hay días de playa que se fastidian enseguida porque surge la niebla y adiós sol. En invierno, parecido, aunque el día se pronostique seco, con posibilidad de nubes bajas y definidas, (que eso seria perfecto) el cielo se te presenta como una sábana planchada, y de esta manera la luz no es diáfana. Con todo, he hecho lo posible por devolver a las fotos un poco más de fidelidad. No soy un buen fotógrafo, ni un mago del photoshop. No obstante, algunas fotos no se ven tan mal, creo yo. Lo que de veras es una lástima es que no pueda gozar más y mejor del itinerario que mis amigos fijaron para el día. Hicimos un trayecto que me hubiese gustado dilatar más, para así, con mayor tranquilidad disfrutar de las bellas vistas con las que nos fuimos topando. En fin, cosas de montañeros acelerados ;-)


 

 






 
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viernes, 7 de noviembre de 2014

LEUNGANA Y MUGARRA

El pasado domingo un par de amigos me invitaron al monte y eligieron el Mugarra (969m), todo un peñasco de roca calcárea perteneciente al municipio de Durango, a la sierra de Aramotz. Partimos desde el pueblo de Mañaria sobre las 9:30. El día despertó nublado, con aire turbio y viento ligero a ratos. Lo más ideal para tomar unas fotos, irónicamente hablando. A medida que avanzamos hacia a lo alto nos empezó a llover de manera intermitente pero suave. El Mugarra se impone como un peñasco enorme por donde los buitres revolotean  y habitan en sus agujeros horadados en las pareces rocosas. La subida hacia la base del peñasco es tranquila pero el último tramo, cuando se le va a coronar, dando un rodeo hacia la derecha, se hace escalonado, con múltiples rocas kársticas y hojarasca resbaladiza. El suelo, ese día, estaba muy humedecido, con lo que hubo que prestar especial atención por donde se pisaba. No era fácil hallar buen hueco para posar con firmeza los pies y seguir avanzando, pero poco a poco y con paciencia se consigue. Una vez en la cumbre, las vistas, como siempre, tan extendidas por el espacio abierto se agradecen como un regalo, si bien esta vez algunas nubes nos impedían ver con transparencia los montes lejanos y parte del horizonte en derredor. También, durante un instante, una nube nos visitó dejando caer unas cuantas gotas gordas de agua sobre nuestras cabezas. Al poco se disipó y decidimos descender. De nuevo hubo que prestar cuidado al pisar y más aún porque al bajar la misma inclinación del monte te empuja hacia delante complicando más el avance que al subir.
Una vez llegados al collado que separa el Mugarra del Leungana (1008m) mis amigos me animaron a subir éste otro monte ya que había tiempo de sobra. Me sentía algo cansado pero bueno, cómo me iba a negar. Además, me fijé en el camino de entrada hacia el monte que había una vereda colmada de arbustos entre grandes piedras y aquello había que verlo de cerca. Efectivamente, la subida al Leungana fue bastante más atractiva. El suelo estaba alfombrado de roja hojarasca otoñal y muchas piedras grises surgían de la tierra igual que lapidas en un cementerio. Los árboles viejos estaban moteados de musgo y muchas de sus ramas enmarañadas rajaban el cielo pálido en contraste. Confieso que adoro este tipo de terreno ondulante, abandonado a los castigos del clima y otras fuerzas ocultas que esculpen su forma extravagante. Es lo que busco. Sentirme rodeado, anegado en un paisaje extraño, algo salvaje. Es esa forma virginal, ese misterio siempre escondido que no acertamos a identificar, pero que gusta. Una vez arriba tomamos un bocado contemplando la panorámica habitual de las cumbres. El tiempo empezó a mejorar. Trozos amplios de cielo azul se abrieron. Así que tuve algo de más suerte para sacar mis fotografías. Tras comer un bocado en la cumbre decidimos volver.
Eran cerca de las tres de la tarde cuando llegamos al pueblo. Tenia las piernas endurecidas, como si fueran a reventar, un tanto dolidas y anticipando unas buenas agujetas para el día siguiente. Pero contento de la excursión y deseando repetirla algún otro día, ésta misma y otras que puedan surgir. Y confieso, a posteriori, que las agujetas han sido bastante más leves de lo que esperaba.










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viernes, 26 de septiembre de 2014

GOIKOGANA
Llodio - Laudio 
Esto no es lo que debería haber sido. Esta entrada debería llevar otro título. Kamaraka. Qué es otro pico de este macizo del Ganekogorta. Nuestra intención era llegar ahí pero la falta de información nos jugó una mala pasada. Sin importancia. Creíamos que el Kamaraka era el pico más cercano a Llodio, eso es todo. Y bordeamos el Goikogane sin enterarnos y avanzamos por la cumbre a otros picos cercanos hasta que desistimos de avanzar y volvimos al pico que desde la distancia se veía marcado para descubrir que era el Goikogane. El mismo que subí en junio pero que al subir del otro lado, desde Arrankudiaga, no reconocí, hasta que a poco de alcanzar la cumbre, me di cuenta. No importa. Volveremos seguramente.
El día fue estupendo. Mi compañero Iker resultó resistente, observador y ameno para conversar. El camino mucho más bello que desde el otro lado, el que tomé en junio. La luz del día un tanto turbia pero tuvimos buena temperatura y poco viento. A la bajada al pueblo visitamos el parque Lamuza que está abandonado, deteriorado. Una pena que el ayuntamiento no invierta en arreglar un paseo tan agradable. Pero ya sabemos que si no hay negocio de por medio nadie quiere saber nada. Seguro que si lo convierten en un restaurante prometedor se pone manos en el asunto. Qué le vamos a hacer. En fin, tuvimos un día redondo, que se dice. Y estas fotos así lo justifican.









Creo que nos quedamos a unos pocos pasos. No importa. Volveremos.
 Lamuza en ruinas. Who cares?
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viernes, 4 de julio de 2014


"Ir poco a poco es llegar lejos, 
ir deprisa para llegar lejos es volver" -Lao Tse

GOIKOGANE
Arrankudiaga
Me acerqué al municipio de Arrankudiaga el viernes pasado atraído por la abundancia de follaje verde y pequeños montes que esconden y rodean al pueblo. Algún sendero debería haber por donde perderse pensé y contando con apenas información acerca de sus caminos encontré el que me pareció me encaminaba a las alturas que me separaba de sus casitas desperdigadas por las laderas. Un buen chico me ayudó a encontrar el camino exacto del monte Goikogane sin que además le preguntara. De manera que la subida no fue complicada, además que hay señales de pintura en árboles. El monte no es que sea muy alto (702 m) pero su empinado y pedregoso camino hace como si uno estuviese subiendo escaleras. A pesar de que la escalada fue aburrida porque los pinos reducen la vista a las distancias laterales la cumbre vino a desvelar lo muy alto que había llegado. Con la camiseta sudada, la brisa empezó a refrescarme tanto que tuve que abrigarme con un fino jersey. Ya en lo alto uno se rinde satisfecho a contemplar la anchura del espacio, uno parece sentir respirar el alma con libertad, se es pequeño y grande a la vez, se vive algo a lo que estamos desacostumbrados cuando vivimos allá abajo, tan cercados por los amurallados edificios. Esto debería repetirlo más a menudo, me acusé. Saqué algunas fotos pero por desgracia, una vez más, el cielo se mostró traslúcido, muy claro pero sin apenas definir las nubes lo que produjo mucho contraste. El aire además era denso, húmedo. Pero bueno, aquí unas pocas fotos que he podido rescatar que testifican el momento.







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jueves, 28 de junio de 2012

ALTO  GALDAMES
Por suerte todavía quedan lugares, (y no muy lejos de la ciudad donde vivo) que parecen estar libres de la manipulación, del dominio del hombre. Lugares donde a solas, uno puede sentir la existencia como algo liviano y en paz con todo. Nadie parece haber alrededor (salvo algún caballo y algunas vaquitas dispersas, algún buitre revoloteando en lo alto y poco más) El alto Galdames ofrece una gran extensión de prados, bosques y montes para solazarse cómodamente. Quedan vestigios de la minería que antaño buscaba hierro en las profundidades de las grietas pétreas, pero por lo demás está incluso libre de torres eléctricas y la vista se puede entretener en variadas formas paisajistas, montes acumulados en la lejanía, nubes vagando a sus anchas por el cielo, arboles y arbustos en todo su esplendor verde. Me hizo buen día y estas fotos dan buena fe de ello.




 




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viernes, 8 de junio de 2012

PASEO POR EL TXARLAZO

Cada vez me interesa menos hablar de subir al monte y prefiero mejor hablar de pasear por el monte. Viendo estas fotos tal vez entendáis lo que quiero decir. No es cuestión de tener que cargar con la cámara cada vez que se va al monte, es más, hay veces que no lo veo recomendable, pero de vez en cuando es bueno acostumbrar la mirada a captar planos, encuadres, composición, colores y formas. Te fijas, y eso ayuda a entablar comunicación con la naturaleza. Anteayer aproveché el día en ir a Orduña y subir a la Sálvada, concretamente al Txarlazo. Al ir solo, me recreé en todo cuanto me llamaba la atención. No solamente sacando fotos sino también recogiendo algunas hojas de plantas para prensar en libros. Descansé cuando quise y tomé mi bocata en un paraje pintoresco, junto a unos vetustos árboles de troncos cenicientos. Y verde que te quiero verde. Estaban los prados de un verde orgásmico. Hasta el punto de que algunas fotos he tenido que bajarlas de saturación para hacerlas más creíbles. No exagero, no miento. Así como con el cielo reconozco haber usado la herramienta de luces del photoshop para descubrir las nubes. El día no lucía lo bastante nítido para tomar fotos a gran distancia. Las vistas desde las alturas estaban ligeramente turbias, pero como la belleza está por todas partes, quedé más que satisfecho con algunos disparos, y de la excursión que me di. Espero que os gusten. Expandidas se aprecian mejor.










 
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