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sábado, 2 de diciembre de 2017

"Venerar a Dios no es una norma de seguridad. Es la aventura del espíritu, un vuelo tras lo inalcanzable. La muerte de la religión se debe a la falta de grandes esperanzas por la aventura."   - Alfred North Whitehead
"Todo lo que existe es parte de Dios y Dios está en todo lo que existe." - Spinoza
PANTEISMO
PANENTEISMO
PANSIQUISMO
(VAYA LIO)

Si has llegado hasta aquí por casualidad, buscando entender estos términos que parecen tan semejantes, estás de buena suerte. No porque te vaya a sacar de dudas acerca de su significado a la manera en que un diccionario lo haría, caso Wikipedia, sino porque tomarás conciencia del significado intrínseco de todas ellas. Eso espero, al menos. Y es que las cosas pueden ser mucho más de lo que aparentan objetivamente y en consecuencia tu mundo particular se enriquezca y llegue a otear nuevos horizontes de grandeza. Puede que llegues a sentir la delicada responsabilidad que se te otorga en este universo, y más aún, que estés más cerca de Dios de lo que supones.
El problema de estos “panes” viene, a mi entender, desde que las religiones dieron demasiada preponderancia a sus dioses, dejando el libre albedrío de nuestro pensamiento constreñido en un círculo cerrado.  Contra la fe no caben preguntas, dicen, pero cuando la realidad no parece ajustarse a los predicados de Dios la razón no para de quejarse. Llegar a comprender el porqué de las cosas nos da un certificado de protección y seguridad. La ciencia, al constatar los efectos derivados de las causas, pareció poner parte de los acontecimientos vividos bajo nuestra responsabilidad. Lo que se pueda explicar científicamente es nuestro, el resto se lo dejamos a Dios. O tal vez no. Todo, lo que se dice todo, no se puede explicar científicamente, y dejar el resto en manos de Dios tampoco resulta muy convincente para muchos. De ahí surgió la metafísica. Ya vamos avanzando.
Para quienes gustan de indagar en el universo, revelar sus secretos, descubrir otros mundos, inventar, la idea de un Dios silencioso que se hospeda fuera de las órbitas conocidas de estrellas y planetas, fuera del imperio celeste, resulta cuanto menos incoherente. ¿Por qué esconderse? Por otra parte, los pecados puede que sean culpa nuestra pero no los cataclismos que la naturaleza sacude. El dolor, la enfermedad, la muerte accidental, resultan castigos intolerables. Un Dios bueno y omnipotente no haría tal cosa. Se hacía necesaria una respuesta, al menos buscarla, que ajustara la naturaleza del ser con su entorno. Tras muchas propuestas, poco a poco, se perfiló una propuesta medianamente convincente, a la que se le bautizó como Panteísmo.
Dios no es sólo el reflejo de lo que vemos, palpamos o sentimos al comunicarnos con la naturaleza. Es ello mismo. Sus atributos son infinitos y nosotros solo somos capaces de entrever algunos. El rostro de Dios es inconmensurable pero parte de lo que somos como pensamiento y materia es Dios.  Él no está en el más allá, vigilándonos, está aquí, y sus partes, sea lo que quieras que sean, son nuestras partes. Su rostro una montaña, el mar, el firmamento, una mosca, una gota de agua. La materia extensa y limitada. Su pensamiento infinito e ilimitado, que es el de todos cuantos habitan en el planeta. El hecho de que haya un mal en la vida es porque no llegamos a entender de manera singular todos los modos ramificados que completan el todo. Sólo podemos abarcar desde la perspectiva personal de cada uno un pequeño cacho del infinito haber en el universo. Es en el fondo como si viviéramos en el mejor de los mundos posibles, de lo contrario Dios sería imperfecto y para nada omnipotente.
Pero la cosa no resultaba del todo satisfactoria. Para mejor unión de los dualismos y no asignar primacía a unas cosas sobre otras, para  entender la armonía de los elementos que en decidido afán actúan unos sobre otros, como buscando un orden o una finalidad, una forma de superación en crescendo, una búsqueda de la perfección o algo que no llegamos a imaginar todavía, parecía necesario que una espiritualidad anduviera  transitando por el universo. De ahí el Panenteísmo. El mundo no está quieto y si no lo está es que algo le mueve. Alguna razón que no acertamos a predecir. La creencia de que efectivamente quien mueve cada partícula que compone cada una y todas las cosas contuviera una espiritualidad sin la cual todo permanecería quieto, estático y mudo, se vuelve cada vez más relevante. Da la impresión de que la espiritualidad utilizara la materia, o incluso que la inventara para hacerse a sí misma patente, como realidad objetiva, más fuerte, más creíble y poderosa.
Puede que haya en el fondo una fuerza que busca afianzarse como existencia. Es posible que esté conjugando al azar energías que se transforman en materia. Se trata de hacer algo. Y si ese algo se hace consciente de sí mismo como quien se mira en un espejo y se siente vivir, mucho mejor. El mundo no está formado de verbos en infinitivo, el mundo lo forman verbos en gerundio. La experiencia pertenece a todos cuantos elementos complementan el universo conocido. Fíjate en una piedra. Parecería inútil por quedarse detenida durante largos años en el suelo, y sin embargo, cuando la lluvia la riega hace crecer el musgo en ella.  Esta combinación de sustancias que abre una pauta mágica en el complejo devenir de la vida, es lo que llamamos creación, que a la par nos inserta en ese otro mundo de lo nuevo, donde habita la belleza, ya que nuestro primer contacto con las cosas es un juicio inconsciente pero sensacional. Por eso la estética viene así a incorporarse como una ciencia subjetiva de lo real. Tanto o más que las matemáticas que buscan el consenso racional de los seres humanos. En cambio, la belleza se muestra ambivalente, ramificada en diferentes sensaciones a cada conciencia que la percibe.
La experiencia de combinar elementos, el desarrollo de nuevas formas de ser, parecería dar lugar a una conciencia repartida en cada cacho de lo que “es”. Eso es una flor, eso es un pez, aquello es un árbol. No me refiero a una conciencia consciente a como los humanos la poseen, sino a un pensamiento activo, más bien a como la filosofía zen predica. Pensamiento sin juicio. Dado que la experiencia sirve de base a cuanto “es”, es como si germinara un pensamiento que comunica su estado a quien lo contempla o utiliza de una forma u otra. De ahí el Pansiquismo. Ya hemos oído más de una vez que todo está interconectado. Lo comprendemos cuando estudiamos el cuerpo humano, lo entendemos también cuando estudiamos el planeta tierra y el sistema solar y seguramente lo mismo ocurra con el resto que nos separa. Desde lo más pequeño a lo más grande y distante, todo participa de la comunicación. Nos fiamos cada cual de su propia conciencia, cogito ergo sum, pero esa conciencia no puede estar vacía de contenido pues de lo contrario no se comprendería a sí misma. Son las cosas las que han formado tu conciencia. ¿De no haber cosas, cómo podrías justificarla?
Todavía hay quienes se burlan o ignoran este tipo de especulaciones acerca de la realidad. No queremos vivir en un mundo de apariencias evanescentes, protestan los científicos más recalcitrantes.  ¿Y por qué no? Si vivir en un mundo objetivo, científicamente probado y constatado, resulta a la postre frio e insípido; si deshacernos de la emoción, omitir la experiencia personal deshumaniza el mundo; si la misma física cuántica se devanea en teorías que no aciertan a responder con claridad la búsqueda de la verdad (y nada más que la verdad), ¿por qué no nos sentamos cómodamente a contemplar el espectáculo de esta sempiterna variedad de estados volubles y efímeros? Porque nada se queda para ser, sino que se es ente solamente siendo, en un proceso interminable que se complace en la renovación, el cambio, la invención, la recreación de la ideas, el deseo tal vez.  - AllendeAran

ALGUNAS LECTURAS RECOMENDADAS:
Hay muchos muchos libros de filosofía y/o metafísica que tocan estos temas. Muchos de manera indirecta. Yo recomiendo unos pocos. Algunos son de difícil lectura. Que cada cual elija lo que le parezca.
–Baruch Spinoza  “Etica” 
–Alfred North Whitehead  “Proceso y Realidad” 
–Steven Shaviro  “The Universe of Things” 
–Friedrich Schelling  "La Edad de los Mundos
–Ludwig Feuerbach  "La esencia de la Religión"
–Marco Aurelio  "Meditaciones
–Paul Davies  "Otros Mundos".


“Hay muchos mundos posibles en los cuales las cosas actúan de manera diferente a cómo actúan en este, y esos mundos posibles son en sí mismos, en su propia forma, completamente reales.”  - Steven Shaviro


“Necesitamos mantener una imagen del pensamiento abierta, pluralista, para así evitar el error de dividir rígidamente el conocimiento de la sensibilidad y consignar todo lo que no es puramente y abstractamente racional en la categoría de la mecánica determinista causal. No todos los modos de pensar son racionales, no todos ellos están necesariamente dirigidos a objetos”  - Steven Shaviro


“Ahí donde el idealismo busca transformar la cualidad en hechos objetivos, la ciencia busca eliminar totalmente la cualidad basándose en que no puede objetivarse. Pero Wittgenstein se opone a ambas por la misma razón. El discrepa que no todo en el mundo es materia verificable.” – Steven Shaviro


“Cuando nos ocupamos del universo entero, (de toda la creación) no hay, por definición, nada exterior que pueda observarlo. El Universo se supone que es todo lo que existe y, si todo cuanto está cuantificado, incluido en el espacio-tiempo, ¿qué es lo que puede colapsar el cosmos en realidad sin invocar a la conciencia?”  - Paul Davies


  “Al parecer nos encontramos en una situación en que el Universo está en una especie de estado esquizofrénico latente hasta que alguien lleva a cabo una observación, pues es entonces que se ‘colapsa’ repentinamente en realidad”.  -  Paul Davies
 

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lunes, 19 de diciembre de 2016


"Una vez que los últimos restos de las últimas estrellas se hayan finalmente descompuesto en la nada y una vez que todo alcance la misma temperatura, la historia de nuestro universo llegará a su final. Se conoce como la muerte térmica del universo. Un edad donde el cosmos será inmenso, vacío y desolado para siempre."  - Brian Cox

EL APAGÓN DEFINITIVO
(hacia la fría y oscura eternidad)

Cada vez que opino sobre cosmología o física cuántica me pregunto si tengo alguna garantía para que se me lea en confianza, ya que mis conocimientos en ciencia son bien reducidos en comparación de los tantos y cada vez más avezados diletantes que profundizan en este género, todos ellos, los cuales, tampoco es que estén libres de incertidumbres y dudas, los muy pobres. Hay mucha información en Internet pero no resuelve con facilidad determinadas cuestiones. Por otra parte está el tema de las matemáticas que parece haberse convertido en el lenguaje principal de la física pero que pocos dominan. Aunque también está el hecho de que la mente nos pide un poco de coherencia con lo que nos toca vivir directamente, eso que se rige por la conciencia y los sentidos. Me refiero al sentido común, porque parece que el tema se pone cada vez más enmarañado y abstracto. Pues bien, el otro día viendo un documental sobre cosmología de la BBC, concretamente el titulado “Destiny” de la serie “Wonders of the Universe” me quedé con una sensación desasosegante, bien triste, porque todo parece estar sentenciado a morir, lo que se dice morir, morir. Sin ilusiones de que algo nuevo pueda surgir después, ni metamorfosis cosmológícas, ni cambios de rumbo, ni reencarnaciones, ni cualquier otro asunto con el que podamos especular.
En el documental, el presentador, Brian Cox, nos lleva desde los inicios conocidos del universo; el estallido inflacionario del Big Bang.  Desde esa inimaginable fracción espacio temporal, calculada hasta ahora de 10-43 de segundo, (primer reto a la imaginación) hasta el final “irreversible” del universo entero. Quiero aclarar algo muy peculiar sobre el Big Bang. La mayoría tiende a pensar que el estallido es algo así como una bomba que al estallar lanza al aire toda su materia condensada. No es así. Una inflación implica que los componentes son los que crean el tiempo y el espacio al ir separándose. No hay un borde espacial en el cual unos están más lejos del centro y otros más cerca de la periferia. Esto significa que pongas donde te pongas en el espacio todos sus puntos son casi equidistantes respecto al resto, que mires a donde mires, estés donde estés, te hallas siempre en el centro. Tan raro como te suene, así es cómo nos lo presenta la física. A medida que el universo se va inflando, las galaxias, estrellas y toda materia que se formó, desde hace unos 4.500 millones de años, van marcando espacio, se van separando con el tiempo.
Puestos en este presente año sabemos cómo hemos llegado hasta aquí, si bien no desde el mismísimo principio, (suponiendo que lo haya) sí sabemos cómo se ha ido construyendo nuestro planeta y sus seres, incluidos nosotros. Mediante un anclaje variado de átomos que crean moléculas complejas hasta llegar a las células con la propiedad de poder duplicarse por sí mismas se llega a la Vida. Todos los elementos que nos forman provienen de las calderas nucleares de las estrellas. Cuando a las estrellas les empieza a faltar hidrógeno y el helio comienza a dominar en porcentaje, elementos más pesados se van formando, esto es, átomos con mayor cantidad de electrones. Las estrellas entonces no aguantan su proceso termo-nuclear y pierden su equilibrio,  por lo que acaban inflándose, convirtiéndose en gigantes rojas que al poco revientan escupiendo cenizas al espacio, que no es otra cosa que polvo con el que luego se formarán nebulosas, que forzadas por la gravedad irán formando planetas. A nuestra estrella más cercana, el Sol, le quedan unos mil millones de años para que se le vaya acabando el combustible, y dentro de unos seis mil años acabará por reventar. Ni que decir tiene, que el planeta Tierra acabará incinerado. Qué pena no verlo.
Hasta aquí todo va bien, no te creas. Las matemáticas y las medidas constatadas por la observación así lo confirman. Nos dicen además, que las galaxias se alejan unas de otras a un ritmo de 792 mil kilómetros por hora…., (y mira tú que parecíamos estar parados). La fuerza más débil de las cuatro conocidas que gobiernan en el universo, la gravedad (las otras son la nuclear fuerte, la débil y el electromagnetismo) actúa a mayor escala que ninguna otra y determina en gran medida el futuro del universo según y dependiendo también de la cantidad de materia que haya contenida en él. Esto no se sabe del todo bien porque mucha de esa materia parece estar escondida en la oscuridad y determinar su densidad se vuelve complicado. Con todo, se barajan varias hipótesis acerca del final de los elementos que componen el universo, y en este caso Brian Cox parece declinarse por aquella teoría más plausible, por la de mayor cantidad de datos existentes a su favor, y que no deja de ser, irónicamente, la más tenebrosa. Digo irónicamente porque desde que la ciencia es ciencia, empírica, pragmática, reveladora de los escondidos entresijos dinámicos que nos forman, no ha dejado ni por un momento de poner a la condición humana como algo precario, frágil, absurdo, surrealista e incluso estúpido. Y esta teoría futura de la inflación cosmológica nos deja de nuevo perdidos en el espacio.
Tras el cataclismo solar que barrerá el planeta Tierra de la Via Láctea, las galaxias se irán alejando unas de otras y su luz tardará mucho más tiempo en alcanzar las miradas de quienes puedan existir en cualquier otro planeta. Al ir expandiéndose todo, el frio se hará más considerable y llegará un tiempo, por muy alejado que nos parezca, (y aquí hablamos de billones de billones de billones de billones de años), que todo quedará difuminado hasta el punto de evaporarse en la nada. Ni siquiera la luz, sus fotones, servirán de algo. Será el gran apagón y la eternidad más insustancial prevalecerá infinitamente. Es la flecha del tiempo. Son las leyes de la termodinámica.  
Alguno se preguntará que por qué inquietarse ante semejante escenario si al fin y al cabo cada cual no llegará a vivir más de cien años. Que es, por otra parte, una infinitesimal y ridícula parte de la vasta edad histórica que presenta el universo. Pues bien, a mí sí me inquieta. Porque si alguna vez he mantenido esperanzas de volver al mundo ha sido en cierta manera conjugando el infinito y las perennes transformaciones de cuanta sustancia alberga el universo, sea energía o materia, en combinación con los sueños, algo mejor se podría formar. Otra vida distinta, algo que nos redima de haber vivido con tan mala suerte esta que tenemos.
Hay una voluntad implícita en todo ser vivo de seguir vivo y trascender, sea como sea. La muerte puede que sea irreversible, pero no la queremos y eso conlleva un significado especial, extraordinario dentro del panorama absurdo al que a menudo nos somete la vida. Si algo nos mueve, si por algo hay simbiosis entre nosotros y el todo que nos rodea es porque huimos de algo nefasto que nos acosa constantemente; la muerte. Por el contrario, la creatividad nos impele a trazar rutas, salidas por las que huir para continuar existiendo, para seguir viviendo. Vamos hacia adelante en busca de una mejor posición humana en este cosmos. Queremos asentar un idealismo que nos mantenga más vivos y saludables que antes. Contamos con el amor, la belleza, la ensoñación, la inventiva, el querer. Hemos venido a ser felices, y en eso estamos, por muy difícil que nos parezca cómo conseguirlo y por muy mal que nos haya ido hasta ahora.
¿Caben aún esperanzas de sobrevivir dentro de la agorera clarividencia que anuncian los científicos? Para empezar, faltan por confirmar muchos datos que se presentan al observar nuevos acontecimientos que surgen en el espacio (sea de la medida que sea), que son de vital importancia para el desarrollo legible del universo. Empezando por saber la densidad contenida en él. La relatividad de Einstein sigue sin casar con la física cuántica. De la nada, dicen, brotan partículas virtuales que fluctúan animadas por tan sólo billonésimas de segundo. (¿cómo, qué, por qué?) Las singularidades de los agujeros negros siguen siendo un misterio. No solamente no lo sabemos todo sino que exponencialmente se sabe menos cuanto más se sabe. ¿A qué atenernos pues?  La matemáticas predicen multiversos, billones de ellos distintos a este, con otras leyes físicas diferentes. Las fórmulas funcionan mejor cuando se les añaden nuevas dimensiones. ¿No acabaremos volviéndonos locos? ¿Nos entra en la cabeza la idea de un definitivo principio originario? ¿Acaso el final, ese “big freeze” no nos devolvería a un estado de simetría perfecta como lo era el universo en su edad primigenia? ¿Por qué tenemos el privilegio de ser los únicos en el universo para entender esto justo ahora? ¿Cómo no caer en la mística?
No es por puro capricho que uno se quede con el asombro, la extrañeza, que de alguno modo la fe se quede fija siempre en el vacío que las dudas abren para edificar nuevas esperanzas, otros mundos oníricos. Hace cien años poco de esto era imaginable, dentro de otros cien años nada de esto prevalecerá, otra nueva verdad vendrá a desencajar nuestro conocimiento actual. Natura naturans, Natura naturata.  - AllendeAran

"Respecto al periodo de vida del universo medido desde su comienzo hasta la evaporación del último agujero negro la vida como la conocemos es sólo posible durante una billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima parte. Por ello, para mí, la maravilla más asombrosa del universo no es una estrella, un planeta o una galaxia. No es una cosa. Es un instante de tiempo. Y ese tiempo es ahora."  - Brian Cox

"Tras un inimaginable periodo de tiempo hasta los agujeros negros se evaporarán y el universo no será más que un mar de fotones tendiendo gradualmente hacia una misma temperatura conforme la expansión del universo los enfría hasta el cero absoluto. Y digo en serio lo de "inimaginable periodo de tiempo". Son 10.000 billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de años. ¿Cómo de grande es ese número? Si contara cada átomo como un año, no habría átomos suficientes en todo el universo ni para acercarme a ese número."  - Brian Cox

"Respecto al periodo de vida del universo medido desde su comienzo hasta la evaporación del último agujero negro la vida tal como la conocemos es solo posible durante una billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima de billonésima parte."- Brian Cox
"Igual que nosotros, y toda vida en la Tierra presente en este diminuto punto a la deriva en el espacio infinito, la vida en el universo solo existirá durante un breve y brillante periodo de tiempo porque la vida, como las estrellas, planetas y galaxias no es más que una estructura temporal en el largo recorrido desde el orden hacia el desorden."  - Brian Cox
¿Seguro que no hay nada? Siempre te quedará el polvo de la pantalla. Fluctuaciones cuánticas, que diría alguno. ;-)
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viernes, 25 de noviembre de 2016

"El objetivo del conocimiento, escribía Hegel, es despojar al mundo objetivo de su extrañeza y hacernos sentir más cómodos en él. Hombres diferentes hallan sus mentes más cómodas en fragmentos muy diferentes del mundo."  - William James 

SÓLO HAY UN MUNDO
(EL MIO)
Sólo hay un mundo, el mío. La conciencia, aquello que se piensa y el yo analiza y dirige con ciertos propósitos, parece ser el principio y fin de todo. ¿Qué hay más allá de cuanto mi conciencia sabe? Nada. La nada es ignorancia, vacío, si algo no sé ese algo no existe. ¿Cuál es el principio de esta existencia? Ahora ¿Cómo se originó la conciencia? Ahora. Sólo hay un origen, centro de inflexión que conoce, que emprende el camino a sabiendas de querer saber, punzado por la curiosidad y la necesidad, un epicentro que sabe que sabe, el presente. Conciencia es lo único que nos queda. Todo lo demás converge alrededor, y es tan real como la conciencia quiera otorgarle ese grado de importancia. Lo real dura lo que los sentidos tarden en aprehenderlo, el tiempo en que la conciencia lo tenga claro. La vivencia se convierte así, inmediatamente, en pensamiento.  Puede haber muchos mundos, lo damos por sentado que los hay, pero el mío es el que cuenta. Puede haber un solo mundo, la ciencia y la razón así lo confieren, pero el mío es el que importa. Por mucho que queramos huir de este galimatías, está aquí encerrado, en uno mismo, y si te preguntaran en que crees más, si en tu forma de ver las cosas o cómo son las cosas en verdad, sabes que lo uno sin lo otro no se mantienen, que la conciencia eres tú y que tú eres lo que la realidad te ofrece, casas, arboles, estrellas, una pared, o el suelo que pisas.
La ciencia, principalmente la física, no quiere entrometerse demasiado con lo que la conciencia pueda ser o significar. Lo encuentran como un tema caprichoso, del gusto ambiguo  de la filosofía, una molestia inútil que no resuelve los conflictos que la misma conciencia plantea acerca de la composición y acción del mundo en que vivimos. Y tiene razón, porque si la ciencia prestara atención a las demandas que cada ser plantea en su particular forma de ver las cosas, habría que inventar una formula científica distinta para cada uno. Así, tenemos un mundo ajustado a unas pocas fórmulas científicas que nos pone a todos de acuerdo con lo que hay ahí afuera pero en desacuerdo con los gustos,vivencias y preferencias que cada cual conlleva a escondidas. Es razonable que sepamos sacarle partido a las matemáticas pero el misterio del enamoramiento, por ejemplo, nos inquieta tanto o más en la cabeza como la curiosidad por entender la teoría de la relatividad. Para el instinto, o el subconsciente, o el misticismo, o la libido, o la belleza, cuanto nos causa alegría o pena, no hay  fórmulas, y sin embargo son parte fundamental de la vida como pueda serlo la materia. Tú crees que no hay desacuerdo en esto pero yo te digo que el conocimiento de hoy en día valora más el saber de las ciencias exactas que el indeterminado mundo de los sentimientos. Vete a una escuela y comprueba lo que enseñan.
Pero hay más. Durante millones de años los dinosaurios reinaron sobre este planeta, de eso hace unos 200 millones años, y esto está confirmando hace unos doscientos años escasos. Jamás un hombre de la Edad Media, pongo por caso, llegó a pensar que hubo reptiles espantosos que en nada se parecen a los animales de nuestra era. ¿Cómo va creciendo el tiempo en nuestra conciencia y cómo se expande ese conocimiento? A base de descubrir, a base de prestar atención a la curiosidad que busca acrecentar la realidad de un supuesto yo, inquieto por entender su existencia mediante el dónde, el porqué,  o el cuándo. El epicentro de todo acontecimiento no está en el pasado, sino en el presente, cuando la conciencia decide partir en busca de una identidad. A esto lo llamamos saber y esto sólo puede suceder ahora. Si hacemos caso a las reglas de nuestra conciencia no podemos determinar la realidad de las cosas sino desde el presente. Damos por sentado que hay una historia que nos corresponde, una creación mecánica o aleatoria que nos forma desde la gran explosión, hace unos trece mil millones de años, pero eso sólo acontece cuando la conciencia los busca en los anales aprendidos en la mente.  ¿Se puede juzgar a nuestros antepasados de ignorantes por no haber sabido de cosmología? ¿Qué no saben los grandes eruditos de hoy de lo que en el futuro se sabrá respecto al pasado? Entonces, todo aquello que aún no se conoce, ¿en qué medida existe?
Llegados a este punto uno podría pensar que la conciencia estuvo aquí antes de que el juego casual de átomos y moléculas edificaran al ser humano. Es a lo que voy. Es como si la mente lo hubiera construido todo desde que la interrogación surgió en la conciencia y nada pudo haber habido antes. No sé sabe bien quien fue el primero en preguntarse qué para que se expandiera el universo. Debería importarme, si acaso, mi primer recuerdo de la infancia porque, ahí, justo ahí, empezó todo para mí. Pero el punto central del que converge todo pensar sigue siendo el ahora, del cual no podemos escapar. El presente ata los vínculos del pasado. La vida del que sabe de esto no vale menos que la vida del que sabe de eso otro. No me cabe en la cabeza que mi vida sea incompleta, estéril, por no saber cuál es la singularidad que se da en el centro de los agujeros negros, pongo por caso, porque para mí hay muchos otros enigmas irresolubles de vital importancia. Saber, se ha convertido en un viaje al infinito y en todas direcciones, (igual que la luz), y poseer ese infinito es imposible. De momento sólo podemos conformarnos con cachos. Que cada cual elija el suyo y lo saboree a gusto. Esa sería la única medida de conocimiento válida, la que cada uno le otorgue a su existencia.
Pretender que hay una teoría del todo encajada en una elegante fórmula matemática es, cuanto menos, patético. La vida personal se compone de múltiples factores que la ciencia materialista no puede arrinconar porque no se ajustan a fórmulas deterministas.  Con esto no quiero desvalorizar la tarea de los científicos, para nada. Su quehacer es tan maravilloso, tan entretenido como lo pueda ser la devoción hacia el arte, la filosofía o el cortejo amoroso. Aquí lo que prima es lo que el yo quiera armonizar para mí dentro de la infinita pluralidad que el mundo procura. Se trata de ejercitar el ser hacia una mayor amplitud existencial, darle una fiabilidad trascendental más allá de la precariedad temporal.  No son el tedio y la melancolía enfermedades del alma sino estímulos para que uno se ejercite en la creatividad, en el recreo placentero de conocer, de saber para crecer. Pero sólo la conciencia dictamina el valor del conocimiento y ese valor no es el mismo para todos. Con esto quiero demandar que la importancia de la vida reside en lo que personalmente compete a cada uno y esto no se puede abarcar dentro de la perspectiva científicamente exacta, no de momento, y que por mucho que los científicos se empeñen en desentrañar los secretos del universo, desde lo más grande a lo más pequeño, siempre les quedará una asignatura pendiente, la de mi propia vida.  - AllendeAran


"¿Por qué si la visión total del absoluto es tan racional, fue necesario triturarla en todas estas visiones fragmentarias coexistentes?" -  William James
 "Según vamos adquiriendo conocimiento, las cosas no se hacen más comprensibles, sino más misteriosas."  - Albert Schweitzer

"Todo fin, razón, motivo, objeto de deseo o aversión, causa de pena o alegría que sintamos, pertenece al mundo de la multiplicidad finita, ya que solo en ese mundo ocurre realmente algo, solo allí se producen los acontecimientos."  - William James
"Digamos que hay muchos hechos; pero como sobre la base de los principios idealistas los hechos existen sólo al ser conocidos, los múltiples hechos implicarán por tanto múltiples conocedores."  - William James
"El método conceptual es una transformación que el flujo de vida sufre en nuestras manos, esencialmente en provecho de la práctica, y sólo de manera subordinada en provecho de la teoría."  - William James
"Si, como metafísicos, tenemos más curiosidad por la naturaleza interior de la realidad o por lo que realmente la hace andar, debemos volver la espalda completamente a nuestros conceptos alados, y enterrarnos en la densidad de aquellos momentos pasajeros sobre cuya superficie estos vuelan, y sobre puntos particulares en los cuales ocasionalmente descansan y se posan."  - William James

¿Te gustan las fotos? Visita la web de RANDY SCOTT SLAVIN.
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lunes, 17 de octubre de 2016

"Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañia."  Heinrich Heine
 
VANGELIS - ROSETTA

Muchos años han pasado desde que Vangelis editó su último disco. Hubo veces que llegué a pensar que estaba enfermo, desanimado o incluso que había muerto. Pero no, está vivo y ha vuelto a la carga. Aquella banda sonora para el film "Alexander" de Oliver Stone me pareció muy floja, nada convincente y ahora, después de 12 años de vacaciones, (arrascándose la barriga, imagino) aparece con un trabajo inspirado en la misión del aterrizaje de una sonda espacial sobre un grandioso cometa que se llama Rosetta. Vangelis es un genio en la tarea de recrear musicalmente mundos temáticos. No me he escuchado toda su discografía pero sí la mayor parte de ella. A punta de pistola tal vez me quedaría con el "China", pero es difícil elegir. Este nuevo disco ofrece 13 poemas sinfónicos que te llevan a inspeccionar el espacio sideral, un tema en el que el maestro parece sentirse cómodo. Personalmente, y dado que a menudo soy muy exigente, confieso que (tras unas cuantas escuchas atentas el disco) me ha convencido. Tengo que decir que esperaba algo más arriesgado pero bueno, entiendo que ya a su edad, 73 años, y dado que su estilo es tan característico, se haya querido mantener fiel a él. Si hubiese que compararlo con sus trabajos anteriores diría que se acerca al legendario Blade Runner en su forma de combinar sonidos espesos, pero es de inferior calidad, hay menos imaginación. De sus cortes me gusta Elegy, cercano a un aria de Bach. Me gustan también Infinity, Void y mi preferido, Sunlight, porque tiene un toque mahleriano, que te hace sentir en verdad la luz como aliento de nueva esperanza.


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domingo, 18 de septiembre de 2016

"Nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas." - John Keats
"El amor encontrará su camino, incluso a través de lugares donde ni los lobos se atreverían a entrar."  - Lord Byron
POR UN MUNDO SIN MAGIA
( VIVA LA CIENCIA )

Hace milenios mirar al mar era un cúmulo de sensaciones insólitas que oscilaban entre el miedo y la curiosidad, la intriga, el sueño y la seducción del horizonte que tentaba a navegar para descubrir qué escondía el más allá. Lo mismo sucedía con la observación de las estrellas en las noches sin luna. Las preguntas más inquietantes daban paso a especulaciones fantásticas, a los mitos, a la poesía y a la religión. Así con la mayor parte de la naturaleza que se exhibía virgen ante la conciencia limpia de cuantos proliferaron por la faz de la tierra en eras pretéritas. Pero llegó la ciencia, que incitada por la filosofía, quiso saber qué había detrás de tanto milagro. Hay mucho escondido detrás de cuanto nos embelesa. No es magia todo esto que observamos, sino un truco compuesto por mecanismos determinados. El porqué y el cómo vinieron a desentramar poco a poco el mobiliario natural que nos rodeaba. Y de esta manera, convencidos de poseer la verdad del espejismo y pudiendo además dominar gran parte de los componentes naturales, hemos llegado a vivir sin magia. Ya conocemos casi todos los trucos. Sí que es cierto que hemos ganado dominio sobre la vida pero algo importante estamos perdiendo a medida que avanzamos convencidos de poseer el conocimiento (amparado éste en el método científico), puesto que algo falla, ya que ¿por qué será que cuanto más conocimiento acumulamos más fútil y anodina nos resulta la existencia, más sosa se nos antoja la naturaleza, peor integrados estamos en el mundo y más feo se nos presenta el futuro en el mundo, a corto y largo plazo?

En la actualidad poco del planeta que nos sostiene está sin bautizar con algún nombre. Todo está escrito, descrito, y hasta proscrito de las conjeturas. Desde el latín al griego, todo parece estar etiquetado de definiciones físicas y biológicas, cuando no fórmulas matemáticas bien intrincadas. La última parida de este glosario infumable lo traen las definiciones que biólogos y químicos hacen del amor. Precisamente ahí donde creíamos que era lugar vedado para los científicos, el amor,  nos vienen ellos a decir que no es sino una síntesis química que fluye por el cuerpo, mezcla de dopamina, serotonina, oxitócina... Combinados que emanan por nuestro organismo en grandes cantidades cada vez que nos enamoramos. Y lo dicen como si entonces fuese falso el amor, porque claro, sin esas sustancias químicas no daríamos certeza de cuanto sentimos, con lo cual no es cierto que sintamos amor sino aquello que precisamente nos estimula, es decir, química pura. Vamos, que no somos nada, nada de lo que pensábamos que éramos, y si algo somos es simplemente un organismo complejo que sufre estímulos químicos en sus entrañas. Pero pregunto, qué sería de esas sustancias si no hubiese nada que las estimulara desde afuera, y de ahí, cómo, cuándo, quién decide si mejor este, ese, aquel o aquella. ¿La química?
Parece que al haber desgajado en cien mil partes el compuesto material del mundo nos hayamos olvidado de la relación de sus partes con el resto. Aislamos los elementos de sus funciones en grupo y en consecuencia nos encontramos con raras interpretaciones de lo que cada pieza pueda ser. El significado científico es apático con nuestras formas y no entendemos nada de sus intenciones. Y como para el científico toda interpretación interesada interfiere negativamente en el saber de las cosas, (hablamos de cosas) cada vez vemos nuestra vida como algo insubstancial, como si dependiéramos en todo momento de una cosa aislada para saber lo que somos, dando prioridad a lo físico o biológico.
Volviendo al amor. Nadie podrá entender que enamorarse sea al fin y al cabo el resultado de los efectos que ciertas sustancias químicas operan en nuestro cuerpo. Podrá decirse que sin dopamina, serotonina, oxitócina no sentiríamos el amor, de igual manera que si no tuviésemos corazón difícil sería que nos enamoráramos. ¿Que el cuerpo falla en algo esencial? Nos damos por inútiles o muertos. Esto lo sabe hasta el más tonto. Enamorarse depende de muchas incidencias. Es un acontecimiento indeterminado pero es a la vez una aventura en la que el libre albedrío juega también su papel, difícil tal vez por su interdependencia con el entorno, porque el amor, para empezar, involucra en el juego a dos como mínimo. Uno ha de tomar decisiones, soñar, desear, decantarse por la acción, hablar, callar o pasar. Ninguna sustancia química se activa si no hay un estímulo exterior y esto también depende de otros muchos factores ajenos al yo. Todos tendremos las mismas cualidades biológicas pero no a todos nos funcionan de igual manera. Lo que a mí pueda gustarme puede no gustarte a ti, y si todos somos iguales a la hora de sufrir sed, hambre o placer ¿por qué, respecto al amor, nos motivan personas diferentes? Es por eso que querer doblegar el amor a la química es querer cargarse una de las propiedades calificativas que mejor nos define como seres humanos. La cualidad personal e intransferible de cada cual. Nuestro yo.
Por ejemplo, la dinamita es un explosivo sólido formado por una mezcla de nitroglicerina y un material poroso. Tiene la peculiaridad de estallar si el fuego se le acerca. Esa es su definición química, pero ¿quién decide encender la mecha de un artefacto explosivo y con qué intención la enciende? ¿No formamos así parte de la explosión cuando ocurre? ¿Tenemos algo que ver o no con los acontecimientos que se presentan a lo largo de nuestra vida? Hay una parte determinante, que aprendemos por experiencia, y otra indeterminada, que está fuera de nuestra potestad, por incalculable e imprevisible. No seamos tan insolentes a la hora de definir qué es el amor en términos de fórmulas farmacéuticas, no vaya ser que un día tomemos una píldora de dopamina o serotonina y cuando haga efecto nos enamoremos del perro de la vecina o del primer impresentable que se tope con nosotros por la calle.
De la magia que disfrutaban los antiguos poco o nada queda para nuestro regocijo. Ahora, si acaso, oteamos el cielo interestelar. La ciencia lo va revelando todo, poniendo al desnudo el trucaje mecánico que forma el entramado móvil del mundo. Queremos llegar hasta el final. Saberlo todo. La curiosidad nos pica y hasta que no lleguemos al fondo de las cuestiones nada nos parará, aunque arrastremos de por medio con la belleza y su misterio, lo incondicionado del amor, la libertad de crear, la fe, la esperanza.
Saber no significa aceptar una verdad que nos es contraproducente. Las verdades científicas humillan por lo general, (no siempre) las virtudes de las que presumimos. Saber significa poner en funcionamiento nuestro juicio para juzgar y de ahí contradecir, reparar, ajustar la verdad a un propósito sabio que nos relacione humanamente, si es que sinceramente creemos vivir en un mundo libre y en algo valorar nuestro potencial. La libertad de imaginar supera la verdad sin llegar a ser mentira. Atrévete a soñar. No dejemos que los científicos nos roben la magia del amor con estas explicaciones frías y petulantes.  AllendeAran
Decide tú mismo, con cuál de las verdades te quedas.



"La razón es que "La pasión inicial se caracteriza por las desactivación de regiones del cerebro como la corteza frontal, implicada en la lógica y el razonamiento". De ahí que se diga que el amor es ciego.  - Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología
"Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo." -  Shakespeare
"Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo."  - Marguerite Yourcenar


"Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es 0,7. Poco importa el peso del cuerpo si esa proporción se mantiene. El 0,7 es el modelo ideal desde la perspectiva masculina" - Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología
"¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?, pues amémonos hoy mucho y mañana ¡digámonos adiós!"  - G. Adolfo Bécquer
"Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo."  - George Sand

“Tu cuerpo necesita la feniletilamina, y la necesita ya. Ante esta ausencia es normal que se prepare para pasar sus peores momentos aferrándose al chocolate. Esto se explica porque es un alimento rico en feniletilamina que le hará sentir, por lo menos, un poco mejor.” - Jesús. J. de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos.
Te quiero. Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras. 
Pero así no me basta: más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido."  - Luis Cernuda


“En un periodo de tres años dejarán de responder al estímulo y desaparece esa sensación placentera de enamoramiento. Su sustituta es la oxitócica que está relacionada con la sensación de apego.”  - Eduardo Calixto, jefe de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz
"Tienes tres opciones: Me besas, te beso o nos besamos."
"¿Me prestas un beso? Te juro que te lo devuelvo"
 - Anónimos

"La luz del sol ciñe a la tierra y la luna besa los mares:
  ¿para qué esta dulce tarea si luego tú ya no me besas?"  
- P. B. Shelley



Este ensayo es una diatriba a dos artículos que podéis leer:
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