Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de marzo de 2019

"Relátanos algo que quizás no sea menos importante para nosotros: cómo empezó este Cielo que contemplamos adornado de luces sin cuento que se mueven de un lado a otro […] A condición de que no te esté prohibido revelarnos todo esto, que te pedimos no para penetrar en ningún secreto, sino para engrandecer la creación de dios cuanto más la conozcamos.”  -  John Milton
 YO

Hace unos años, recuerdo, ojeando libros de divulgación científica en una librería, fui a parar con uno de Steven Weinberg que al principio de sus páginas venía a desacreditar nuestra visión poética acerca del cielo, de sus planetas, estrellas, galaxias y demás astros celestes, porque bien mirado la verdad física de todo ello no era ajustable ni a nuestro sentir, ni a nuestra capacidad de habitar semejantes mundos. No recuerdo el título del libro (no era los Tres Minutos del Universo, ese ya lo tengo). Allá arriba todo es vacío, frío, cuando no extremadamente caliente y carente de vida. Me quedé un tanto perplejo y pensé como los científicos pueden llegar a ser tan insensibles en su profesión con tal de dar respuesta objetiva a sus investigaciones. La verdad parecía abofetearme en la cara por querer ser humano, demasiado humano. ¿Qué queda de mí mismo si la ciencia no para de contradecirme en todas mis esperanzas por prevalecer más allá del materialismo? ¿Hasta qué punto soy y dejo de ser porque fuerzas fuera de mi control gobiernan mi existencia?
Más recientemente, curioseando párrafos del mamotreto de Peter Watson “Ideas” (más de mil páginas) leo hacia al final una especie de pequeño alegato hacia la ciencia en detrimento de nuestro yo. Algo así como que la Ciencia se ha hecho un espacio auténtico en la historia del pensamiento (Aristotélico) dejando a la zaga al Yo (Platónico), que parece perdido en sus elucubraciones  subjetivas e idealistas, que al fin y al cabo no asientan nada definitivo. Que no hay tal Yo, conciencia, porque no hay forma de encontrarlo. Vamos, que se me queda la cara como si estuviera oliendo un pedo.
Si el problema es que no hay tal Yo, mente, y que todo es pura y llanamente materia me pregunto qué es la energía. Otra forma de materia, no condensada, que diría Einstein. Bien, ¿y si pensáramos entonces que el espíritu, ese Yo personal de cada uno es otra forma de energía, personal e intransferible?  Pero no, para la ciencia lo que llamamos sentir son alteraciones químicas que se dan en distintos puntos del interior del cuerpo humano, que se pueden verificar mediante diversos experimentos. Ya sabes, esas observaciones estrafalarias que hemos visto en ocasiones con ventosas pegadas a una cabeza calva y conectadas a una máquina que dibujan luego en una pantalla rayas. ¿Pero acaso eso iba a definir qué es el asco, el miedo, la alegría, la tranquilidad, la ira, el amor que sentimos de forma distinta hacia unos u otros, el deseo, la voluntad, el erotismo, el amor, el amor, (insisto) el amor?
Más difícil todavía. ¿Hay acaso forma de que los pensamientos se convirtieran en una especie de realidad virtual, (tridimensional al menos) para que se pudieran contemplar en una pantalla tal y como así los vemos en la mente al imaginar? Porque hasta ahora nadie comprende cómo experimentamos casi la misma sensación imaginando cosas que cuando las contemplamos de verdad en un instante al pensar. Instante que a la vez desaparece al instante tomado por otro instante. Pero incluso si la neurología más sofisticada del futuro llegara a proyectar o atrapar nuestros pensamientos y sensaciones en una máquina, demostrando así su existencia material ¿significa eso que carezco de un Yo, que en el fondo todo es química y Física y/o biología? ¿Y que de nosotros mismos no queda nada, nada que podamos responsabilizar de autoría particular?
El Yo en el que creo sería igual a lo que un director de una orquesta hace con los músicos al combinar sonidos para formar una obra musical. Ese Yo lo que busca es armonizar las sensaciones, los pensamientos, ideas y deseos. Un Yo que experimenta, que vive, que procesa información, que siente, sufre y busca refugio, niega o huye, frente a las agresiones que considera negativas para su desarrollo. Un Yo que quiere expandirse, ser más. Un Yo que se sirve de un cerebro pero que no es un cerebro ¿Acaso no queremos celebrar nuestra vida vista y sentida como si fuera una inmensa sinfonía o novela? Aun cuando la ciencia nos quiera revelar que todo cuanto somos no es más que un engranaje intrincado de neuronas que funcionan a golpe de flashes eléctricos no me responde al hecho de que haya algo que selecciona y prefiere unas cosas a otras. Algo que parece moverse detrás de la curiosidad, el conocimiento, la experiencia estética. Tal vez sea la creatividad, o quizá simplemente la huida de cuanto amenaza en destruirnos; la muerte. La misma capacidad de preguntar nos pone en un espacio distinto del mundo ciego del azar materialista. Antes pudo haber sido así, ahora ya no.
También del Budismo niega que haya un Yo. Pero lo hace porque sabe que la mejor manera de que el Yo se sienta a sí mismo es no mediante la introspección, cuestionando la existencia, o cediendo a deseos que nos empujan a la avaricia. El Budismo sabe que la mejor manera de que el Yo se expanda, sea más fuerte, rico y frondoso es mediante la fusión con el exterior, sin exigencias, sin prejuicios ni condicionamientos. Estar fundido con cuanto nos rodea hace que ese Yo se expanda, se abra de manera infinita, como lo son las cosas en su fluir constante que el tiempo no frena.  Porque mediante el intercambio de experiencias entre las cosas es como el tiempo se crea. Esto lo mide la memoria, que conserva en el recuerdo esas experiencias. Sin memoria no habría tiempo. Si el Budismo no cree en un Yo personal no es sino para hacerlo tan expansivo como lo es la luz, que se esparce ubicua en todas las direcciones. Por lo que quizá habría que entender que ese Yo converge en un solo ser que agrupa al Todo, un Yo único como pueda serlo la idea de Dios.
La Ciencia funciona bajo el control y dominio del Yo, que acepta las verdades descubiertas en cuanto que funcionan, interesan y/o se adaptan a la capacidad de entendimiento. Más allá del descubrir o el saber habría que preguntarse ¿saber, para qué? Y una vez más el Yo entraría aquí para extraer las ventajas que nos convienen del juego al que se dedican los científicos. No voy a discutir aquí si de algo nos han servido los descubrimientos que la Naturaleza atesora en su interior. Tengo mis propias valoraciones al respecto. Sólo mencionar la palabra “progreso”, (así entre comillas) puede dar idea de la importancia que exige concederle un valor prudente a la tan sobrevalorada Ciencia. Al menos, tal y como la entiende la mayoría, que busca de ella resultados para someter el entorno a sus necesidades  sin la menor consideración al mismo entorno, como si éste estuviera hecho únicamente al dictamen de nuestras exigencias. Tenemos tanto que aprender, después de tantos milenios despilfarrando pensamiento, que como sigamos haciendo caso omiso del significado del Yo, (lo que de verdad necesita), ese Yo que precisamente no encuentra la ciencia en ninguna parte por ser ubicuo,  acabaremos siendo más tontos que los robots, porque al menos a nosotros nos quedaba la conciencia, o sea el Yo.

Solo hay Yo en la medida en que hay algo ahí afuera. Sin nada exterior el Yo no podría identificarse a sí mismo y la única manera de identificarse es haciendo referencias a lo que hay ahí afuera. No queremos una ciencia, como dijo John Milton “para penetrar en ningún secreto, sino para engrandecer la creación de Dios cuanto más la conozcamos.” Hay dos  componentes que nos forman, uno espiritual y otro material, o tal vez sean lo mismo, dos caras de una misma moneda, porque el uno sin el otro no son sino la Nada. - AllendeAran


 "Los filósofos tienen la doble tarea de integrar las diversas concepciones del mundo y de nosotros mismos [...] y ayudarnos a encontrar un camino con sentido en la vida. Encontrar un sentido a la vida no es cuestión de descubrir un conjunto de doctrinas, aunque si tiene que ver con tener una concepción de la vida; consiste mucho más en desarrollar una sensibilidad. La filosofía no se ocupa sólo de cambiar nuestras concepciones, sino también de cambiar nuestras sensibilidad, nuestra habilidad de percibir y reaccionar a los matices." - Hilary Putnam

"La religión es un insulto a la dignidad humana. Sin ella, habría gente buena haciendo el bien y gente mala haciendo el mal, pero para que gente buena haga el mal, se necesita la religión."  -  Steven Weinberg
"Tal vez la naturaleza sea fundamentalmente fea, caótica y complicada. Pero si es así no me interesa."  - Steven Weinberg


“Incluso esos que piensan que la mente es "sólo" el producto causal de la materia auto-organizandose deberían sentir lo difícil que la Novena Sinfonía es de esta manera, o Otelo, o la teoría de la gravitación."  - Karl Popper.
"Si el materialismo es cierto, me parece a mí que no podemos saber qué es lo cierto. Ya que si mis opiniones son el resultado de procesos químicos operando en mi cerebro, ellos están determinados por las leyes de la química, y no de la lógica."  - J.B. Haldane

 ___________________________

lunes, 19 de diciembre de 2016


"Una vez que los últimos restos de las últimas estrellas se hayan finalmente descompuesto en la nada y una vez que todo alcance la misma temperatura, la historia de nuestro universo llegará a su final. Se conoce como la muerte térmica del universo. Un edad donde el cosmos será inmenso, vacío y desolado para siempre."  - Brian Cox

EL APAGÓN DEFINITIVO
(hacia la fría y oscura eternidad)

Cada vez que opino sobre cosmología o física cuántica me pregunto si tengo alguna garantía para que se me lea en confianza, ya que mis conocimientos en ciencia son bien reducidos en comparación de los tantos y cada vez más avezados diletantes que profundizan en este género, todos ellos, los cuales, tampoco es que estén libres de incertidumbres y dudas, los muy pobres. Hay mucha información en Internet pero no resuelve con facilidad determinadas cuestiones. Por otra parte está el tema de las matemáticas que parece haberse convertido en el lenguaje principal de la física pero que pocos dominan. Aunque también está el hecho de que la mente nos pide un poco de coherencia con lo que nos toca vivir directamente, eso que se rige por la conciencia y los sentidos. Me refiero al sentido común, porque parece que el tema se pone cada vez más enmarañado y abstracto. Pues bien, el otro día viendo un documental sobre cosmología de la BBC, concretamente el titulado “Destiny” de la serie “Wonders of the Universe” me quedé con una sensación desasosegante, bien triste, porque todo parece estar sentenciado a morir, lo que se dice morir, morir. Sin ilusiones de que algo nuevo pueda surgir después, ni metamorfosis cosmológícas, ni cambios de rumbo, ni reencarnaciones, ni cualquier otro asunto con el que podamos especular.
En el documental, el presentador, Brian Cox, nos lleva desde los inicios conocidos del universo; el estallido inflacionario del Big Bang.  Desde esa inimaginable fracción espacio temporal, calculada hasta ahora de 10-43 de segundo, (primer reto a la imaginación) hasta el final “irreversible” del universo entero. Quiero aclarar algo muy peculiar sobre el Big Bang. La mayoría tiende a pensar que el estallido es algo así como una bomba que al estallar lanza al aire toda su materia condensada. No es así. Una inflación implica que los componentes son los que crean el tiempo y el espacio al ir separándose. No hay un borde espacial en el cual unos están más lejos del centro y otros más cerca de la periferia. Esto significa que pongas donde te pongas en el espacio todos sus puntos son casi equidistantes respecto al resto, que mires a donde mires, estés donde estés, te hallas siempre en el centro. Tan raro como te suene, así es cómo nos lo presenta la física. A medida que el universo se va inflando, las galaxias, estrellas y toda materia que se formó, desde hace unos 4.500 millones de años, van marcando espacio, se van separando con el tiempo.
Puestos en este presente año sabemos cómo hemos llegado hasta aquí, si bien no desde el mismísimo principio, (suponiendo que lo haya) sí sabemos cómo se ha ido construyendo nuestro planeta y sus seres, incluidos nosotros. Mediante un anclaje variado de átomos que crean moléculas complejas hasta llegar a las células con la propiedad de poder duplicarse por sí mismas se llega a la Vida. Todos los elementos que nos forman provienen de las calderas nucleares de las estrellas. Cuando a las estrellas les empieza a faltar hidrógeno y el helio comienza a dominar en porcentaje, elementos más pesados se van formando, esto es, átomos con mayor cantidad de electrones. Las estrellas entonces no aguantan su proceso termo-nuclear y pierden su equilibrio,  por lo que acaban inflándose, convirtiéndose en gigantes rojas que al poco revientan escupiendo cenizas al espacio, que no es otra cosa que polvo con el que luego se formarán nebulosas, que forzadas por la gravedad irán formando planetas. A nuestra estrella más cercana, el Sol, le quedan unos mil millones de años para que se le vaya acabando el combustible, y dentro de unos seis mil años acabará por reventar. Ni que decir tiene, que el planeta Tierra acabará incinerado. Qué pena no verlo.
Hasta aquí todo va bien, no te creas. Las matemáticas y las medidas constatadas por la observación así lo confirman. Nos dicen además, que las galaxias se alejan unas de otras a un ritmo de 792 mil kilómetros por hora…., (y mira tú que parecíamos estar parados). La fuerza más débil de las cuatro conocidas que gobiernan en el universo, la gravedad (las otras son la nuclear fuerte, la débil y el electromagnetismo) actúa a mayor escala que ninguna otra y determina en gran medida el futuro del universo según y dependiendo también de la cantidad de materia que haya contenida en él. Esto no se sabe del todo bien porque mucha de esa materia parece estar escondida en la oscuridad y determinar su densidad se vuelve complicado. Con todo, se barajan varias hipótesis acerca del final de los elementos que componen el universo, y en este caso Brian Cox parece declinarse por aquella teoría más plausible, por la de mayor cantidad de datos existentes a su favor, y que no deja de ser, irónicamente, la más tenebrosa. Digo irónicamente porque desde que la ciencia es ciencia, empírica, pragmática, reveladora de los escondidos entresijos dinámicos que nos forman, no ha dejado ni por un momento de poner a la condición humana como algo precario, frágil, absurdo, surrealista e incluso estúpido. Y esta teoría futura de la inflación cosmológica nos deja de nuevo perdidos en el espacio.
Tras el cataclismo solar que barrerá el planeta Tierra de la Via Láctea, las galaxias se irán alejando unas de otras y su luz tardará mucho más tiempo en alcanzar las miradas de quienes puedan existir en cualquier otro planeta. Al ir expandiéndose todo, el frio se hará más considerable y llegará un tiempo, por muy alejado que nos parezca, (y aquí hablamos de billones de billones de billones de billones de años), que todo quedará difuminado hasta el punto de evaporarse en la nada. Ni siquiera la luz, sus fotones, servirán de algo. Será el gran apagón y la eternidad más insustancial prevalecerá infinitamente. Es la flecha del tiempo. Son las leyes de la termodinámica.  
Alguno se preguntará que por qué inquietarse ante semejante escenario si al fin y al cabo cada cual no llegará a vivir más de cien años. Que es, por otra parte, una infinitesimal y ridícula parte de la vasta edad histórica que presenta el universo. Pues bien, a mí sí me inquieta. Porque si alguna vez he mantenido esperanzas de volver al mundo ha sido en cierta manera conjugando el infinito y las perennes transformaciones de cuanta sustancia alberga el universo, sea energía o materia, en combinación con los sueños, algo mejor se podría formar. Otra vida distinta, algo que nos redima de haber vivido con tan mala suerte esta que tenemos.
Hay una voluntad implícita en todo ser vivo de seguir vivo y trascender, sea como sea. La muerte puede que sea irreversible, pero no la queremos y eso conlleva un significado especial, extraordinario dentro del panorama absurdo al que a menudo nos somete la vida. Si algo nos mueve, si por algo hay simbiosis entre nosotros y el todo que nos rodea es porque huimos de algo nefasto que nos acosa constantemente; la muerte. Por el contrario, la creatividad nos impele a trazar rutas, salidas por las que huir para continuar existiendo, para seguir viviendo. Vamos hacia adelante en busca de una mejor posición humana en este cosmos. Queremos asentar un idealismo que nos mantenga más vivos y saludables que antes. Contamos con el amor, la belleza, la ensoñación, la inventiva, el querer. Hemos venido a ser felices, y en eso estamos, por muy difícil que nos parezca cómo conseguirlo y por muy mal que nos haya ido hasta ahora.
¿Caben aún esperanzas de sobrevivir dentro de la agorera clarividencia que anuncian los científicos? Para empezar, faltan por confirmar muchos datos que se presentan al observar nuevos acontecimientos que surgen en el espacio (sea de la medida que sea), que son de vital importancia para el desarrollo legible del universo. Empezando por saber la densidad contenida en él. La relatividad de Einstein sigue sin casar con la física cuántica. De la nada, dicen, brotan partículas virtuales que fluctúan animadas por tan sólo billonésimas de segundo. (¿cómo, qué, por qué?) Las singularidades de los agujeros negros siguen siendo un misterio. No solamente no lo sabemos todo sino que exponencialmente se sabe menos cuanto más se sabe. ¿A qué atenernos pues?  La matemáticas predicen multiversos, billones de ellos distintos a este, con otras leyes físicas diferentes. Las fórmulas funcionan mejor cuando se les añaden nuevas dimensiones. ¿No acabaremos volviéndonos locos? ¿Nos entra en la cabeza la idea de un definitivo principio originario? ¿Acaso el final, ese “big freeze” no nos devolvería a un estado de simetría perfecta como lo era el universo en su edad primigenia? ¿Por qué tenemos el privilegio de ser los únicos en el universo para entender esto justo ahora? ¿Cómo no caer en la mística?
No es por puro capricho que uno se quede con el asombro, la extrañeza, que de alguno modo la fe se quede fija siempre en el vacío que las dudas abren para edificar nuevas esperanzas, otros mundos oníricos. Hace cien años poco de esto era imaginable, dentro de otros cien años nada de esto prevalecerá, otra nueva verdad vendrá a desencajar nuestro conocimiento actual. Natura naturans, Natura naturata.  - AllendeAran

"Respecto al periodo de vida del universo medido desde su comienzo hasta la evaporación del último agujero negro la vida como la conocemos es sólo posible durante una billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima parte. Por ello, para mí, la maravilla más asombrosa del universo no es una estrella, un planeta o una galaxia. No es una cosa. Es un instante de tiempo. Y ese tiempo es ahora."  - Brian Cox

"Tras un inimaginable periodo de tiempo hasta los agujeros negros se evaporarán y el universo no será más que un mar de fotones tendiendo gradualmente hacia una misma temperatura conforme la expansión del universo los enfría hasta el cero absoluto. Y digo en serio lo de "inimaginable periodo de tiempo". Son 10.000 billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de años. ¿Cómo de grande es ese número? Si contara cada átomo como un año, no habría átomos suficientes en todo el universo ni para acercarme a ese número."  - Brian Cox

"Respecto al periodo de vida del universo medido desde su comienzo hasta la evaporación del último agujero negro la vida tal como la conocemos es solo posible durante una billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima parte."- Brian Cox
"Igual que nosotros, y toda vida en la Tierra presente en este diminuto punto a la deriva en el espacio infinito, la vida en el universo solo existirá durante un breve y brillante periodo de tiempo porque la vida, como las estrellas, planetas y galaxias no es más que una estructura temporal en el largo recorrido desde el orden hacia el desorden."  - Brian Cox
¿Seguro que no hay nada? Siempre te quedará el polvo de la pantalla. Fluctuaciones cuánticas, que diría alguno. ;-)
___________________________

viernes, 25 de noviembre de 2016

"El objetivo del conocimiento, escribía Hegel, es despojar al mundo objetivo de su extrañeza y hacernos sentir más cómodos en él. Hombres diferentes hallan sus mentes más cómodas en fragmentos muy diferentes del mundo."  - William James 

SÓLO HAY UN MUNDO
(EL MIO)
Sólo hay un mundo, el mío. La conciencia, aquello que se piensa y el yo analiza y dirige con ciertos propósitos, parece ser el principio y fin de todo. ¿Qué hay más allá de cuanto mi conciencia sabe? Nada. La nada es ignorancia, vacío, si algo no sé ese algo no existe. ¿Cuál es el principio de esta existencia? Ahora ¿Cómo se originó la conciencia? Ahora. Sólo hay un origen, centro de inflexión que conoce, que emprende el camino a sabiendas de querer saber, punzado por la curiosidad y la necesidad, un epicentro que sabe que sabe, el presente. Conciencia es lo único que nos queda. Todo lo demás converge alrededor, y es tan real como la conciencia quiera otorgarle ese grado de importancia. Lo real dura lo que los sentidos tarden en aprehenderlo, el tiempo en que la conciencia lo tenga claro. La vivencia se convierte así, inmediatamente, en pensamiento.  Puede haber muchos mundos, lo damos por sentado que los hay, pero el mío es el que cuenta. Puede haber un solo mundo, la ciencia y la razón así lo confieren, pero el mío es el que importa. Por mucho que queramos huir de este galimatías, está aquí encerrado, en uno mismo, y si te preguntaran en que crees más, si en tu forma de ver las cosas o cómo son las cosas en verdad, sabes que lo uno sin lo otro no se mantienen, que la conciencia eres tú y que tú eres lo que la realidad te ofrece, casas, arboles, estrellas, una pared, o el suelo que pisas.
La ciencia, principalmente la física, no quiere entrometerse demasiado con lo que la conciencia pueda ser o significar. Lo encuentran como un tema caprichoso, del gusto ambiguo  de la filosofía, una molestia inútil que no resuelve los conflictos que la misma conciencia plantea acerca de la composición y acción del mundo en que vivimos. Y tiene razón, porque si la ciencia prestara atención a las demandas que cada ser plantea en su particular forma de ver las cosas, habría que inventar una formula científica distinta para cada uno. Así, tenemos un mundo ajustado a unas pocas fórmulas científicas que nos pone a todos de acuerdo con lo que hay ahí afuera pero en desacuerdo con los gustos,vivencias y preferencias que cada cual conlleva a escondidas. Es razonable que sepamos sacarle partido a las matemáticas pero el misterio del enamoramiento, por ejemplo, nos inquieta tanto o más en la cabeza como la curiosidad por entender la teoría de la relatividad. Para el instinto, o el subconsciente, o el misticismo, o la libido, o la belleza, cuanto nos causa alegría o pena, no hay  fórmulas, y sin embargo son parte fundamental de la vida como pueda serlo la materia. Tú crees que no hay desacuerdo en esto pero yo te digo que el conocimiento de hoy en día valora más el saber de las ciencias exactas que el indeterminado mundo de los sentimientos. Vete a una escuela y comprueba lo que enseñan.
Pero hay más. Durante millones de años los dinosaurios reinaron sobre este planeta, de eso hace unos 200 millones años, y esto está confirmando hace unos doscientos años escasos. Jamás un hombre de la Edad Media, pongo por caso, llegó a pensar que hubo reptiles espantosos que en nada se parecen a los animales de nuestra era. ¿Cómo va creciendo el tiempo en nuestra conciencia y cómo se expande ese conocimiento? A base de descubrir, a base de prestar atención a la curiosidad que busca acrecentar la realidad de un supuesto yo, inquieto por entender su existencia mediante el dónde, el porqué,  o el cuándo. El epicentro de todo acontecimiento no está en el pasado, sino en el presente, cuando la conciencia decide partir en busca de una identidad. A esto lo llamamos saber y esto sólo puede suceder ahora. Si hacemos caso a las reglas de nuestra conciencia no podemos determinar la realidad de las cosas sino desde el presente. Damos por sentado que hay una historia que nos corresponde, una creación mecánica o aleatoria que nos forma desde la gran explosión, hace unos trece mil millones de años, pero eso sólo acontece cuando la conciencia los busca en los anales aprendidos en la mente.  ¿Se puede juzgar a nuestros antepasados de ignorantes por no haber sabido de cosmología? ¿Qué no saben los grandes eruditos de hoy de lo que en el futuro se sabrá respecto al pasado? Entonces, todo aquello que aún no se conoce, ¿en qué medida existe?
Llegados a este punto uno podría pensar que la conciencia estuvo aquí antes de que el juego casual de átomos y moléculas edificaran al ser humano. Es a lo que voy. Es como si la mente lo hubiera construido todo desde que la interrogación surgió en la conciencia y nada pudo haber habido antes. No sé sabe bien quien fue el primero en preguntarse qué para que se expandiera el universo. Debería importarme, si acaso, mi primer recuerdo de la infancia porque, ahí, justo ahí, empezó todo para mí. Pero el punto central del que converge todo pensar sigue siendo el ahora, del cual no podemos escapar. El presente ata los vínculos del pasado. La vida del que sabe de esto no vale menos que la vida del que sabe de eso otro. No me cabe en la cabeza que mi vida sea incompleta, estéril, por no saber cuál es la singularidad que se da en el centro de los agujeros negros, pongo por caso, porque para mí hay muchos otros enigmas irresolubles de vital importancia. Saber, se ha convertido en un viaje al infinito y en todas direcciones, (igual que la luz), y poseer ese infinito es imposible. De momento sólo podemos conformarnos con cachos. Que cada cual elija el suyo y lo saboree a gusto. Esa sería la única medida de conocimiento válida, la que cada uno le otorgue a su existencia.
Pretender que hay una teoría del todo encajada en una elegante fórmula matemática es, cuanto menos, patético. La vida personal se compone de múltiples factores que la ciencia materialista no puede arrinconar porque no se ajustan a fórmulas deterministas.  Con esto no quiero desvalorizar la tarea de los científicos, para nada. Su quehacer es tan maravilloso, tan entretenido como lo pueda ser la devoción hacia el arte, la filosofía o el cortejo amoroso. Aquí lo que prima es lo que el yo quiera armonizar para mí dentro de la infinita pluralidad que el mundo procura. Se trata de ejercitar el ser hacia una mayor amplitud existencial, darle una fiabilidad trascendental más allá de la precariedad temporal.  No son el tedio y la melancolía enfermedades del alma sino estímulos para que uno se ejercite en la creatividad, en el recreo placentero de conocer, de saber para crecer. Pero sólo la conciencia dictamina el valor del conocimiento y ese valor no es el mismo para todos. Con esto quiero demandar que la importancia de la vida reside en lo que personalmente compete a cada uno y esto no se puede abarcar dentro de la perspectiva científicamente exacta, no de momento, y que por mucho que los científicos se empeñen en desentrañar los secretos del universo, desde lo más grande a lo más pequeño, siempre les quedará una asignatura pendiente, la de mi propia vida.  - AllendeAran


"¿Por qué si la visión total del absoluto es tan racional, fue necesario triturarla en todas estas visiones fragmentarias coexistentes?" -  William James
 "Según vamos adquiriendo conocimiento, las cosas no se hacen más comprensibles, sino más misteriosas."  - Albert Schweitzer

"Todo fin, razón, motivo, objeto de deseo o aversión, causa de pena o alegría que sintamos, pertenece al mundo de la multiplicidad finita, ya que solo en ese mundo ocurre realmente algo, solo allí se producen los acontecimientos."  - William James
"Digamos que hay muchos hechos; pero como sobre la base de los principios idealistas los hechos existen sólo al ser conocidos, los múltiples hechos implicarán por tanto múltiples conocedores."  - William James
"El método conceptual es una transformación que el flujo de vida sufre en nuestras manos, esencialmente en provecho de la práctica, y sólo de manera subordinada en provecho de la teoría."  - William James
"Si, como metafísicos, tenemos más curiosidad por la naturaleza interior de la realidad o por lo que realmente la hace andar, debemos volver la espalda completamente a nuestros conceptos alados, y enterrarnos en la densidad de aquellos momentos pasajeros sobre cuya superficie estos vuelan, y sobre puntos particulares en los cuales ocasionalmente descansan y se posan."  - William James

¿Te gustan las fotos? Visita la web de RANDY SCOTT SLAVIN.
________________________________

domingo, 18 de septiembre de 2016

"Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas." - John Keats
"El amor encontrará su camino, incluso a través de lugares donde ni los lobos se atreverían a entrar."  - Lord Byron
POR UN MUNDO SIN MAGIA
( VIVA LA CIENCIA )

Hace milenios mirar al mar era un cúmulo de sensaciones insólitas que oscilaban entre el miedo y la curiosidad, la intriga, el sueño y la seducción del horizonte que tentaba a navegar para descubrir qué escondía el más allá. Lo mismo sucedía con la observación de las estrellas en las noches sin luna. Las preguntas más inquietantes daban paso a especulaciones fantásticas, a los mitos, a la poesía y a la religión. Así con la mayor parte de la naturaleza que se exhibía virgen ante la conciencia limpia de cuantos proliferaron por la faz de la tierra en eras pretéritas. Pero llegó la ciencia, que incitada por la filosofía, quiso saber qué había detrás de tanto milagro. Hay mucho escondido detrás de cuanto nos embelesa. No es magia todo esto que observamos, sino un truco compuesto por mecanismos determinados. El porqué y el cómo vinieron a desentramar poco a poco el mobiliario natural que nos rodeaba. Y de esta manera, convencidos de poseer la verdad del espejismo y pudiendo además dominar gran parte de los componentes naturales, hemos llegado a vivir sin magia. Ya conocemos casi todos los trucos. Sí que es cierto que hemos ganado dominio sobre la vida pero algo importante estamos perdiendo a medida que avanzamos convencidos de poseer el conocimiento (amparado éste en el método científico), puesto que algo falla, ya que ¿por qué será que cuanto más conocimiento acumulamos más fútil y anodina nos resulta la existencia, más sosa se nos antoja la naturaleza, peor integrados estamos en el mundo y más feo se nos presenta el futuro en el mundo, a corto y largo plazo?

En la actualidad poco del planeta que nos sostiene está sin bautizar con algún nombre. Todo está escrito, descrito, y hasta proscrito de las conjeturas. Desde el latín al griego, todo parece estar etiquetado de definiciones físicas y biológicas, cuando no fórmulas matemáticas bien intrincadas. La última parida de este glosario infumable lo traen las definiciones que biólogos y químicos hacen del amor. Precisamente ahí donde creíamos que era lugar vedado para los científicos, el amor,  nos vienen ellos a decir que no es sino una síntesis química que fluye por el cuerpo, mezcla de dopamina, serotonina, oxitócina... Combinados que emanan por nuestro organismo en grandes cantidades cada vez que nos enamoramos. Y lo dicen como si entonces fuese falso el amor, porque claro, sin esas sustancias químicas no daríamos certeza de cuanto sentimos, con lo cual no es cierto que sintamos amor sino aquello que precisamente nos estimula, es decir, química pura. Vamos, que no somos nada, nada de lo que pensábamos que éramos, y si algo somos es simplemente un organismo complejo que sufre estímulos químicos en sus entrañas. Pero pregunto, qué sería de esas sustancias si no hubiese nada que las estimulara desde afuera, y de ahí, cómo, cuándo, quién decide si mejor este, ese, aquel o aquella. ¿La química?
Parece que al haber desgajado en cien mil partes el compuesto material del mundo nos hayamos olvidado de la relación de sus partes con el resto. Aislamos los elementos de sus funciones en grupo y en consecuencia nos encontramos con raras interpretaciones de lo que cada pieza pueda ser. El significado científico es apático con nuestras formas y no entendemos nada de sus intenciones. Y como para el científico toda interpretación interesada interfiere negativamente en el saber de las cosas, (hablamos de cosas) cada vez vemos nuestra vida como algo insubstancial, como si dependiéramos en todo momento de una cosa aislada para saber lo que somos, dando prioridad a lo físico o biológico.
Volviendo al amor. Nadie podrá entender que enamorarse sea al fin y al cabo el resultado de los efectos que ciertas sustancias químicas operan en nuestro cuerpo. Podrá decirse que sin dopamina, serotonina, oxitócina no sentiríamos el amor, de igual manera que si no tuviésemos corazón difícil sería que nos enamoráramos. ¿Que el cuerpo falla en algo esencial? Nos damos por inútiles o muertos. Esto lo sabe hasta el más tonto. Enamorarse depende de muchas incidencias. Es un acontecimiento indeterminado pero es a la vez una aventura en la que el libre albedrío juega también su papel, difícil tal vez por su interdependencia con el entorno, porque el amor, para empezar, involucra en el juego a dos como mínimo. Uno ha de tomar decisiones, soñar, desear, decantarse por la acción, hablar, callar o pasar. Ninguna sustancia química se activa si no hay un estímulo exterior y esto también depende de otros muchos factores ajenos al yo. Todos tendremos las mismas cualidades biológicas pero no a todos nos funcionan de igual manera. Lo que a mí pueda gustarme puede no gustarte a ti, y si todos somos iguales a la hora de sufrir sed, hambre o placer ¿por qué, respecto al amor, nos motivan personas diferentes? Es por eso que querer doblegar el amor a la química es querer cargarse una de las propiedades calificativas que mejor nos define como seres humanos. La cualidad personal e intransferible de cada cual. Nuestro yo.
Por ejemplo, la dinamita es un explosivo sólido formado por una mezcla de nitroglicerina y un material poroso. Tiene la peculiaridad de estallar si el fuego se le acerca. Esa es su definición química, pero ¿quién decide encender la mecha de un artefacto explosivo y con qué intención la enciende? ¿No formamos así parte de la explosión cuando ocurre? ¿Tenemos algo que ver o no con los acontecimientos que se presentan a lo largo de nuestra vida? Hay una parte determinante, que aprendemos por experiencia, y otra indeterminada, que está fuera de nuestra potestad, por incalculable e imprevisible. No seamos tan insolentes a la hora de definir qué es el amor en términos de fórmulas farmacéuticas, no vaya ser que un día tomemos una píldora de dopamina o serotonina y cuando haga efecto nos enamoremos del perro de la vecina o del primer impresentable que se tope con nosotros por la calle.
De la magia que disfrutaban los antiguos poco o nada queda para nuestro regocijo. Ahora, si acaso, oteamos el cielo interestelar. La ciencia lo va revelando todo, poniendo al desnudo el trucaje mecánico que forma el entramado móvil del mundo. Queremos llegar hasta el final. Saberlo todo. La curiosidad nos pica y hasta que no lleguemos al fondo de las cuestiones nada nos parará, aunque arrastremos de por medio con la belleza y su misterio, lo incondicionado del amor, la libertad de crear, la fe, la esperanza.
Saber no significa aceptar una verdad que nos es contraproducente. Las verdades científicas humillan por lo general, (no siempre) las virtudes de las que presumimos. Saber significa poner en funcionamiento nuestro juicio para juzgar y de ahí contradecir, reparar, ajustar la verdad a un propósito sabio que nos relacione humanamente, si es que sinceramente creemos vivir en un mundo libre y en algo valorar nuestro potencial. La libertad de imaginar supera la verdad sin llegar a ser mentira. Atrévete a soñar. No dejemos que los científicos nos roben la magia del amor con estas explicaciones frías y petulantes.  AllendeAran
Decide tú mismo, con cuál de las verdades te quedas.



"La razón es que "La pasión inicial se caracteriza por las desactivación de regiones del cerebro como la corteza frontal, implicada en la lógica y el razonamiento". De ahí que se diga que el amor es ciego.  - Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología
"Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo." -  Shakespeare
"Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo."  - Marguerite Yourcenar


"Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es 0,7. Poco importa el peso del cuerpo si esa proporción se mantiene. El 0,7 es el modelo ideal desde la perspectiva masculina" - Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología
"¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?, pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos adiós!"  - G. Adolfo Bécquer
"Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo."  - George Sand

“Tu cuerpo necesita la feniletilamina, y la necesita ya. Ante esta ausencia es normal que se prepare para pasar sus peores momentos aferrándose al chocolate. Esto se explica porque es un alimento rico en feniletilamina que le hará sentir, por lo menos, un poco mejor.” - Jesús. J. de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos.
Te quiero. Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras. 
Pero así no me basta: más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido."  - Luis Cernuda


“En un periodo de tres años dejarán de responder al estímulo y desaparece esa sensación placentera de enamoramiento. Su sustituta es la oxitócica que está relacionada con la sensación de apego.”  - Eduardo Calixto, jefe de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
"Tienes tres opciones: Me besas, te beso o nos besamos."
"¿Me prestas un beso? Te juro que te lo devuelvo"
 - Anónimos

"La luz del sol ciñe a la tierra y la luna besa los mares:
  ¿para qué esta dulce tarea si luego tú ya no me besas?"  
- P. B. Shelley



Este ensayo es una diatriba a dos artículos que podéis leer:
___________________________

viernes, 29 de julio de 2016

"De la vida sólo podemos opinar los vivos, así como de la muerte quien mejor puede hacerlo son los muertos. Del mismo modo que para hablar del silencio lo mejor es callar, quien más entiende de amor son los enamorados." -AllendeAran
"Con el lenguaje las cosas se piden, sin el lenguaje las cosas se toman."    -AllendeAran
LOS ENAMORADOS PROSCRITOS


De sobra es conocida esa frase del poeta francés Paul Éluard, Hay otros mundos pero están en este. La frase nos hace recordar, a mi entender, que la realidad no es única y que ésta puede abrirse a conjeturas fantásticas, ideas sorprendentes, vivencias inesperadas pero, sin embargo, por mucho que nos queramos ausentar de la realidad seguimos estando en ella y que este mundo, que compartimos en comunidad, se rige por una verdad objetiva afín a todos, es decir, que por mucho que “tergiversemos” la realidad, ésta se impone de una sola manera. No obstante, cuál es esa realidad, la auténtica, esa verdad que tanto demandamos, no es fácil de evaluar. Hay ciertamente una verdad a la que hemos consagrado un valor, (sin estar del todo convencidos) y que está medida por el lenguaje, hasta el punto de que hemos caído en una realidad que de no encajar precisamente en ese lenguaje, damos por falso o engañoso lo que sentimos. La realidad queda así sometida al lenguaje para modelar un sistema que nos involucra a todos pero a santo de perder otra realidad personal, vivida en secreto y que nadie más puede entender salvo el yo de cada cual, a no ser que podamos sustituir el lenguaje de las palabras por otro más certero con nuestros particulares pensamientos.
Hace unos días una amiga me preguntaba si podían dejar de gustarme las estrellas. Le dije que sí, que si me hacía con una explicación científica acerca de ellas me parecerían indiferentes. Al fin y al cabo, ¿qué son las estrellas sino bolas de fuego compuestas de helio e hidrógeno?  ¿Qué favor me hacen? ¿He pedido yo que estén ahí alejadas e inalcanzables? ¿Les importo yo algo? Pero para quien se acerca a un lugar oscuro y espera a una noche despejada de nubes será fácil que las contemple con devoción poética. ¿Cuál es la realidad más ajustada entonces? Mi amiga y yo hablábamos de amor, más concretamente de los enamorados.
Precisamente, los enamorados (los no-correspondidos) son los que más sufren en silencio las sensaciones de una realidad “especial” no entendida por el resto . El lenguaje en cualquier caso no acierta ni por asomo a transmitir sus cuitas y euforias. Si acaso la poesía podría ligeramente acercarse y todavía mejor lo haría la música. Pero este desacierto del lenguaje, (del que nos sentimos orgullosos porque ejemplifica la civilización) es una de las fallas más descomunales a la hora de representar la verdad de lo real. El lenguaje puede ser todo lo exacto que uno quiera porque algo mejor no parece haberse inventado hasta ahora, pero que la vida y sus circunstancias no pueden medirse siempre con palabras también es algo que hasta el más palurdo sabe comprender. Así, tendríamos que admitir que en la vida hay otros mundos, quizá tantos como personas componen el mundo, pero lo lamentable del asunto es lo poco que sabemos de esos mundos ocultos, la mala transferencia que hacemos de las sensaciones. Y aún más triste llegar a pensar que todo cuanto se experimenta nace y muere en uno mismo, que nunca quedará revelado y que hemos fracasado en expresar las emociones que más apreciamos en la vida.
Pongamos por ejemplo la tan trillada frase, Te quiero. Podemos entender de qué se trata pero ¿no sería mejor expresar eso de otro modo? Imagina si en vez de conjugar frases mediante palabras usáramos notas musicales y compusiéramos melodías para comunicar estados de ánimo. Habría que saber reconocer lo que  la música nos dice, tener oído musical que se dice, pero si nos educáramos desde pequeños, estaríamos más sueltos a la hora de captar lo que ciertas melodías encubren. La música va más directa al corazón que las palabras, carga de mayor pasión al evocar escenas, dice mucho sin necesidad de imaginar cosas concretas, es universalmente reconocida, es menos materialista, y por ende, más etérea. Tal vez no fuese del todo eficaz para el mundo práctico que hemos desarrollado pero en determinados momentos expresaría más que el lenguaje ordinario. De momento la música se sirve a los oídos solitarios de quien se presta escucharla en la intimidad y así enaltecer los sueños para mayor deleite emocional.
No hay un lenguaje que pueda manifestar en su justa medida lo que sentimos. Eso es lo que nos duele. Puede que haya mucha literatura y matemáticas para describir diversos fenómenos del mundo pero en lo referente a los sentimientos profundos, esos tan bien atesorados en silencio, no hay nada que valga, ni siquiera las miradas o las sonrisas, porque a menudo nos hacen dudar de las intenciones. Eso escondido de cada ser yace y bulle a cada momento en el más sepulcral mutismo. Cuántos secretos se lleva uno a la tumba, se dice. Son los enamorados los peor parados al verse sojuzgados por un raciocinio moral represivo que cuestiona la valía de sus sentimientos. Cómo si todos deberíamos ver el árbol que ve el leñador en vez del que ve el poeta. No es el enamorado quien se equivoca aquí sino el no-enamorado al no poder fundirse en lo que su opuesto siente por él o ella. De acuerdo, no hay tango que bailar si uno no quiere, pero jamás dudes de que tu amor es o haya sido una equivocación.
Sueña cuanto gustes, es mi consejo, vuela hasta donde las fuerzas te lo permitan. El límite te lo impondrá el peso con el que puedas cargar, que será proporcional a las exigencias del cruel pragmatismo en el que hemos sido educados por la rígida realidad. Pessoa decía que por mucho que soñara nada era tan real como el pañuelo que tocaba en su bolsillo. Esa es la tragedia, la intensidad de la realidad contra la libertad de la ensoñación. Cuánto mejor nos iría a todos de haber podido expresar nuestros más íntimos sentimientos con la misma facilidad con la que pedimos un vaso de agua. Es posible que sea culpa nuestra por no haber inventado un lenguaje mejor, por no poseer un cuerpo transparente a través del que se viese las turbulencias del alma, o porque el juego de la vida consista es eso, en el de modelar la realidad en una fantasía que en otra ocasión pueda vivirse en un dueto.  - AllendeAran



"Mientras más espiritual es la palabra, más seguramente provocará diferentes imágenes en los diferentes hombres."  - Fritz Mauthner
 "La pregunta es si el lenguaje humano es un instrumento útil para el conocimiento del mundo. Esto es, para una aspiración a la que es ajena toda utilidad vulgar. La utilidad vulgar e impura del lenguaje humano nadie la desmiente." – Fritz Mauthner
"Los hombres nunca podrán ir más allá de un descripción metafórica del mundo." - Fritz Mauthner



"De lo que no se puede hablar hay que callar."  - Wittgenstein
"El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo." - Wittgenstein
"El positivismo sostiene -y ésta es su esencia- que aquello de lo que podemos hablar es todo lo que importa en la vida. En tanto que Wittgesntein cree ardientemente que todo aquello que realmente importa en la vida humana es precisamente aquello sobre lo que, desde su punto de vista, debemos guardar silencio."  - Paul Engelmann on Wittgenstein


 __________________________