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domingo, 13 de agosto de 2017

"De lo hondo de esa congoja, del abismo del sentimiento de nuestra mortalidad, se sale a la luz de otro cielo, cómo de lo hondo del infierno salió el Dante a volver a ver las estrellas."  - Miguel de Unamumo
"¡Oh gente humana, para volar nacida!
¿porqué al menor soplo caes vencida?"
- Dante Alighieri

ARVO PÄRT
JOHN TAVENER

Teniendo en cuenta lo muy desligado que estoy de la Iglesia, de las religiones ortodoxas, me pregunto a veces cómo es que me siento atraído por su arte, principalmente de su música. Se supone que la espiritualidad se evidencia de muchas formas pero es ante el arte cómo más dócil se muestra de acariciar por nuestros sentidos y lo es aún más palpable en las obras religiosas. Ya la historia nos habla de sentimientos fervorosos, de esa espiritualidad decidida a ir muy lejos. Creo que el arte conserva en sus formas, (visuales o sonoras) la energía de quien proyectó sus sensaciones y que éstas se quedan ahí embebidas, sea en una pared, o un papiro, mediante símbolos, imágenes o colores, para quien decida, cuando desee, comulgar con sus obras. Lo que sentimos entonces no es simplemente las ideas del compositor, su pensar o su sentir, sino algo más profundo, algo que la naturaleza exterior expresa y que el compositor supo percibir. Es después que el receptor dejándose llevar por lo que oye o ve, con su propia intuición, puede sumergirse en ese todo entrelazado que parece hablar de la trascendencia del mundo, más allá de su áspera existencia de objetos separados, toscos y sin vida. Ciertamente, y hablando de la música más que nada, el arte nos confiesa que hay un más allá respirando en todo momento.
Por supuesto que hay muchas músicas con las que pasear, mirando al cielo o la ciudad, cada una a su modo expresa distintos ámbitos, pero si buscamos paz, sosiego medieval, retiro en la penumbra y soledad, nada mejor que escuchar a John Tavener o Arvo Pärt. Sus temas corales e instrumentales parecen surgir de horizontes oscuros.  Ahí, donde la luz es escasa, como la que se cobija tras las montañas, entre las nubes o en las noches estrelladas, adviertes que aún quedan destellos de esperanza. Prueba a contemplar la arquitectura interior de iglesias y catedrales cuando escuchas su música sacra. Conecta a la perfección. Prueba a pensar en las galaxias flotando en la negrura espacial. Funciona igualmente bien. Paradójicamente, dentro de la expresividad musical de  Tavener y Pärt, a pesar de ser un tanto melancólica, muchas de sus composiciones te consuelan, te arropan, te acompañan en tu duelo o inquietud ante la vida.
La inspiración de ambos compositores parte de la religión ortodoxa rusa, a la que estuvieron muy vinculados. Por otra parte, han recuperado del pasado estilos de composición antigua, principalmente la  gregoriana, incorporando ritmos pausados y marcando a sus cantos un color nuevo a base de distintos registros tonales. En ocasiones, algunas voces se convierten en prodigiosos solos que superan límites inauditos. El que sus pinturas musicales representen escenas bíblicas no exige que debamos adentrarnos en la misma religión ortodoxa para entender mejor su harmonías. Ni mucho menos que sepamos inglés o latín para entender sus letras. Basta dejarse llevar, abrirse al sonido para situarnos en un entorno donde lo que cuenta es lo  que de inmediato sugiere la música: redención, paz perpetua, esperanza. Se puede sentir la avenencia con Dios, sea lo que fuere que por tu parte crees que Dios es. Creas o no creas. Sólo se requiere un mínimo de sensibilidad.
John Tavener falleció en el 2013 a la edad de 69 años. Arvot Pärt tiene 82. John fue investido “Sir” por el imperio británico y Arvo fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Oxford en 2016. Sus composiciones han aparecido en un montón de películas. Bien pensado,  se les podría conocer como dos celebridades del panorama cultural pop. Pero nada más lejos. Por lo general la música clásica sigue siendo un mundo intrincado para la mayoría y si a eso le añadimos un estilo marcadamente religioso, el asunto se pone peor. No es yo piense que son pocos los que pueden disfrutar de esta música, sino que son pocos los que se atreven a liberarse de prejuicios y gozar de estas polifonías, muy al contrario, muchos disfrutarían de esa beatitud celestial que a menudo nuestra vida estrepitosa necesita. Son, con todo, dos compositores famosos para quien se mueva en el terreno de lo clásico, pero personalmente no conozco a ningún amigo cercano que los escuche.
Deberíamos reconocer que no necesariamente se tiene que considerar uno asceta para entender que la vida merece otra respuesta más allá de la realidad. Los santos y místicos que viven en retiro, a su manera, ponen su confianza en Dios, otros, en la naturaleza y la metafísica, y algunos otros en la física cuántica. Como la misma historia de la investigación demuestra, el mundo se despliega hacia una complejidad inusitada con cada nuevo descubrimiento. Creo, que cada cual tiene su propia razón de ser dentro del contexto que el mundo histórico le brinda. Pero al final, lo que de veras queda de cada indagación espiritual es afín a todos. Si antes fue un Dios bíblico, (aún vivo hoy en día para muchos) ahora caben otras especulaciones que también esconden conceptos de gusto religioso. En esos conceptos encaja la música de Tavener o Pärt. Con ella pareces recobrar algo que el mundo moderno, raudo y estridente, ha perdido. Se trata de una nostalgia por un tiempo que fue o que nunca ha sido, pero en donde la quietud te insinuaba que la eternidad estaba de tu lado.


"Cuando los abismos del corazón humano se abren en lo malvado y surgen esos pensamientos horribles que deberían estar sepultados eternamente en la noche y las tinieblas: sólo entonces sabemos lo que hay potencialmente en el hombre y cómo está constituida propiamente su naturaleza para sí o abandonada a sí misma." -  F. Schelling



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lunes, 17 de octubre de 2016

"Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañia."  Heinrich Heine
 
VANGELIS - ROSETTA

Muchos años han pasado desde que Vangelis editó su último disco. Hubo veces que llegué a pensar que estaba enfermo, desanimado o incluso que había muerto. Pero no, está vivo y ha vuelto a la carga. Aquella banda sonora para el film "Alexander" de Oliver Stone me pareció muy floja, nada convincente y ahora, después de 12 años de vacaciones, (arrascándose la barriga, imagino) aparece con un trabajo inspirado en la misión del aterrizaje de una sonda espacial sobre un grandioso cometa que se llama Rosetta. Vangelis es un genio en la tarea de recrear musicalmente mundos temáticos. No me he escuchado toda su discografía pero sí la mayor parte de ella. A punta de pistola tal vez me quedaría con el "China", pero es difícil elegir. Este nuevo disco ofrece 13 poemas sinfónicos que te llevan a inspeccionar el espacio sideral, un tema en el que el maestro parece sentirse cómodo. Personalmente, y dado que a menudo soy muy exigente, confieso que (tras unas cuantas escuchas atentas el disco) me ha convencido. Tengo que decir que esperaba algo más arriesgado pero bueno, entiendo que ya a su edad, 73 años, y dado que su estilo es tan característico, se haya querido mantener fiel a él. Si hubiese que compararlo con sus trabajos anteriores diría que se acerca al legendario Blade Runner en su forma de combinar sonidos espesos, pero es de inferior calidad, hay menos imaginación. De sus cortes me gusta Elegy, cercano a un aria de Bach. Me gustan también Infinity, Void y mi preferido, Sunlight, porque tiene un toque mahleriano, que te hace sentir en verdad la luz como aliento de nueva esperanza.


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sábado, 30 de enero de 2016

"Si la palabra es tiempo, el silencio es eternidad"  - Maurice Maeterlinck

serenidad, pasión y añoranza en la música de 
 GERALD FINZI




A la hora de evocar recuerdos la música es posiblemente el más poderoso estimulante que tenemos para conducirnos al pasado. Si hubo una canción que repetidas veces sonó durante un tiempo, más tarde, después de un largo lapsus de semanas, meses o años, esa música, al escucharla de nuevo, nos dirige de inmediato y con fuerte poder evocador hacia aquellos días olvidados. De algún modo, en el sonido, y en  los olores también, se quedan impregnadas vivencias y sentimientos. Sabemos que son juegos del cerebro en conexión con el hábitat circundante, pero no puede dejar de asombrarnos el hecho de que cuanto vivimos se conserve oculto y dormido en los entresijos de la mente para luego despertar emocionalmente. Como aromas tengo algunos favoritos, el olor de la marea baja en las playas, el olor de los pinos en el monte, la brisa al caer la tarde en verano con fragancia a hierba tostada, el del café, los melocotones…, pero sobre música tengo tantas canciones y temas instrumentales que se me haría interminable incluirlas en una lista. Es más, con los años he adquirido el hábito de crear, sin premeditación, recuerdos con la música que voy descubriendo. Es como si le pusiera banda sonora a mi vida, para después, si así lo deseo, poder rememorar mis días perdidos, sentirlos mejor que si mirara unas cuantas fotos pegadas en un álbum.
Descubrí al compositor Gerald Finzi hará un par de meses, y algunas de sus composiciones me parecieron conmovedoras. Tiene el compositor ese gusto romántico y pastoril inglés, melancólico, muy en la línea de Vaughan Williams o Frederick Delius. Poético con la naturaleza, apacible, es ideal para pasear por el campo sin moverte de casa. Cierra los ojos y siente. No cuenta el compositor con largas sinfonías o conciertos, la mayor parte de sus composiciones son miniaturas orquestales y canciones, pero son obras bien construidas. Contento de descubrirlas (justo cuando crees que ya no queda más por descubrir) las he ido poco a poco degustando en mis audiciones, por casa, y fuera en la calle con mi walkman personal. Pero mi sensibilidad que tantas emociones me confiere me pasa factura, y puede en ocasiones llegar a doler, porque hay circunstancias que mejor dejarlas tal como son, desnudas, secas, sin ataviarlas de mayor expresividad, que pasen sin ornamento, con indiferencia. Mejor que pasen al olvido.
Mi madre ingresó en el hospital el pasado mes de noviembre por culpa de una meningitis y durante 52 días luchó por no cerrar definitivamente sus ojos a la luz. Lamentablemente no pudo ser. Su avanzada edad le dejó sin fuerzas. La insuficiencia renal que padecía no le permitió continuar. El 31 de diciembre se separó de este mundo, inmutable. Durante los días en que la visité (todos, si mal no recuerdo) me mantuve a su lado, a ratos sujetando su mano mientras dormía, y en alguno de esos ratos tuve la “osadía” de escuchar a Gerald Finzi con mi walkman. Principalmente el primer soliloquio de su Love’s Labour’s Lost (The King’s  Poem) y su Égloga para piano y orquesta de cuerda. Sentía, que el sosiego de esos temas proporcionaba la serenidad que mejor se acomodaba a esos momentos difíciles, tan llenos de incertidumbre. Una banda sonora triste por las imágenes que tenía a mí alrededor, pero a la vez sentía que la música cumplía su cometido. Esa música era lo que ella, mi madre, exactamente necesitaba;  Sosiego. Algo así como la quietud propia del descanso merecido después del trabajo, el bienestar de vivir dulcemente. Era como si deseara transmitirle lo que yo sentía al escuchar la música. Que hay otro estar, otro mundo, otra forma de sentir que sin duda le haría feliz.
Pero ya sabemos que eso es imposible, que cada cual entiende la música a su manera, si bien su significado esencial debe ser ecuánime a todos, si sabemos entender lo que el compositor propone en su afán. Y para ello tenemos que educar el oído en consonancia con el corazón y la imaginación. Mi madre nunca entendería ese soliloquio de Gerald Finzi, solo si acaso pudiera leer dentro de mí, habitar en mí. No tuvo ella gran entusiasmo por la música. Sin embargo, pienso en verdad, que quizás el más allá consista un poco en eso, en poder transferir nuestros más profundos sentimientos a los demás, comunicar en silencio lo que palpitó de auténtico dentro de nosotros. Aquello que las palabras no pudieron revelar. Lo que el corazón esconde. Los secretos mejor atesorados y más difíciles de entregar.
Lo que yo no sospechaba en aquellos días es hasta qué punto había estado afilando la hoja de una navaja. Escuchar ahora ese soliloquio o esa égloga para piano y orquesta me corta por dentro las entrañas. No puedo. Es tal la intensidad evocadora de aquellos días en el hospital, tal conmoción bruta, que no puedo escucharlos sin nublarme la vista de lágrimas. La música atesora ahí un deslumbrante recuerdo cargado de afectividad. Es dulce y amargo a la vez. Siguen siendo los temas lo que por esencia son, serenidad, pasión, añoranza.., pero que en mí han venido a cargarse de ilimitada pena. No es que sea un mal recuerdo, porque la música lo reviste de ternura, la que precisaba la dura circunstancia. Pero por ahora mejor no pellizco mi sensibilidad y hago más por fortalecer mi vida durante este largo duelo que me espera. Descansa en paz, le digo, que más larga se me hace a mí la espera (por estar sometido al tiempo) antes de que nos volvamos a ver.  Y aunque mucho me cuesta creer en esa posibilidad futura, mayor es la pujanza de mi deseo para que así sea, y para ello cuento con el infinito.



 "La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos. - Antonio Machado (Paráfrasis de Epicuro).
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viernes, 6 de marzo de 2015

STEVEN WILSON 
MARIUSZ DUDA
THE OLD PEACE



Soy un admirador del rock progresista de Steven Wilson pero por desgracia la temática de sus canciones encajan mal en la temática de este blog. Tiene costumbre de inspirarse en historietas de apariciones, fantasmas, rarezas oníricas, noticias extrañas que leemos en los periódicos. El otro día encontré por casualidad este precioso vídeo con una dulce canción en compañía de Mariuz Duda. Pura naturaleza. Aprovecho de paso la ocasión para promocionar su reciente trabajo "Hand.Cannot.Erase" que justo esta semana ha salido a las ondas. Es su cuarto trabajo en solitario y una vez más se erige como el mejor músico de rock de estilo Prog, tan incomprendido hoy en día. La idea de esta obra surgió de una curiosa y trágica noticia que leyó en el periódico acerca de una chica que fue encontrada en casa, al cabo de dos años, muerta. ¿Cómo es que nadie supo de ella, que nadie la echara de menos? Wilson comenta en una entrevista que la mejor manera de perderse en este mundo es ir al corazón de las grandes ciudades donde nadie sabe nada de sus vecinos, donde el anonimato está asegurado. Razón no le falta. "Hand.Cannot.Erase" es un caleidoscopio sonoro de múltiples ritmos brutos y melodías entrecruzadas al mejor estilo de los 70.

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sábado, 7 de febrero de 2015

«Únicamente si tenemos en cuenta el mecanismo aparente de la dualidad pero, en realidad, no hay ningún "vidente" ni ninguna cosa "vista", sino tan sólo "visión"»  - Wei Wu Wei  (Terence Gray)
ORIENTE Y OCCIDENTE
¿ACCIÓN, NO ACCIÓN?
¿WEI WU WEI?





¿A santo de qué preguntar? ¿Cuál es la necesidad de preguntarnos qué? Fue a partir de la pregunta cuando la conciencia empezó a observarse a sí misma. La pregunta vino a denunciar algo desencajado entre el hombre y la naturaleza. Pudo ser la mera curiosidad hostigada por el aburrimiento. Pudo ser la inquietud al sufrir el paso del tiempo. Pudo ser el dolor, el hambre o el frío. Pudo ser el temor a la muerte. Fuese lo que fuese, tras la pregunta subyace el vacío y la búsqueda de algo nuevo. No es sólo salir al encuentro de una respuesta sin más, es que mediante la respuesta se llena un hueco donde, una errónea, (tal vez, quien sabe) contrariedad, una molestia, un dolor, se ubicó. Nunca la religión, ni la filosofía, ni las ideas que buscan afianzarse en el futuro habrían surgido sin la pregunta. La pregunta nos pone delante de nuestra peor condición, a saber: la inadaptabilidad mental y biológica en el mundo. ¿Pero es esto culpa nuestra? ¿Somos culpables de la infelicidad que padecemos? ¿Somos acaso los únicos a quienes hemos de responsabilizar?
En Oriente y Occidente se han edificado dos tendencias filosóficas que contrastan entre sí. Aunque también hayan fraternizado en ocasiones en compartir una misma visión acerca del ser, mantienen todavía una brecha abierta que les separa notablemente. Sus posturas se han visto marcadas por lo pasivo y lo activo. Ambas se enfrentan ante una decisión difícil de mantener, ya que la voluntad del hombre se ve tentada a participar de la dinámica que envuelve al mundo y en la que, irremisiblemente, estamos implicados. Se trata de dos formas distintas de encarar la realidad, de cómo la sentimos y de cómo la conducimos hacia un estado superior, donde la existencia quede justificada en su tan apreciada felicidad. ¿Se puede o no se puede? ¿Nadamos a favor o contracorriente? ¿Nos quedamos parados como espectadores o actuamos? ¿Es necesario cambiar el rumbo de las cosas o las dejamos en paz, a su libre albedrío, emancipadas de nuestros deseos y necesidades? Culpa del deseo insaciable, dice Oriente. Culpa de la necesidad biológica, dice Occidente.
Tenemos en Occidente la idea poco clara de un idealismo trascendental. La figura de Dios vendría a estimular los pasos a seguir para consolidar la justa medida de la felicidad a repartir en el mundo. No se trata de creer en Dios fuera del entorno físico fenomenológico en el que vivimos, sino de crearlo aquí, real, vívido y auténtico. Tenemos directrices, dogmas y libertad para ello. La felicidad individual pasaría así, forzosamente, por el bien común ajustado en la sociedad que hemos formado. De lo contrario estamos expuestos a constantes peligros y a males que perjudican el bien estar. ¿Se puede lograr esto?

Tenemos en Oriente la iluminación en un despertar enclavado en el presente. El rechazo absoluto de una conciencia agitada por el ego y abatida por su creencia en el tiempo. Un sufrimiento causado por el mal uso que hacemos del pensamiento. El aquí y ahora supone el fin que vendría a romper las cadenas que amordazan dolorosamente la vida. El bien social pasaría entonces por el entendimiento primero de la conducta individual, del sistema operativo de la conciencia. Y ésta, aspiraría desde su posición iluminada a que todos despertaran de su fatídica pesadilla, causada por el ego, falso y tramposo ¿Se puede lograr esto?

Aunque estos dos caminos se diferencien entre sí ambos persiguen una misma finalidad. Que la esencia del ser perdure en armoniosa comunicación con la naturaleza. Ser unidad y totalidad al unísono. Conservar la felicidad, si acaso eso fuese posible, eternamente. No desparecer

Occidente toma acción y procura forzar la voluntad de todos para elaborar una sociedad que nos permita convivir en paz, en respeto mutuo, en ayudar al prójimo, en facilitar una respuesta válida al extraño acontecer de la existencia y así justificar la vida. Se sirve de un idealismo metafísico sin menospreciar la naturaleza física. Pero por desgracia, son pocos quienes entienden o asumen acatar semejantes preceptos. Hasta ahora los logros obtenidos han sido frágiles, poco fiables. Las guerras tienen más ambición de poder, de dominio y riqueza material que de saber comprender el espíritu que agita el universo. Aunque la historia se recuerde cargada de mucho alboroto siniestro, occidente no se rinde en su sano y recto empeño de mejorar el ámbito en el que nos movemos.

Oriente prefiere no tomar acción para no enturbiar más las aguas. Culpa a la conciencia de jugar a favor de la vanidad personal, de un yo ilusorio que lo contamina todo alrededor por no saber aceptar, sin más, lo dado. Detrás de nuestros actos se esconde la codicia, carente de empatía y altruismo. Pero parece como si Oriente pasara por alto que si bien el sufrimiento es responsabilidad nuestra, no lo es tanto el dolor, la necesidad de supervivencia biológica que la naturaleza nos impone. Sin duda, la meditación nos coloca en una buena situación espiritual para apreciar la paz y vivir en el entendimiento, pero cuando me pinchan sangro y eso además duele y no es creíble que la conciencia por sí sola pueda excluirnos de este fenómeno. Todos tememos a la muerte. Y no parece que la materia sea un sueño de nuestra conciencia.
¿Qué hacer o no hacer? La pregunta, como una herida, sigue abierta. La decisión es tan importante como la indecisión. ¿Lo uno o lo otro o equidistar ambos puntos? ¿Se puede o no se puede?  - AllendeAran
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«Nos enredamos a fuerza de explicar que la aparición del mal en el propio mundo no se debe al propio Dios, sino a una serie de factores adventicios. Pues bien, una de dos: o es omnipotente, y entonces es responsable del mal, o no es omnipotente, y entonces no es Dios.» -  Jean-Francois Revel

 «Además, la historia de la ciencia demuestra que los investigadores han hecho los descubrimientos más útiles sólo en los momentos en que obedecían a la pura curiosidad intelectual. pero no buscaban la utilidad en el punto de partida. Existe, pues, una especie de despego en la investigación científica, que es una forma de sabiduría.» - Jean-Francois Revel

«Vivimos en un mundo transformado por la ciencia y que quizás esta haya vuelto más cómodo, pero el problema de la vida y del destino personales sigue siendo exactamente el mismo que en tiempos de los romanos.»   - Jean-Francois Revel«

«El platonismo socrático, por último, sólo adquiere su significación plena al articularse en una metafísica según la cual el mundo en que vivimos no es sino un mundo de ilusión, aunque hay otro al que desde ahora podemos acceder mediante la sabiduría filosófica, la contemplación filosófica, la teoría, después de lo cual, y como la inmortalidad del alma está demostrada, podremos conocer por fin la plenitud.»  - Jean-Francois Revel
«La sabiduría será siempre conjetural. La sabiduría no reposa en ninguna certidumbre científica, y la certidumbre científica no conduce a ninguna sabiduría. Ambas existen, no obstante, por siempre inseparables, por siempre separadas, por siempre complementarias.» - Jean-Francois Revel


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viernes, 5 de diciembre de 2014

MÚSICA ESPACIAL
OTROS MUNDOS

Nada hay más profundo y misterioso que el espacio oscuro, ese que nos presenta la noche limpia, abierta a la inmensidad sin fondo ni fronteras, donde cualquier fenómeno extraordinario encuentra cobijo para manifestar su existencia. Polvo estelar que forma nebulosas, estrellas y planetas, y otras rarezas que surgen sin causa aparente. ¿Qué es todo eso? ¿Caos, anarquía, vorágine de elementos alocados, o mecánica organizada que persigue una finalidad? El enigma está ahí, insistente, para que cada cual se aventure a viajar motivado por el placer de descubrir que hay más allá.
De entre la música que se ha podido componer en sintonía con este tema hay bastante donde elegir pero de muy irregular calidad para mí gusto. Entre la música contemporánea y la electrónica se barajan ideas de cual puede ser la mejor presentación emocional para viajar por el espacio interestelar. Tal vez la electrónica haya ganado terreno a la orquesta pero es la orquesta la que ofrece más trama, mejor conciencia. Abundan multitud de trabajos por Youtube de música ambiental y cósmica, y supongo que entre tanto algo habrá que merezca la pena escuchar. Pero aquí que cada cual que se sirva a gusto. Desde que vivimos con Internet el mundo cultural se ha convertido en un Self-Service. No tienes más que escribir en el buscador Space Music, Cosmic Music, Ambient Music y te apareceran multitud de artistas, laboratorios, recopilatorios... Tú  mismo.
Aquí dejo mi lista preferida de temas musicales, algunos ya clásicos, que de vez en cuando escucho para sentirme perdido en la bastedad del cielo nocturno, así como en paisajes de otros mundos posibles donde la naturaleza se desenvuelve de otra forma a como la vemos aquí en la Tierra. El espacio se abre a infinitas especulaciones, a fascinantes ensoñaciones, a una metafísica ilimitada. Déjate llevar.

  "Asi habló Zaratustra" -  Richard Strauss -
"Adagio - Gayane Suite"  -  Khachaturian -
  "Atmospheres"   "Lux  Aeterna"  -  György Ligeti -
  "Main Title"  "The Search"  - Jerry Goldsmith -
  "Life"Marc Streitenfeld -
 ♫ "Stay"  -  "Day One Dark"  -  Hans Zimmer -
  "Startrek"  -  Jerry Goldsmith -
  "Battlestar Galactica"  -  Stu Phillips -
  "Unaswered Question"  - Charles Ives -
"Rubycon"  -  Tangerine Dream -
"Albedo 0.39"  -  "Creation du Monde"   -  Vangelis -
"Drift"  -  "Sky Dreams""Visitation"    - Eric Bridenbaker -
"The Anfortas Wound"  -  John Adams -
"Stars"  -  "An Ending"   -   Brian Eno  -


«Imaginemos la Tierra en la oscura inmensidad del espacio cósmico. Dentro de él, comparativamente, es un minúsculo grano de arena, separado de otro de semejante tamaño por la distancia aproximada de un kilómetro de vacío. En la superficie de este minúsculo grano de arena, en un hormigueo incontrolado, vive una muchedumbre aturdida de animales supuestamente inteligentes que, por un instante, han inventando el conocimiento. ¿Y qué es la extensión temporal de una vida humana dentro del curso de millones de años? Apenas es un paso de indice de segundos, apenas el instante de una exhalación. No hay ninguna razón legítima para otorgar relevancia, dentro del ente en su totalidad, precisamente a este ente llamando ser humano y al cual, ocasionalmente, pertenecemos nosotros mismos.»  - Martin Heidegger


«Nunca te sentirás perdido si sabes que tu única casa es ahí donde estás ahora, estés donde estés, vayas donde  vayas"  - AllendeAran
W       A        N        D        E         R        E        R       S


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viernes, 10 de octubre de 2014


BEYOND THE MISSOURI SKY
Pat Metheny & Charlie Haden



LA SOLEDAD AMIGA
En la incipiente primavera de 1997, estando yo en Londres, escribí en mi diario inglés. «Hoy he tenido dos momentos emotivos, uno cuando merodeando por la Megastore Virgin Records he visto el último disco que ha lanzado Pat Metheny. Me he puesto a escucharlo y... vaya, me estaban gustando los temas pero cuando ha sonado "The Moon is a Harsh Mistress" me ha tocado tan adentro que por instante creí que iba a llorar. Qué preciosidad. Me he contenido por vergüenza, claro. Abandoné el poste de audio decidido a comprarlo en cuanto tenga un poco de dinero. El segundo momento fue cuando después de haber tomado una cerveza en un pub, a última hora de la tarde, aburrido de estar solo, me fui a Tower Records, que cierran muy tarde y de causalidad encontré el disco de Metheny en otro poste de audio y pude así escuchar de nuevo el tema "The Moon is a Harsh Mistress"».
Así de insípida se nos muestra a veces la vida, que sólo un instante novel de música nos posa en tierra santa. Me queda el corazón, pensé. Conseguí el disco al de unas semanas y lo escuché y escuché durante aquella, recuerdo, primavera lluviosa y parte del verano, tendido en la cama mientras rumiaba un tonto amor no correspondido. Me sentía igual que un saco de patatas. Como arrojado al suelo, caído y pesado, sin ganas de nada. Pero ahí estaba la música de Pat con la guitarra y Charlie con el contrabajo creando atmósferas que sólo son comparables a la quietud del atardecer. Se trata de esa apacible serenidad que hallamos cuando el día se acaba y uno pierde las prisas. Nada que esperar pero todo en orden. No es que su música sea paisajista sino que comprende la esencia exacta de la soledad amiga que a veces sentimos, equiparable si acaso, como digo y repito, al contemplar la luz languideciendo por el cielo al caer la tarde. "Beyond The Missouri Sky" es un disco para escuchar en soledad. Ofrece consuelo y sosiego. Quien lo oye guarda en sus temas recuerdos personales, secretos del alma, cosas que no se le cuentan a nadie y que luego rememoramos gustosamente a solas, en la tristeza dulce de un día que hemos considerado baldío.


Para impacientes noveles en este estilo de música les recomiendo que empiecen por escuchar de este disco. Primero "Cinema Paradiso" luego "Spiritual", - "The Moon is a Harsh Mistress", - "The Moon Song", - "He's Gone Away", - "Cinema Pardiso (Main Theme)", - "First Song"..... y así hasta el final. Poco a poco.
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lunes, 15 de septiembre de 2014

September Fifteenth
PAT METHENY & LYLE MAYS
Ahora que el verano llega a su fin, palideciendo las tardes de una luz rubia que recuerda a las páginas de un libro viejo, me acuerdo de lo poco que mis pies han pisado la arena de las playas. A medida que se cumplen años, las estaciones se encienden y apagan más rápidamente. Ya no le pido nada al verano. Cuando llega no me sorprende. Es igual que un bostezo para mí. Puede que te haya visto nadando entre las olas de un mar quebradizo, espumoso y excitante. Pero fue tan fugaz que me parece un sueño. Si estás aún en algún lugar, como sospecho que sí, ya no importa. La vida nos coloca es sitios diferentes. El tiempo nos separa. Mentiría si digo que nada busco al mirar las nubes ambarinas que el viento deforma. Es más, mucho pregunto al céfiro de poniente y nunca respuesta alguna me devuelve. A pesar de ello, no estoy solo, me queda la esperanza. Y eso, para bien o para mal, me invita a seguir soñando.  -AllendeAran


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viernes, 29 de agosto de 2014

"Tumbados uno cerca del otro
entre la luna y la marea
calculando estrellas durante un rato"

ON AN ISLAND
David Gilmour

Por la especial temática de este Blog me es difícil encontrar un hueco para la música de Pink Floyd. Aunque su estilo sea a ratos relajante, airosa, elocuente, y muchas más calificaciones que se te ocurran, parece todo ello ajustarse más a un mundo surrealista donde las imágenes se despliegan como un rompecabezas de vivencias oníricas, como recuerdos a todo color dentro de un caleidoscopio. Son buenas vibraciones que profundizan ahí donde mejor guardamos nuestros sueños pero están lejos de lo que la naturaleza al desnudo pueda sugerir. Sin embargo, este trabajo del guitarrista David Gilmour deja escapar en algunos temas destellos que vienen seguramente inspirados desde una isla desconocida, por donde él ha debido pasear por sus playas solitarias al atardecer. Hay baladas tan suaves que suspiran al oído cerrar los ojos y dejarse llevar por el va y ven lejano de las olas que se arrastran por la arena, caer en el sosiego veraniego. Noches estrelladas. Mañanas de azul intenso. Una siesta a cuatro brazos. No faltan sus apasionados solos de guitarra. Hay un blues y un tema excitante, el resto es pura suavidad floydiana. Sus letras hablan del bienestar. Si estás harto de escuchar sus discos clásicos después de tantos años y desconocías este trabajo suyo en solitario, ya estás tardando en descubrirlo.









Concierto de David Gilmour en Agosto del 2006, en la ciudad de Gdansk, (donde nació Schopenhauer). Interpreta todo el disco "On an Island" y algunos, como no, éxitos de Pink Floyd. Acomódate bien y enchufa tus auriculares porque el concierto lo merece, y además, de momento, lo tienes en HD en Youtube. Tal vez no tan espectacular como los viejos conciertos de Pink Floyd en los 90 pero musicalmente es tan magnífico como impecable.
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miércoles, 11 de junio de 2014

"El hombre ha sobrevivido hasta ahora porque ha sido demasiado ignorante para saber cómo alcanzar sus deseos. Ahora que él puede alcanzarlos, debe o bien cambiarlos o perecer"
William Carlos Williams.
  Desert Music (Steve Reich) 

CONTRASTES
De Cómo Vivimos
Hasta Donde Hemos Llegado

Esto no es un punto de inflexión en la temática de este blog. Es, si acaso, una referencia, un descubrir lo que subyace en el fondo de esta tendencia  mía por buscar un mundo perdido, aquel paraíso que perdimos no sé bien cuando, (si alguna vez lo tuvimos) pero que no deberíamos desistir de buscar, o de no empeorar lo poco que nos queda. Todo a través de los muchos errores que cometemos, muchos inesperados y que a veces no son culpa de nadie.
El progreso se ha convertido en un monstruo imparable, ominoso, terrible. En la página escrita en la historia de la civilización, el presente momento se está convirtiendo en un pasaje enredoso, difícil de entender, que nos aleja de la esencia de lo humano y que se complica cada vez más cuanto más avanzamos en su escritura. Escribimos sin ideas, compelidos por la desidia y la apatía. Hemos perdido el rumbo. Ahora quien marca la dirección es el progreso tecnológico.
Fue el otro día cuando en el tren reparé atento en el ruido constante que sufrimos en las grandes ciudades. Pitidos, avisos de estaciones por altavoces, el traqueteo, bufidos, frenos. Y luego esas vistas que por la ventana transcurrían veloces, el verde que se veía salpicado de casuchas, torres de cemento, carreteras y autopistas elevadas, tendidos eléctricos. Una mezcla arquitectónica caótica, informe, hacinada, grisácea y sucia. Una falta de gusto total, soez, una falta de espacio y aire que ahoga a quienes viven inmersos ahí. ¿Cómo, dónde empezamos a perder el sentido común, a cambio de qué? No es difícil saberlo. Pero la mayoría siguen sin entenderlo.
Al poco me vino a la memoria ese tema instrumental de OMD que hacia principios de los 80 significó el súmmun del techno pop, "Arquitectura y Moralidad". Partiendo de los ruidos urbanos las bandas creaban ritmos sintetizados con la ayuda tecnológica de teclados. Ya bandas como Krafwerk, Depeche Mode o la YMO, nos vendían una audición soportable de las ciudades. Porque el arte tiene esa particularidad mágica de endulzar lo amargo. El arte nos sienta en la butaca y nos proyecta la vida desde otra dimensión en la que todo se siente profundamente pero sin llegar a hacer daño físicamente. Escapamos de la realidad, nos adentramos en la fantasía. Es un milagro al que deberíamos estar siempre agradecidos. Gracias al arte no caemos en la locura o la desesperación. Sin embargo, hay distintas artes, y cuando unas buscaban ensalzar la belleza, (inventar desde la misma naturaleza que se desarrolla al margen de nuestra voluntad) otras artes buscan soportar con resignación la tragedia en la que a menudo caemos, tan tontamente. ¿Cómo hemos podido llegar tan lejos?.



La música de Steve Reich es ideal para visualizar el estrés, las prisas. Su estilo perfila un sonido como de efecto Doppler de fondo, una especie de sonido en time-lapse, que junto a una repetitivo ritmo variable, da un resultado fascinante. De caer en trance. Su mejor obra es "Música para 18 músicos" (1976) pero sus trabajos con marimbas son también una locura. En este vídeo hay una introducción de trenes de unos tres minutos. Luego comienza el auténtico traqueteo.


No muchos entendieron en qué exactamente consistía el techno pop de los 80, que confundieron con tecnología instrumental. Craso error. Uno podía haber hecho techno pop con martillos, cucharas, botellas, cláxones, ruidos en definitiva que se agitaban en las ciudades. El tema de OMD fue lo más "expresionista" de aquel movimiento.
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lunes, 19 de mayo de 2014

"Prepárate, en este mundo uno viene a crear su Paraíso venidero" - AllendeAran
"Cuando el mes pasado edité una entrada del último movimiento de la tercera sinfonía de Mahler desconocía que hubiese un documental precisamente acerca de esa misma sinfonía. El filme indaga, como es de esperar, en los temas que inspiraron al autor su composición. Su visión cósmica y panteísta del mundo y algunos textos de filósofos de renombre, Schopenhauer y Nietzsche. Es un documental maravilloso no tanto porque te abre las puertas a lo grande para entender su tercera sinfonía sino también su obra al completo, ya que sus temas se repiten de una manera u otra a lo largo de toda su producción, desde su primera sinfonía hasta su incompleta décima. No es con todo la tercera sinfonía la que yo recomendaría al profano en la música de Mahler, sino más bien la primera "Titan", que es la más interpretada, aunque tampoco sea, dicho sea de paso, mi preferida.
Mahler era amigo de lo vasto, lo inconmensurable, de los sentimientos profundos y elevados y por eso sus composiciones se presentan largas y espesas. Personalmente creo no haber escuchado ninguna de sus sinfonías de un tirón. La mayoría duran bastante más de una hora. Conviene tener paciencia y es aconsejable prestar atención a lo que se escucha, al menos al principio. No soy un incondicional de su música y a menudo encuentro algunos de sus movimientos sinuosos y prolijos, como si perdieran el rumbo, y no precisamente adrede, sino más bien por su obstinada idea de lo grande o grandioso. Cinco minutos menos en algunos de sus largos quedarían más que perfectos. No obstante, la recompensa de sus momentos más brillantes no tienen precio, sobretodo sus andantes, adagios, ruhevolls, son de un esplendor sobrecogedor. Algunos efímeros pasajes te penetran hasta el tuétano de emoción. Hay en su música una búsqueda de lo divino, un relámpago de la idea exacta de Dios que por momentos consigue atrapar y acaban por estimular tus glándulas lagrimales.
Los textos aquí escogidos pertenecen a la biografía de Arnoldo Liberman, "Gustav Mahler o el corazón abrumado". Es una buena introspección tanto de su vida como de sus composiciones. Sin llegar a ser cansina, se presenta en 178 páginas, delata una debilidad por Mahler muy de agradecer. El mismo Liberman aconseja la voluminosa biografía de Henry Louis de La Grage como una de las más completas, pero cuenta con casi 1.000 páginas. Sea como fuere, no hay mejor biografía que hacer lectura de sus nueve sinfonías, algo que me he prometido hacer este año. Me quedan la segunda, la séptima y la octava. ¿Y a ti?

 
"La muerte próxima, el amor visceral interrogado y la búsqueda de Dios, se superponen desde la angustia y la fe en un titánico y encontrado esfuerzo por desplazarse y potenciarse recíprocamente" - A. Liberman
"Mi suerte es errar incansablemente". -Mahler
"Yo llamo religioso todo lo que trasciende el mundo conceptual cotidiano, a todo aquello donde se agita una experiencia tocante a las emociones. La religión es una simple emoción trascendental". -Mahler

"Nos reencontramos a nosotros mismos en la soledad. Y allí de nosotros a Dios sólo hay un paso". - Mahler
"Se me reveló usted como un alma desnuda, totalmente desnuda, como una región salvaje y desconocida con misteriosas cimas y abismos lindantes, con parajes soleados, hermosos prados y lugares de idílico reposo. Lo experimenté como un fenómeno de la Naturaleza que después de fustigarnos con sus terrores pone un arco iris en el cielo". -A. Schöenberg 
"Cuando uno ha osado volar como los pájaros, una sola cosa más debe saber: caer ". - R. M. Rilke

"La Naturaleza virgen, a la vez amiga y enemiga del hombre, la naturaleza que gime prisionera del invierno, la naturaleza inmensa, la naturaleza inmóvil, la naturaleza eterna, la naturaleza que abruma y consuela, la naturaleza que es universal y manantial de toda vida y creación, estos son algunos aspectos de esta divinidad proteiforme. El tilo, la pradera, la brisa de la tarde, el río eterno que fluye desde el comienzo de las edades, la campanilla del rebaño, el caramillo del pastor, se volverán siempre temas en la música de Mahler". -Le Grange
 
"La necesidad de expresarse musicalmente, sinfónicamente, no comienza sino con las emociones nebulosas que se abren 'al otro mundo', al mundo en que las cosas ya no están separadas por el tiempo y el lugar" - Mahler
 
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LO QUE ME CUENTA EL UNIVERSO

"Imagina una obra tan vasta que reflejara el mundo entero." -Mahler 

 
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sábado, 10 de mayo de 2014


"Creo que estoy en paz ahora
Pero de nada estoy seguro
Ni siquiera de que lado el viento soplará luego."

Anthony Phillips
The Geese & The Ghost

Fijaos hasta que punto la sensibilidad de Anthony Phillips es acusada que su médico le recomendó abandonar la banda Genesis por el miedo escénico que padecía. Eso fue allá por 1970 y hasta su primer trabajo en solitario distan siete años. "The Geese and the Ghost" es una delicada incursión en la época de Enrique VIII, los Tudor, esa paz de la vida medieval, sonidos tímidos, frágiles. La mayor parte del disco es instrumental pero hay tres canciones de aires apacibles, suaves como la brisa que merodea por los campos en mayo. Ponen voz Phil Collins, Vivienne McAuliffe y en el último corte, "Collections" tema estrella, creo que es el mismo Anthony quien canta. La canción alude a ciertos consejos sobre la sabiduría de la vida y viene a cerrarse con una coda preciosa "Sleepfall", de dulce toque nostálgico. Posterior a este trabajo hay otros de Anthony Phillips pero es éste su primero el que continua siendo el favorito para la mayoría de sus seguidores.

El mundo entero es un escenario / Me contó un amigo mio / Y aunque intentó mostrarme el camino / Vi que sólo se interesaron por su nombre. 
El amor es para los tontos / Decía siempre un hombre ciego / Pero de sus goces a veces hablaba / Y me pareció entonces que podía ver.
La vida es para los fuertes / Me contó una vez un monje viajero / Pero de los débiles nunca hablo / Aunque los llantos le golpearan en sus orejas.
Permanecí con mi pistola en la mano / Una golondrina voló para encontrarse con su amor / Y cuando se tocaron, yo disparé / Pero ahora soy yo el que no puede volar.
"All the World's a stage,"
A friend of mine, he sometimes said,
And though he tried to show the way,
They only care about his name.

"Love is for the Fool,"
A blind old man, he always said,
But of it's joys he sometimes spoke
And then it seemed, he could see.

"Life is for the Strong,"
A travelling monk, he told me once
But of the weak, he never spoke
Though their cries beat on his ears.

I stood my gun in hand
The swallow flew to meet his love
And as they touched, I shot him down
But now it's me that can't fly.

Descarga el Tono "Collections" a tu Móvil
  • Writer(s): Anthony Phillips
    Copyright: BMG Vm Music Ltd.
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