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martes, 28 de julio de 2015

«Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.»  - Paulo Coelho
«La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte porque no han hecho nada de su vida.»  -   Alexander Ustinov
HAY QUE LANZARSE
ESTO ES VIDA 




En mis constantes divagaciones no pocas veces he pensado que el mundo intelectual obedece a frustraciones derivadas del aburrimiento, a nuestra vida sedentaria, monótona y sosa. Y muchas de esas frustraciones vienen de no saber apresar el momento, decir sí, lanzarse. Cómo te lo pienses el asunto ya no funciona. Es un empujón sin más, pero el miedo viene a querer asegurar que no haya luego otro momento del que tengamos que arrepentirnos. Wittgenstein decía que si dividimos nuestro valor entre el miedo el resultado será el éxito, de ahí se entiende que cuanto más valor y menos miedo más éxito, pero luego viene el aguafiestas y te dice, ¿estás seguro? piénsatelo. Y como te lo pienses mucho no vas a ningún sitio, porque peligros los hay por todas partes, predecibles e impredecibles. Y si lo que persigues es el éxito seguro, mal que te pese, tendrás que arriesgarte.
Yo he sido durante toda mi vida uno de esos que ante las apuestas prefiero mirar cómo otros se la juegan. Bastante cobarde, bastante miedica. Vergonzoso, callado, qué pensarán de mí. Los hay peores que yo, pero también mejores, gente a la que envidio. Reconozco varios pasos atrevidos de los que me enorgullezco y es más, eso me hace comprender ahora porque hay que lanzarse, porque siendo decidido me ha ido mejor. También reconozco otras ocasiones en las que no supe lanzarme y en el pasado imborrable me quedan marcadas como cicatrices. ¿Por qué no supe decir sí aquella vez? ¿Por qué te callaste? ¿Por qué no fuiste?
Viendo estos vídeos, me pregunto si no me estoy perdiendo algo en la vida. ¿Es esto lo que nos toca, estar donde ahora estamos, delante del ordenador, o más bien es un problema de no tomar decisiones, salir y lanzarse? Cómo soy persona de poca acción y más de pensamiento (tal vez un mal habito) puedo encontrar excusas convincentes para quedarme apalancado y seguir esclavizado en la sociedad, como muchos, como la mayoría. Sí, esta gente es privilegiada, niños de papa que se pueden tomar el lujo de viajar por el mundo, visitar parajes paradisíacos y divertirse a lo bestia. Yo no estoy seguro de que pudiera hacer lo mismo, pero envidia me dan. De alguna manera le meten un golazo a la abulia y el tedio que padecemos la mayoría. Es posible que sean unas vacaciones bien aprovechadas y luego también ellos vuelvan a la esclavitud que exige la sociedad pero de momento, por rato o unos días lo consiguen.
Hay que lanzarse, y no me refiero a estos saltos salvajes tan lucidos (yo desde luego no podría) sino lanzarse en otras ocasiones en las que el sentimiento nos induce a ello. Sin miedo a caer mal, y si caemos mal saber reírnos de nosotros mismos y a por otra. Cualquier cosa menos tener que lamentarnos durante el resto de la vida de no poder haber hecho lo que de veras queríamos, cuando verdaderamente podíamos. Esto es vida, el resto es miedo, disculpas, excusas del intelecto, represión consentida.


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sábado, 7 de febrero de 2015

«Únicamente si tenemos en cuenta el mecanismo aparente de la dualidad pero, en realidad, no hay ningún "vidente" ni ninguna cosa "vista", sino tan sólo "visión"»  - Wei Wu Wei  (Terence Gray)
ORIENTE Y OCCIDENTE
¿ACCIÓN, NO ACCIÓN?
¿WEI WU WEI?





¿A santo de qué preguntar? ¿Cuál es la necesidad de preguntarnos qué? Fue a partir de la pregunta cuando la conciencia empezó a observarse a sí misma. La pregunta vino a denunciar algo desencajado entre el hombre y la naturaleza. Pudo ser la mera curiosidad hostigada por el aburrimiento. Pudo ser la inquietud al sufrir el paso del tiempo. Pudo ser el dolor, el hambre o el frío. Pudo ser el temor a la muerte. Fuese lo que fuese, tras la pregunta subyace el vacío y la búsqueda de algo nuevo. No es sólo salir al encuentro de una respuesta sin más, es que mediante la respuesta se llena un hueco donde, una errónea, (tal vez, quien sabe) contrariedad, una molestia, un dolor, se ubicó. Nunca la religión, ni la filosofía, ni las ideas que buscan afianzarse en el futuro habrían surgido sin la pregunta. La pregunta nos pone delante de nuestra peor condición, a saber: la inadaptabilidad mental y biológica en el mundo. ¿Pero es esto culpa nuestra? ¿Somos culpables de la infelicidad que padecemos? ¿Somos acaso los únicos a quienes hemos de responsabilizar?
En Oriente y Occidente se han edificado dos tendencias filosóficas que contrastan entre sí. Aunque también hayan fraternizado en ocasiones en compartir una misma visión acerca del ser, mantienen todavía una brecha abierta que les separa notablemente. Sus posturas se han visto marcadas por lo pasivo y lo activo. Ambas se enfrentan ante una decisión difícil de mantener, ya que la voluntad del hombre se ve tentada a participar de la dinámica que envuelve al mundo y en la que, irremisiblemente, estamos implicados. Se trata de dos formas distintas de encarar la realidad, de cómo la sentimos y de cómo la conducimos hacia un estado superior, donde la existencia quede justificada en su tan apreciada felicidad. ¿Se puede o no se puede? ¿Nadamos a favor o contracorriente? ¿Nos quedamos parados como espectadores o actuamos? ¿Es necesario cambiar el rumbo de las cosas o las dejamos en paz, a su libre albedrío, emancipadas de nuestros deseos y necesidades? Culpa del deseo insaciable, dice Oriente. Culpa de la necesidad biológica, dice Occidente.
Tenemos en Occidente la idea poco clara de un idealismo trascendental. La figura de Dios vendría a estimular los pasos a seguir para consolidar la justa medida de la felicidad a repartir en el mundo. No se trata de creer en Dios fuera del entorno físico fenomenológico en el que vivimos, sino de crearlo aquí, real, vívido y auténtico. Tenemos directrices, dogmas y libertad para ello. La felicidad individual pasaría así, forzosamente, por el bien común ajustado en la sociedad que hemos formado. De lo contrario estamos expuestos a constantes peligros y a males que perjudican el bien estar. ¿Se puede lograr esto?

Tenemos en Oriente la iluminación en un despertar enclavado en el presente. El rechazo absoluto de una conciencia agitada por el ego y abatida por su creencia en el tiempo. Un sufrimiento causado por el mal uso que hacemos del pensamiento. El aquí y ahora supone el fin que vendría a romper las cadenas que amordazan dolorosamente la vida. El bien social pasaría entonces por el entendimiento primero de la conducta individual, del sistema operativo de la conciencia. Y ésta, aspiraría desde su posición iluminada a que todos despertaran de su fatídica pesadilla, causada por el ego, falso y tramposo ¿Se puede lograr esto?

Aunque estos dos caminos se diferencien entre sí ambos persiguen una misma finalidad. Que la esencia del ser perdure en armoniosa comunicación con la naturaleza. Ser unidad y totalidad al unísono. Conservar la felicidad, si acaso eso fuese posible, eternamente. No desparecer

Occidente toma acción y procura forzar la voluntad de todos para elaborar una sociedad que nos permita convivir en paz, en respeto mutuo, en ayudar al prójimo, en facilitar una respuesta válida al extraño acontecer de la existencia y así justificar la vida. Se sirve de un idealismo metafísico sin menospreciar la naturaleza física. Pero por desgracia, son pocos quienes entienden o asumen acatar semejantes preceptos. Hasta ahora los logros obtenidos han sido frágiles, poco fiables. Las guerras tienen más ambición de poder, de dominio y riqueza material que de saber comprender el espíritu que agita el universo. Aunque la historia se recuerde cargada de mucho alboroto siniestro, occidente no se rinde en su sano y recto empeño de mejorar el ámbito en el que nos movemos.

Oriente prefiere no tomar acción para no enturbiar más las aguas. Culpa a la conciencia de jugar a favor de la vanidad personal, de un yo ilusorio que lo contamina todo alrededor por no saber aceptar, sin más, lo dado. Detrás de nuestros actos se esconde la codicia, carente de empatía y altruismo. Pero parece como si Oriente pasara por alto que si bien el sufrimiento es responsabilidad nuestra, no lo es tanto el dolor, la necesidad de supervivencia biológica que la naturaleza nos impone. Sin duda, la meditación nos coloca en una buena situación espiritual para apreciar la paz y vivir en el entendimiento, pero cuando me pinchan sangro y eso además duele y no es creíble que la conciencia por sí sola pueda excluirnos de este fenómeno. Todos tememos a la muerte. Y no parece que la materia sea un sueño de nuestra conciencia.
¿Qué hacer o no hacer? La pregunta, como una herida, sigue abierta. La decisión es tan importante como la indecisión. ¿Lo uno o lo otro o equidistar ambos puntos? ¿Se puede o no se puede?  - AllendeAran
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«Nos enredamos a fuerza de explicar que la aparición del mal en el propio mundo no se debe al propio Dios, sino a una serie de factores adventicios. Pues bien, una de dos: o es omnipotente, y entonces es responsable del mal, o no es omnipotente, y entonces no es Dios.» -  Jean-Francois Revel

 «Además, la historia de la ciencia demuestra que los investigadores han hecho los descubrimientos más útiles sólo en los momentos en que obedecían a la pura curiosidad intelectual. pero no buscaban la utilidad en el punto de partida. Existe, pues, una especie de despego en la investigación científica, que es una forma de sabiduría.» - Jean-Francois Revel

«Vivimos en un mundo transformado por la ciencia y que quizás esta haya vuelto más cómodo, pero el problema de la vida y del destino personales sigue siendo exactamente el mismo que en tiempos de los romanos.»   - Jean-Francois Revel«

«El platonismo socrático, por último, sólo adquiere su significación plena al articularse en una metafísica según la cual el mundo en que vivimos no es sino un mundo de ilusión, aunque hay otro al que desde ahora podemos acceder mediante la sabiduría filosófica, la contemplación filosófica, la teoría, después de lo cual, y como la inmortalidad del alma está demostrada, podremos conocer por fin la plenitud.»  - Jean-Francois Revel
«La sabiduría será siempre conjetural. La sabiduría no reposa en ninguna certidumbre científica, y la certidumbre científica no conduce a ninguna sabiduría. Ambas existen, no obstante, por siempre inseparables, por siempre separadas, por siempre complementarias.» - Jean-Francois Revel


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martes, 26 de febrero de 2013

"Un monje anónimo escuchó una discusión entre dos monjes relativa a si era el viento o la bandera lo que se movía. "Ni una cosa ni otra -observó- lo que se mueve es tu mente" Los monjes entendieron el mensaje y lo reconocieron de inmediato como su Patriarca. En este ejemplo acerca del movimiento es 'el paso del tiempo' lo que se pone en tela de juicio y, si los monjes despertaron, es precisamente porque el sometimiento a la noción de 'tiempo' es el que constituye el mecanismo de nuestra 'esclavitud' "
Wei Wu Wei (Terence Gray) - El Décimo Hombre


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domingo, 20 de enero de 2013

WABI - SABI
No es fácil entender el concepto japones Wabi-Sabi. Por un lado Sabi entraña una soledad y quietud al sentir que las cosas existen al margen de uno mismo, espontáneamente, y de esa soledad que produce vacío viene a ocuparse Wabi, una agradable melancolía al reconocer la simpleza de las cosas, en su mera expresión de existir. Andrew Juniper lo describe así:
"El Wabi Sabi encarna la visión nihilista del Zen y busca la belleza en las imperfecciones que hay en todas las cosas. En el constante estado de cambio, que surge de la nada y vuelve a la nada. En ese constante movimiento la naturaleza deja unas caprichosas huellas que podemos contemplar y son precisa- mente esas irregularidades y esos caprichosos cambios los que nos ofrecen un modelo de la modesta y humilde expresión Wabi-Sabi, que tiene sus orígenes en el pensamiento Zen, utiliza la fugacidad de la vida para transmitir una sensación de melancólica belleza que evoca esta clase de compresión"


En la decoración, el Wabi-Sabi se expresa fácilmente en las salas de estilo minimalista. Es en los grandes espacios donde el vacío se hace más evidente y en consecuencia puede enfatizar el encanto de uno o varios objetos, expresar su existencia, su humildad, su propia naturaleza. Es una belleza imperfecta, impermanente e incompleta, o como diría Richar Powell: el Wabi-Sabi cultiva todo lo que es auténtico reconociendo tres sencillas realidades: nada dura, nada está completado y nada es perfecto.

"Si el hombre no llegara nunca a extinguirse, sino que permaneciera para siempre en el mundo, las cosas perderían el poder de conmovernos. Lo más preciado de la vida es su incertidumbre"
Koshida Kenya  
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miércoles, 31 de octubre de 2012

HAIKUS
Los Haikus son composiciones poéticas muy breves de origen japonés. Por lo general no constan de más de tres versos de 5, 7, 5 sílabas en cada verso, aunque se aceptan pequeñas variaciones. No tienen rima y casi siempre incluyen referencias a la naturaleza o a las estaciones. La razón de su corta brevedad conecta muy bien con la filosofía Zen, que persigue entrar en un instante perfecto, sin dejar tiempo a que la mente divague o se escape del momento efímero pero bello de lo que es una imagen viva del mundo. Es el presente lo que cuenta. Se dice que el poema dura lo que un suspiro. Con eso basta para ejemplarizar el todo, el momento único, suficiente, la espontaneidad. Hay también suaves inclinaciones a estados de animo como  la soledad o la nostalgia, que no entrañan necesariamente tristeza. Conviene matizar la difícil traducción del japonés que, como se sabe, su lenguaje se escribe en caracteres, algo muy distinto al lenguaje de las palabras por silabas. A pesar de ello el espíritu del Haiku está ahí, y se puede degustar. Máximos exponentes de este arte son: Basho, Buson, Issa, Shiki, Gochiku, Ryokan. Y en castellano: Juan José Tablada,  Rafael Lozano, Efrén Rebolledo,
La larga noche;
el sonido del agua
dice lo que pienso
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Un viejo estanque
Una rana que salta
Glup dice el agua


Sobre la campana
 del templo
dormita posada
una mariposa
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Oh, qué divina 
La luz del sol
Entre las hojas verdes


Las estrellas en el charco
de nuevo el chubasco invernal
enriza el agua
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El mar se oscurece;
las voces de los patos salvajes
son débilmente blancas


Abriendo los picos
los pajaritos esperan a su madre:
la lluvia de otoño
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Salta una trucha
se mueven las nubes
en el lecho del río


Este espejo roto no reflejará más;
la flor caída no volverá a la rama
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Amaina el viento, la flores aún caen
gritan los pájaros, se ahonda el silencio en la montaña


"Cuando la vida está vacía con respecto al pasado y sin propósito con respecto al futuro, la vacuidad se llena con el presente, normalmente reducido a un filamento capilar, una fracción de segundo en la que no hay tiempo para que algo suceda. La sensación de un presente que se dilata infinitamente." - Alan Watts
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jueves, 11 de octubre de 2012


KEN WILBER 
Prolífico escritor norteamericano, nacido en Oklahoma City hace 64 años. Sus libros se centran principalmente en el análisis y difusión de las filosofías orientales, Budismo, Zen, Tao (como una visión no dualista del mundo) y por supuesto, la Meditación (Zazen), sin ignorar el pensamiento filosófico occidental, la psicología y otras ciencias que fortalezcan la mente. Ken Wilber no se considera necesa- riamente budista, sino que pretende transgredir y evolucionar más allá, integrando ciencia, arte y religión en un todo completo que ayude a recuperar y disfrutar de la existencia como un algo sempiterno, que nunca dejó de ser ni dejará de serlo. Sus influencias pasan por pensadores tan variados como Nagarjuna, Ramana Maharshi, Platón, Hegel, Jean Gebser o Teilhard de Chardin. Su estilo es claro, ordenado y no exento de poesía en ocasiones. Si bien su exposición puede resultar poco innovadora o arriesgada respecto a nuevas ideas, sí da exacta comprensión de la filosofía perenne y divulga con clarividencia iluminadora la necesidad de encontrar un camino espiritual perdido por nuestra concesión desmedida al materialismo.
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"Abre tu ojo a la contemplación, y la respuesta es tan obvia, tan perfecta, tan certera como el juego de la luz solar en la cristalina agua de un estanque, en una temprana y fría mañana de primavera"

"El ego adopta el punto de vista la materia, y entonces se ve constantemente atrapado por la materia. Atrapado y torturado por la física del dolor"

"La Divinidad tiene una finalidad secreta, te susurrará al oído si tu mente se aquieta más que la niebla al atardecer: el Dios de este mundo se encuentra en ti, y sabes que se encuentra dentro: en esos silentes y calladas horas cuando la mente se relaja, el cuerpo se tranquliza en lo infinito, los sentidos se expanden para volverse uno en el mundo"


"¿Qué puede uno decir, cuando las más hondas potencias del alma son en realidad las que mueven los planetas e irradian la luz desde las estrellas; que estallan de golpe igual que el eco del  relámpago en la tormenta, mientras la lluvia atraviesa las brumas; que arrojan los cometas a través de cielos y suspende la luna en la oscuridad de la noche?"
"La física trata con las sombras; ir más allá de las sombras es ir más allá de la física; ir más allá de la física es ir directamente a la metafísica o la mística"
  "La Creatividad es parte básica en el terreno del universo. De alguna manera, milagrosamente, nuevos fenómenos emergen"


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lunes, 24 de septiembre de 2012

SOBRE LA RELIGIÓN
(DISCURSOS A LOS MENOSPRECIADORES CULTIVADOS)
Friedrich D. E. Schleiermacher

¿Qué es exactamente la religión para Schleiermacher? Hoy en día la mera palabra religión infunde a más de uno un rechazo incondicional. Se comprenden las repulsas, por cuanto de contaminante ha tenido en el discurrir histórico de la humanidad, que nos ha enfrentado no solo a guerras sino a distorsionar nuestra propia imagen y la del mundo que nos rodea. Pero alto ahí, hermanos, Schleiermacher está de vuestro lado, y de los que no ven en la religión sino un refugio de la ignorancia, una identidad que cae en el fanatismo o una inversión a fondo perdido de acciones morales bienintencionadas, (pero nunca genuinas ni libres de inocencia) al desear una eternidad en un más allá paradisíaco pero inimaginable, de espaldas al presente y al mundo real. Y lo deja bien claro a lo largo de sus cinco discursos, en afirmaciones que le podrían haber puesto en un serio aprieto con la religión de su tiempo. Schleiermacher reniega de cualquier sistema que oprima el sentir religioso y aboga por un cierto anarquismo que nos libere y empuje hacia el todo, el Infinito. Cualquier norma o ley que pretenda atrapar la religión se equivoca, se escapa de ella. Eso es, o sería, moral o filosofía, metafísica o ciencia, pero nunca religión. Es razonable por ello que no se le pueda exigir un planteamiento de sistema filosófico, ni siquiera un catecismo que nos sirva de guía, pero algo nos tendrá que decir al respecto por muy complicado que resulte. Según él hay que saber captar esos momentos fugaces que nos acercan a un sentir, que junto con la intuición (y aquí tal vez Schleiermarcher suplante la fe por la intuición), nos preparan hacia una proyección plena de vitalidad, a un mirar más allá de nuestro punto de partida, a un mirar que lo abarca todo, lo Absoluto y lo Infinito. Desconozco si tuvo ocasión de acceder a escrituras orientales, si bien por aquel entonces alguno de sus coetáneos como Schopenhauer, (aunque algo más joven) ya estuvo notablemente influenciado por el budismo, pues su pensamiento recuerda en numerosos momentos a la sabiduría budista y más concretamente al Zen. No se olvida tampoco Schleiermacher de la empatía, ni la compasión, y no contento con el amor al prójimo como fundamento esencial de toda religión, se pierde aún más allá en una admiración y respeto por todo cuanto habita en el Universo, conduciéndose así mismo, y quizá sin pretenderlo, a un panteísmo spinozista, a la vez activo e incluso diría que ecológico. Por todo esto y demás, los discursos conforman un libro no ya fascinante, bello y didáctico sino encarecidamente recomendable para quienes buscan o repudian la religión. Libro que por su estilo de largas frases exige una lectura paciente pero que pronto se ve recompensada por su alto contenido en preciosos aforismos. Yo personalmente he subrayado multitud de párrafos. Se me ocurre que su único punto endeble sea cuando aun respetando todas las religiones clásicas, (las positivas que él llama), en su último discurso, se incline por la cristiana como la más perfecta, y me huele a un cierto tufillo a miedo ya que, después de todo lo anteriormente expuesto, pareciera temer reprimendas de los altos cargos eclesiásticos ortodoxos. No olvidemos que aunque fuera pastor protestante se viera obligado a cumplir con ciertas normas de fe, creencias y tradiciones cristianas, que en sus escritos a menudo tambalean.  
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“Desde la finitud, hacerse uno con lo Infinito y ser eterno en un instante: tal es la inmortalidad de la religión”  - Schleiermacher

“Para contemplar la imagen general de la religión, recordad que cada intuición está, según su naturaleza, unida con un sentimiento” - Schleiermacher
 
“Tener religión significa intuir el Universo, y sobre el modo como  lo intuís, sobre el principio que encontráis en la base de sus acciones, reposa el valor de vuestra religión” - Schleiermacher
 “Su esencia no es pensamiento ni acción, sino intuición y sentimiento. Ella quiere intuir el Universo, quiere espiarlo piadosamente en sus propias manifestaciones y acciones, quiere se impresionada y colmada, en pasividad infantil, por sus influjos inmediatos”- Schleiermacher


“Quien establece una diferencia entre este y aquel mundo se engaña a sí mismo; por lo menos todos los que tienen religión creen en un solo mundo”- Schleiermacher
  
“No tiene religión quien cree en una escritura sagrada”  - Schleiermacher

“Que el estado se contente con una moral religiosa, si así le parece bien; pero la religión reniega de todo profeta y sacerdote moralizantes”- Schleiermacher

"Acusad a aquellos que corrompen la religión, que la inundan con filosofía y la quieren someter a las ataduras de un sistema"  - Schleiermacher

“Elevaos hacia aquel infinito de la intuición sensible, el admirado y celebrado cielo estrellado. […] Vosotros sabéis que no hay allí ninguna apariencia de sistema, que siempre se seguirán descubriendo nuevos astros entre estas imágenes que también dentro de sus límites todo es indeterminado e infinito y que ellos mismos permanecen como algo puramente arbitrario y movedizo”  - Schleiermacher

 
“Aquel primer instante misterioso que tiene lugar en toda percepción sensible, antes de que la intuición y el sentimiento se separen, el instante en el que el sentido y el objeto, por así decirlo, se ha confundido y se han hecho una sola cosa, antes de que ambos retornen a su lugar originario […] Dicho instante es fugaz y transparente como el primer aroma con el que el rocío empaña el despertar de la flores, pudoroso y tierno como un beso virginal, sagrado y fecundo como un abrazo nupcial; ciertamente no se trata de que sea como esto, sino que él mismo es todo esto. De una forma rápida y fascinante se convierte un fenómeno, un acontecimiento, en una imagen de Universo”- Schleiermacher
“Cuando en la intuición del mundo percibimos también a nuestros hermanos y vemos claramente como cada uno de ellos, sin distinción, es, desde este punto de vista, precisamente lo mismo que somos nosotros, una manifestación peculiar de la humanidad, y cómo la existencia de cada uno de ellos nos es imprescindible para intuir a la humanidad, ¿Qué cosa es más natural que abrazarlos a todos con intimo amor y afecto, sin tener en cuenta la diferencia misma de las convicciones y de la fuerza de espíritu? […] ¿Qué hay entonces más natural que la compasión más cordial ante todo sufrimiento y dolor que surgen de este combate desigual, y ante todos los conflictos que la temible Némesis siembra por doquier?” - Schleiermacher

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martes, 10 de abril de 2012

 (1895 - 1986)
Uno de los mejores conocidos guías espirituales de la India y renombrado maestro espiritual del siglo XX. Por la busca del desapego de la sociedad y las enfermas ideas materialistas  que se generan en la mente renegó de nacionalidad, religión o sistemas filosóficos dogmáticos. Sus discursos se centraron principalmente en el sentido de la meditación y cómo dar un giro positivo en nuestras vidas para cambiar las relaciones humanas y la sociedad, subrayando la necesidad de una revolución en la conciencia y que esa revolución no podría ser liderada por ninguna fuente externa, fuese la religión, la política o la sociedad. Físicos de prestigio como David Bohm fueron convencidos seguidores de sus ideas. A la edad de 90 años dio una conferencia en la ONU acerca de la paz y la conciencia y recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1984. Su último discurso fue dado un mes antes de su muerte en 1986. Hay multitud de libros editados de Krishnamurti, la mayoría de ellos son conferencias que impartió por todo el mundo más que escritos propios de él mismo.
Extraigo de sus últimos diarios algunas descripciones de la naturaleza. Krishnamurti entendía bien el poder que la naturaleza ejerce en la mente, cómo su presencia abierta a la luz, sea en paisajes, un árbol o una fruta, si bien observada, nos separa del yo, de la creación dual que sostenemos durante el trato con los demás y el entorno.

"Las nubes están aún suspendidas sobre los cerros, el valle y las montañas. Ocasionalmente, hay una apertura en el cielo y a través de ella pasa el sol, brillante, claro, pero pronto desaparece.. Es agradable una mañana así, serena,  fresca, con todo el mundo verde que a uno le rodea. Cuando llegue el verano,  el sol quemará toda la hierba verde, y los prados al otro lado del valle quedarán resecos, sedientos, y toda esta hierba con su radiante verdor habrá desaparecido, Toda la frescura desaparecerá con el verano."
"Nunca observamos por mucho tiempo. Cuando, sin que haya sentido alguno del observador, observamos con gran paciencia a esos pájaros, esas gotitas en las hojas temblorosas, las abejas y las flores y la larga fila de hormigas, entonces el tiempo cesa, el tiempo se detiene....Cuando uno observa atentamente, diligentemente, no hay que aprender; sólo existe ese vasto espacio, ese silencio, ese vacío que es energía devastadora"


"¿Tiene el tiempo sus raíces en el cielo? Cuando uno mira los cielos, los planetas y el inimaginable número de las estrellas, se pregunta si ese universo puede ser comprendido por la cualidad de la mente que esta ligada al tiempo. ¿Es necesario el tiempo para captar, para comprender todo el movimiento del cosmos y del ser humano -para ver instantáneamente lo que siempre es verdadero?" 
"Pero la curación de la mente es algo por completo distinto. Esa curación tiene lugar gradualmente si uno está con la naturaleza, con esa naranja en el árbol, con la brizna de hierba que brota a través del cemento, con los cerros cubiertos, ocultos por las nubes"

"En la silenciosa quietud de la mente llega aquello que es la eterna belleza, llega sin ser invitado, sin ser buscado, sin el ruido del reconocimiento."
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lunes, 27 de febrero de 2012

Wei Wu Wei

Es el seudónimo con el que Terence James Stannus Gray (1895 - 1986) firmó los libros que escribió acerca del budismo taoista o Zen. En su juventud se interesó por la antigua cultura egipcia. Más tarde fue director de piezas de danza teatral para después, y ya en su madurez, dedicarse al estudio de la filosofía y metafísica. De ahí se aventuró a viajar por Asia para atesorar mayor entendimiento acerca del budismo. Conoció a maestros notables como Ramana Maharsi, Arthur Osborne, Anagarika Govinda y D.T. Suzuki entre otros. Empezó a publicar a la edad de 63 años y su última publicación la firmó como "O.O.O."
Aunque su estilo de escribir pueda resultar un poco abstruso al principio, una vez que el lector se familiariza con algunos vocablos y reflexiona sus dichos, se llega a un punto en que parecería que uno está practicando zazen desde una perspectiva meramente intelectual (si acaso esto fuera aceptable por, tal y como se entiende, la meditación oriental) Lo cierto es que llega a convencer mejor que muchos otros pensadores taoistas, en que lo único que realmente existe es el presente intemporal y eterno. Aun cuando tenga mis reservas sobre su entera visión filosófica de la existencia lo que sí admiro en sus ponderadas afirmaciones es su calidad de iluminación, que devuelven al ser el placer de estar aquí y ahora como la mejor prueba transcendental.
Hay traducciones al castellano en Editorial La Llave D. H.
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"Vivir de acuerdo al pensamiento absoluto es vivir directamente, lo que denominamos la 'vida no-volitiva'  o, como decían los maestros, wu wei"
"Es imposible afirmar la existencia de una 'cosa' tal como el 'pasado' más que en la memoria, una existencia, además, incompleta y distorsionadas, porque lo que pudo haber sido acaba desvaneciéndose más allá de cualquier posible recuerdo y, de ese modo, jamás ha sido un 'pasado'. Tal vez existiera como 'presente' pero ¿qué es eso? Cualquier evento presente es una secuencia temporal independiente de nosotros como observadores ya se haya ubicado en el supuesto 'pasado' antes de que podamos cobrar conciencia de él"
"Ver el propio 'yo' o la propia naturaleza (la naturaleza de nuestra naturaleza o la identidad de nuestra naturaleza) no significa ver 'cosa' alguna sino que es un puro acto-de-visión o la plena correspondencia entre 'visión', 'función' y 'ser'."
 "Trascendente es un término positivo que sugiere el mantenimiento de una identidad positiva en alguna otra parte. Pero no hay ningún 'dónde' ni ningún 'cuándo' y menos todavía ningún 'qué'. Mi ausencia implica a la no-entidad como fenómeno y a la no-entidad como noúmeno. Sólo eso puede manifestar lo que soy."
"Creo que he dicho que la razón reside en que ningún ser humano existe salvo como un concepto en la mente y, en consecuencia, es incapaz de concebir que no existe. Obvio, ¿no es así?"
"Todos y cada uno de nosotros somos -y sólo podemos ser- aquello que es percibido e interpretado conceptualmente en tanto que 'ser'. Como entidades autónomas, no somos nada, ni existimos en absoluto"
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viernes, 17 de febrero de 2012

PERFECT SUNSET 30min (Full HD 1080p)


Los atardeceres siempre han tenido un encanto especial, tanto que vistos en fotografía resultan ya cansinos. Aun cuando no hay dos iguales, el tema ha sido demasiado recurrente. Este video sin embargo tiene un atractivo singular y es su simplicidad. Es un atardecer yo diría que in situ, sin música, unicamente el sonido espumoso de las olas del mar acariciando la playa. Relajante. Auténtico. Zen.

lunes, 6 de febrero de 2012

  (1915 - 1973) 

Mi primera gran introducción a la filosofía Zen fue leer este libro, ya un clásico, El Camino Del Zen, de Alan Watts. Tengo que confesar que no soy de los que confían en filosofías o creencias sin reservas ni criterio, apostando con mi fe por encima de todo. Esa no es mi postura. Nunca he podido ver en ninguna filosofía ni religión, la salvación ante la triste encrucijada a la que nos enfrentamos diariamente. Mi fe y mi confianza ondulan en cualquier creencia. Siempre veo agujeros por los que mi esperanza se pierde. Y sostengo que eso le pasa incluso a los más acérrimos creyentes, aunque no quieran manifestarlo. El mismo Budismo es un poco desconcertante en cuanto a que su propuesta es la de no aferrarse a nada (ni siquiera al Budismo) y aceptar el libre camino que el flujo de la vida impone. Cosa difícil. Pero dudo que esa sea una actitud indiferente ante los acontecimientos, a no tomar partido en nada. De tener que actuar, procura no pensar en tu beneficio personal (libérate de tu ego) y ese será el camino más acertado, o por lo menos del que no puedan acusarte de incurrir en pecado. El Zen te ayuda a vivir con serenidad al no caer en forzosas actitudes, que además, a priori, no garantizan el éxito. Y en lo que sí acierta de lleno es en que la felicidad pertenece a un estado en que la consciencia del yo no entra en juego. Si lo hace, se pierde. Por eso persigue la vacuidad, el vacío que dé paso a que lo que haya ahí, o vaya a venir, lo aceptemos sin que interfiramos por culpa de nuestro ego, de nuestras ambiciones. Todo momento puede ser perfecto en sí mismo. El que lo hace imperfecto es nuestro lenguaje y el afán de codicia por querer mejorar lo inmejorable. Por supuesto que en el tema espinoso del dolor físico, el Zen queda un poco, a mi parecer, mudo, oscuro. Pero en cuanto al sufrimiento que nosotros mismos nos inferimos, el Zen ayuda a entender  los tontos errores que nuestra mente egocéntrica comete.
El libro de Watts está dividido en dos partes, "Antecedetes e Historia" y "Los Principios y la Práctica". Es agradable de leer, su pensamiento es transparente y contiene excelentes máximas, incluso algunos haikus. 

"Sólo existe este ahora. No viene de ninguna parte; no va a ninguna parte. No es permanente, pero tampoco deja de serlo, Aunque se mueve siempre está quieto. Cuando tratamos de capturarlo parece huir, y sin embargo siempre está aquí y no hay modo de escapar de él. Y cuando nos volvemos para encontrar el yo que conoce este momento hallamos que se ha desvanecido como el pasado"
"La vida no es una situación donde haya algo que agarrar o ganar"
 "Hay que repetir por tanto, que las negaciones se aplican a nuestras ideas acerca de la realidad, no a la realidad misma."
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lunes, 23 de enero de 2012


 (1870 - 1966)

Dentro de la escritura relativa al Budismo Zen, D. T. Suzuki es uno de los mejores precursores en Occidente del espiritualismo Zen. Si buscas obras claves y o nombres que mejor hayan descrito en qué consiste el Zen, te encontrarás a buen seguro con el nombre de este maestro japonés. Erudito y filósofo, de reputación internacional, logró con sus libros y conferencias enseñar la esencia y la finalidad de esta actitud ante la vida que durante tantos siglos se ha practicado en Oriente. Su influencia llegó incluso a filósofos como Heidegger.

No creo que sea necesario explicar, menos aún convencer a nadie, de lo mucho que la Naturaleza tiene que ver con el Budismo. Sabemos que hay en la contemplación de la Naturaleza un fácil escapismo de las cuadriculadas ideas que merodean constantemente en nuestra cabeza. Sus formas estrafalarias, alejadas de la geometría lineal, junto a sus colores, aromas y sonidos que parecen conjugados al azar, son en sí una sencilla invitación de abandonar nuestro yo egoísta, para sentirnos, paradójicamente, más colmados de vida. No siendo conscientes de nosotros mismos somos más nosotros mismos. Y la Naturaleza nos incita a ello siempre y en todo lugar.

Suzuki dice al respecto:
"Cuando se llega a entender a la humilde flor en la agrietada pared, se entiende el universo y todas las cosas que están en él y fuera de él"
"Naturalmente, el Zen halla su más dispuesta expresión en la poesía que en la filosofía porque tiene más afinidad con el sentimiento que con el intelecto; su predilección poética es inevitable"
"La idea del Zen es captar la vida tal y como ésta fluye. En el Zen no hay nada extraordinario ni misterioso. Levanto mi mano; tomo un libro del escritorio; oigo a los niños jugar al balón más allá de mi ventana; veo las nubes desplazándose más allá de los bosques vecinos. -En todo esto esto practico el Zen, vivo el Zen."
"Por muy “civilizados” y educados que estemos en un entorno artificialmente inventado, todos parecemos poseer un innato anhelo de la primitiva simplicidad ligada a una forma de vida natural."