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lunes, 5 de noviembre de 2012

MARY NIMMO MORAN
(1841 - 1899)
Ya en septiembre cuando hice una entrada galería sobre el pintor Thomas Moran, al leer parte de su biografía en el Wikipedia, conocí que su esposa era dibujante también, especialmente de grabados, de manera que busqué en Internet sus motivos con la sospecha de que, al igual que su marido, fueran paisajistas, y bueno, aquí los tenéis. 
Nimmo Moran fue escocesa de nacimiento pero emigró a los Estados Unidos a la edad de cinco años junto con su padre viudo y su hermano. A los 18 años empezó a estudiar pintura en una academia de arte en Pennsylvania donde conoció a Thomas y dos años más tarde se casaron. Fue él, su esposo, quien le enseñó el arte del grabado sobre placas de cobre. Sus trazos finos y bien marcados dan buena consistencia al paisaje dejando patente su talento y buen gusto.






Ningún cielo necesita tener un aspecto más lindo que el que tenía la tierra este mediodía, tras aclararse el aguacero. Atravesamos el llano floreciente, sin caminos señalizados, solamente las huellas afectuosas de las ruedas quedaban marcadas, sin quebrantar la yerba. Nuestras paradas no iban de pueblo en pueblo, sino de arboleda en arboleda. Estas arboledas flotaban en la distancia como islas cerúleas. A medida que nos acercamos, parecían parques encantadores, y las casitas de troncos al borde, con sus rizados humos, armonizaban espléndidamente con ellas.
Había suficiente espacio para que la luz púrpura se desplegara a lo largo del suelo mojado después del chubasco. Cuando lentamente lo atravesábamos pensé que nunca estuve en mejor sitio para la oración vespertina.
Margaret Fuller - Summer on the Lakes 1844

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sábado, 21 de julio de 2012

CORRESPONDENCIA 
 Margaret Fuller
Pequeños fragmentos de su correspondencia que traduzco
en primicia para este blog. 
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Qué maravilloso tiempo hace. Los frecuentes chubascos mantienen la tierra fresca y delicada como una novia. No necesitas enviarme flores silvestres ya que nunca las he visto en semejante esplendor como ahora. La columbina engalana todo rincón de las rocas, el geranio campestre marca caminos morados y los bosques están absolutamente alfombrados de violetas.

Estoy en este preciso momento paseando por la Creación, de forma que tú no entenderías. Las flores brotan, las estrellas me guiñan, los arroyos meditan, los hombres y mujeres ante mí se inclinan y reverencian, pero nada ni nadie me habla, ni yo hablo. Aun así, parezco recibir en gran medida, aunque yo no pueda darle a esto un nombre, ni podría  ahora murmurarlo de nuevo a no ser que tuviera el don de hacerlo así, mediante "vistazos líricos".
No vendrás a verme. Pero si vienes esta semana, te coronaré con algo más precioso que el sauce o cualquier arbusto cetrino. Geranios campestres parpadean por todos los acantilados rocosos, hay majoletas en todos los setos. Puedes hacerte una guirnalda a tu gusto. Lo que sea, pero ven.
Ayer por la tarde fuimos con la última luz rosácea a la playa y pasamos allí toda la tarde. Fue la mar de emotivo. Esta playa, mucho más bella que la otra, parece en su curvatura atrapar al océano en su seno.
Temo no tener una buena palabra que decir en esta apacible mañana, aun cuando el sol brille confiadamente en las colinas distantes y el rio y los árboles dóciles mantengan su alegre color. Yo no estoy alegre aunque sí satisfecha. Cuando me veo obligada a entrar en la vida prosaica como lo estoy en esta ocasión, al establecerme en un nuevo hogar, me gusta hacerlo con absoluta tranquilidad, - Aunque sea para tejer mi red del día sólo con hilo gris.

Por la tarde la lluvia paró cerca de las nueve, el viento del oeste sopló y nos fuimos en bote por unas horas, de hecho, estuvimos hasta que las últimas nubes se abrieron a la luna. Luego subimos a la colina para ver la luz sobre los campos, los arboles y el rio en solemne dulzura.
Tenemos maneras distintas de gobernar el barco. La tuya es sacar conclusiones, las cuales a menudo te hagan luego modificarlas,  la mía es rendirme a las experiencias que a menudo me elevan a una pasión ideal, de forma que me olvido de la meta deseada en la riqueza del presente.
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domingo, 6 de mayo de 2012

  UN VERANO EN LOS LAGOS, 1843

Margaret Fuller (1810 - 1850) perteneció al círculo literario de los trascendentalistas ameri- canos (Emerson. Thoreau...) y es considerada como una de las pioneras del movimiento femi- nista. Organizó grupos de discusión de mujeres, en los que se hablaba de temas variados, como el arte, la educación y los derechos de la mujer. Varias figuras conocidas del movimiento de los derechos de la mujer tomaron parte en aquellas conversaciones. Su primer libro "Un Verano en los Lagos, 1843" es un compendio de retratos costumbristas, con anécdotas, diálogos, pequeñas historias, poemas y descripciones paisajistas de un largo viaje turístico que realizó por el Lejano Oeste, concretamente por los territorios de Chicago, Illinois y Wisconsin. El libro captura el espíritu de las gentes y lugares que visitó, sus hábitos, costumbres y relaciones, pero a la vez se convirtió en una íntima introspección con la Naturaleza. La belleza de las praderas, lagos y montañas que fue descubriendo durante el viaje, en una época en que América iba perdiendo terreno salvaje y las tribus indias estaban siendo marginadas, acentuaron su sensibilidad y percepción crítica. Margaret lamentaba el mal progreso que el hombre blanco hacía de aquellas tierras vírgenes. "Nuestra gente y nuestro gobierno han pecado por igual contra los primeros nativos de este suelo" escribió. Su pensamiento religioso fue también complejo y poco  ortodoxo para la época "Aunque siento profundo respeto por todas las religiones como necesarias para la felicidad de la humanidad, soy sin embargo una ignorante acerca de la Revelación, Promesas Cumplidas, esperanzas bien definidas, son cosas de la cuales ahora no siento necesidad. De momento mi alma está centrada en esta vida" decía. Sus experiencias con la Naturaleza sirvieron para desarrollar una visión más lúcida y generosa con el mundo. La desgracia asalto a Margaret a la edad de 40 años en el naufragio del barco Elisabeth que navegaba dirección a Nueva York, con ella perecieron también su marido y su hijo.
No hay publicaciones en castellano de sus obras. Traduzco unos pasajes de su libro aun a costa de sacrificar buena parte de mi tiempo, ya que su estilo un tanto arcaico y abstruso se resiste a una fácil traducción.

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"Pero no fue tan pronto el que yo aprendiera a valorar el paisaje de los lagos. Solamente después de familiarizarme diariamente con desinterés que penetré en su belleza, porque la Naturaleza siempre se opone a ser vista con mirada fija. Ella siempre se muestra inexpresiva cuando se fijan en ella con ojo impertinente y curioso. Pero aquel que vaya con intención infantil de aliviar su sueño en su regazo, o incline de toda fe su frente dolida sobre su pecho en busca de consuelo maternal, verá toda la belleza de una madre en la apariencia que ella vuelca sobre aquel"
"Oh, nunca bellas planicies tuve por vosotras sentimiento alguno que una profunda gratitud, porque eres tú en verdad la única ecuánime, grande y magnifica mientras yo apenas tengo lugar. Ahora, tú  mantienes desde el pasado, imágenes inquebrantables de sosiego, sencilla en tu quietud, fuerte en tu propia tenencia, por siempre musical y vibrante como los pasos de un niño".
"Palpitaré con el corazón vivo del mundo, y entenderé todos los estados de animo, incluso las fantasías o sueños de la Naturaleza. Me atrevo a confiar en la interpretación de su espíritu para que me devuelva el bienestar. Para establecer la verdad a través del error."


"Viendo el rastro de los indios, que eligieron los lugares más bellos para asentarse, y cuyos hábitos no se perdían en el aspecto de la naturaleza bajo el cual nacieron, sentimos como si fueran ellos los justos señores de la belleza que se abstuvieron de alterar"
"Al primer mediodía, estando allí, mirando desde una cima cercana, sentí que nunca imaginé poder ver una imagen más fascinante. Era una hora de profunda serenidad, brillante de azul dorado, rica en sombras. A cada rato la luz del sol se hacía más dulce. Los indios estaban agrupados y diseminados entre las cabañas, las mujeres cocinando, en la olla o la sartén, sobre muchos pequeños fuegos, los niños medio desnudos, inquietos como duendecillos, andaban jugando a la vez fuera y dentro del agua "



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