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viernes, 29 de julio de 2016

"De la vida sólo podemos opinar los vivos, así como de la muerte quien mejor puede hacerlo son los muertos. Del mismo modo que para hablar del silencio lo mejor es callar, quien más entiende de amor son los enamorados." -AllendeAran
"Con el lenguaje las cosas se piden, sin el lenguaje las cosas se toman."    -AllendeAran
LOS ENAMORADOS PROSCRITOS


De sobra es conocida esa frase del poeta francés Paul Éluard, Hay otros mundos pero están en este. La frase nos hace recordar, a mi entender, que la realidad no es única y que ésta puede abrirse a conjeturas fantásticas, ideas sorprendentes, vivencias inesperadas pero, sin embargo, por mucho que nos queramos ausentar de la realidad seguimos estando en ella y que este mundo, que compartimos en comunidad, se rige por una verdad objetiva afín a todos, es decir, que por mucho que “tergiversemos” la realidad, ésta se impone de una sola manera. No obstante, cuál es esa realidad, la auténtica, esa verdad que tanto demandamos, no es fácil de evaluar. Hay ciertamente una verdad a la que hemos consagrado un valor, (sin estar del todo convencidos) y que está medida por el lenguaje, hasta el punto de que hemos caído en una realidad que de no encajar precisamente en ese lenguaje, damos por falso o engañoso lo que sentimos. La realidad queda así sometida al lenguaje para modelar un sistema que nos involucra a todos pero a santo de perder otra realidad personal, vivida en secreto y que nadie más puede entender salvo el yo de cada cual, a no ser que podamos sustituir el lenguaje de las palabras por otro más certero con nuestros particulares pensamientos.
Hace unos días una amiga me preguntaba si podían dejar de gustarme las estrellas. Le dije que sí, que si me hacía con una explicación científica acerca de ellas me parecerían indiferentes. Al fin y al cabo, ¿qué son las estrellas sino bolas de fuego compuestas de helio e hidrógeno?  ¿Qué favor me hacen? ¿He pedido yo que estén ahí alejadas e inalcanzables? ¿Les importo yo algo? Pero para quien se acerca a un lugar oscuro y espera a una noche despejada de nubes será fácil que las contemple con devoción poética. ¿Cuál es la realidad más ajustada entonces? Mi amiga y yo hablábamos de amor, más concretamente de los enamorados.
Precisamente, los enamorados (los no-correspondidos) son los que más sufren en silencio las sensaciones de una realidad “especial” no entendida por el resto . El lenguaje en cualquier caso no acierta ni por asomo a transmitir sus cuitas y euforias. Si acaso la poesía podría ligeramente acercarse y todavía mejor lo haría la música. Pero este desacierto del lenguaje, (del que nos sentimos orgullosos porque ejemplifica la civilización) es una de las fallas más descomunales a la hora de representar la verdad de lo real. El lenguaje puede ser todo lo exacto que uno quiera porque algo mejor no parece haberse inventado hasta ahora, pero que la vida y sus circunstancias no pueden medirse siempre con palabras también es algo que hasta el más palurdo sabe comprender. Así, tendríamos que admitir que en la vida hay otros mundos, quizá tantos como personas componen el mundo, pero lo lamentable del asunto es lo poco que sabemos de esos mundos ocultos, la mala transferencia que hacemos de las sensaciones. Y aún más triste llegar a pensar que todo cuanto se experimenta nace y muere en uno mismo, que nunca quedará revelado y que hemos fracasado en expresar las emociones que más apreciamos en la vida.
Pongamos por ejemplo la tan trillada frase, Te quiero. Podemos entender de qué se trata pero ¿no sería mejor expresar eso de otro modo? Imagina si en vez de conjugar frases mediante palabras usáramos notas musicales y compusiéramos melodías para comunicar estados de ánimo. Habría que saber reconocer lo que  la música nos dice, tener oído musical que se dice, pero si nos educáramos desde pequeños, estaríamos más sueltos a la hora de captar lo que ciertas melodías encubren. La música va más directa al corazón que las palabras, carga de mayor pasión al evocar escenas, dice mucho sin necesidad de imaginar cosas concretas, es universalmente reconocida, es menos materialista, y por ende, más etérea. Tal vez no fuese del todo eficaz para el mundo práctico que hemos desarrollado pero en determinados momentos expresaría más que el lenguaje ordinario. De momento la música se sirve a los oídos solitarios de quien se presta escucharla en la intimidad y así enaltecer los sueños para mayor deleite emocional.
No hay un lenguaje que pueda manifestar en su justa medida lo que sentimos. Eso es lo que nos duele. Puede que haya mucha literatura y matemáticas para describir diversos fenómenos del mundo pero en lo referente a los sentimientos profundos, esos tan bien atesorados en silencio, no hay nada que valga, ni siquiera las miradas o las sonrisas, porque a menudo nos hacen dudar de las intenciones. Eso escondido de cada ser yace y bulle a cada momento en el más sepulcral mutismo. Cuántos secretos se lleva uno a la tumba, se dice. Son los enamorados los peor parados al verse sojuzgados por un raciocinio moral represivo que cuestiona la valía de sus sentimientos. Cómo si todos deberíamos ver el árbol que ve el leñador en vez del que ve el poeta. No es el enamorado quien se equivoca aquí sino el no-enamorado al no poder fundirse en lo que su opuesto siente por él o ella. De acuerdo, no hay tango que bailar si uno no quiere, pero jamás dudes de que tu amor es o haya sido una equivocación.
Sueña cuanto gustes, es mi consejo, vuela hasta donde las fuerzas te lo permitan. El límite te lo impondrá el peso con el que puedas cargar, que será proporcional a las exigencias del cruel pragmatismo en el que hemos sido educados por la rígida realidad. Pessoa decía que por mucho que soñara nada era tan real como el pañuelo que tocaba en su bolsillo. Esa es la tragedia, la intensidad de la realidad contra la libertad de la ensoñación. Cuánto mejor nos iría a todos de haber podido expresar nuestros más íntimos sentimientos con la misma facilidad con la que pedimos un vaso de agua. Es posible que sea culpa nuestra por no haber inventado un lenguaje mejor, por no poseer un cuerpo transparente a través del que se viese las turbulencias del alma, o porque el juego de la vida consista es eso, en el de modelar la realidad en una fantasía que en otra ocasión pueda vivirse en un dueto.  - AllendeAran



"Mientras más espiritual es la palabra, más seguramente provocará diferentes imágenes en los diferentes hombres."  - Fritz Mauthner
 "La pregunta es si el lenguaje humano es un instrumento útil para el conocimiento del mundo. Esto es, para una aspiración a la que es ajena toda utilidad vulgar. La utilidad vulgar e impura del lenguaje humano nadie la desmiente." – Fritz Mauthner
"Los hombres nunca podrán ir más allá de un descripción metafórica del mundo." - Fritz Mauthner



"De lo que no se puede hablar hay que callar."  - Wittgenstein
"El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo." - Wittgenstein
"El positivismo sostiene -y ésta es su esencia- que aquello de lo que podemos hablar es todo lo que importa en la vida. En tanto que Wittgesntein cree ardientemente que todo aquello que realmente importa en la vida humana es precisamente aquello sobre lo que, desde su punto de vista, debemos guardar silencio."  - Paul Engelmann on Wittgenstein


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sábado, 25 de abril de 2015

"El hombre dice de Dios aquello que cree de sí mismo"
  Ludwig Feuerbach 
 
SI YO FUERA DIOS...

Este condicional, que seguramente te habrás planteado alguna vez en la vida, viene a poner en peligro la idea, el fundamento de la fe en la existencia de Dios, entendido éste como el ente todopoderoso y omnipotente, eterno y ubicuo, el creador del cielo y la tierra. Piensa bien a lo que juegas, reflexiona, y enseguida te darás cuenta de la contradicción entre tu forma de ser, (tu pensar) y la supuesta entidad de Dios. Qué harías o dejarías de hacer si fueras Dios porfía de entrada el paradigma Dios. Si algo harías que no está hecho es que pones en cuestión su justicia divina, su quehacer. Es más, la existencia de Dios se evapora ante las reivindicaciones que en cada acto ejecutas a favor de la justicia. Algo falla. ¿Por qué no lo hace él mismo? ¿Acaso es responsabilidad nuestra? Bien, si eso forma parte del libre albedrío que reivindicamos, entonces estamos ante la necesidad de hacer lo que Dios no ha hecho todavía. Su valía entonces queda destronada frente al ajetreo mundanal, esa incesante insatisfacción que sufrimos día a día. Su existir, si nada pone ni quita ya no nos incumbe. Si, por otra parte, él esconde razones alejadas de nuestro entendimiento, si tiene motivos para dejar las cosas tal y como están, si su sabiduría te supera, entonces esto nos pone a la misma altura que si nos comunicáramos con un ladrillo. Nuestro idioma es distinto. Somos entes contradictorios. Mundos aparte. ¿A santo de qué tendríamos que congeniar con alguien que desconocemos, que no entendemos, que está más allá de nuestra legislación? ¿Qué te obliga entonces a creer que en él?
Todas la formas descriptivas de Dios, o bien se acaban en lo ininteligible, lo fantasmagórico, lo irreal, lo abstracto, o bien asumen la forma material y humana que nos forma, ¿que otra cosa sino? Pero lo más sorprendente es que, todos los predicados que le comprenden, el mundo en actividad, la vida en definitiva, no es otra verdad que la del hombre, todo cuanto vive y siente ha quedado ajustado en mandamientos en pro de su beneficio, la prosperidad del ser humano. No partieron los preceptos de Dios, sino de nosotros mismos. El amor, la generosidad, la bondad forman el carácter de cualquier Dios de cualquier religión, porque así le conviene al genero humano. Sin esos preceptos éticos la raza humana se sabe perdida, confusa,  presa de la barbarie salvaje. Lo sabemos desde los remotos tiempos de la historia. Sabemos de la necesidad de un código ético pero no acabamos de asumirlo con responsabilidad. Seguimos cometiendo el error de que el camino más fácil para ser felices (en esta vida tan corta) es la avaricia, la satisfacción inmediata del ego, la esclavitud del prójimo, la supremacía arrogante del ser humano por encima de todo cuanto habita alrededor. Este es el pecado que se repite una y otra vez.
Ya ves que cuanto más raciocinio se le añade al enigma Dios más chocamos con el sinsentido. Son nuestras debilidades, los miedos y los deseos que le buscan a toda costa pero que no le encuentran. Los milagros, como rarezas, son excepciones que confirman la regla. Pero esto no significa que el ser se quede desahuciado, castigado a sufrir un mundo de perpetuas calamidades. Los infortunios a los que asistimos a diario pueden mejorarse pero eso es responsabilidad nuestra, como directamente nos atañen, es nuestra la tarea de resolverlos por nosotros mismos. Y lo mejor para entender esto es abandonar la idea de Dios como sujeto excepcional a la que nos dirigimos cada vez que necesitamos de protección, de esperanza, del milagro para afrontar la aventura de vivir, el drama que nos toca. Si en vez de Dios tuviésemos al Amor como luz de guía, si acortáramos el camino del todopoderoso Dios y saltáramos al Amor, la historia habría tenido otro acontecer. Pero por desgracia las religiones ha saboteado el verdadero significado del Santo Creador para, erróneamente, convertirlo en un ídolo de adoración al antojo primero del individuo y luego de las masas.

El Dios objetivado, es decir el Dios convertido en un sujeto fuera del mundo, se parece a un espejo en el que se reflejan nuestras vidas, todo aquello que pasa por nuestra conciencia, mente y materia. Esos reflejos son la sustancia de Dios, el verbo, lo que de verdad nos atañe y deberíamos contemplar para conocernos mejor. Ahí está la naturaleza, como escenario en el que nos movemos y como madre que nos acoge. Sin embargo, y por desgracia, por miedo e ignorancia, algunos han preferido idolatrar al espejo como cosa, como ser objetivo, el espejo a secas, fastuoso y milagroso, y así cerrar sus ojos a cuanto se refleja perpetuamente en la superficie luminosa del mismo. Sólo la vida cuenta, lo que entendemos por realidad, que incluyo tanto la materia como la imaginación. Idolatrando a Dios como ente fuera del mundo, objetivado en sujeto independiente, lo que hacemos es restar la fe en nosotros mismos y caer peligrosamente en el fanatismo. Desconfiar de la fe en la esencia del ser, en nuestro corazón, medida de todo sentimiento, ante la omnipotencia de Dios, nos hace caer en el auto-menosprecio. No te engañes, porque todos los atributos que confieren la existencia de Dios no son sino nuestros, arrancados de nuestra esencia y fantasía. No es que Dios esté en nosotros, sino que nosotros somos Dios. Y esa esperanza de alcanzar una realidad más ideal y conforme a nuestros sueños está aquí. El pensamiento la intuye y nuestros actos la forman. Así ha de ser, poco a poco. Porque con el Amor como Dios se puede llegar hasta ese milagro y no al revés. Dios no es Amor, Amor es Dios. Haz el cambio, sino seguiremos avanzando a ciegas, tropezando siempre en la misma piedra. 

¿Qué necesidad tenemos del misterio de Dios, ese que nos acobarda porque su poder es superlativo e ininteligible? ¿Acaso no nos basta la naturaleza? ¿No oculta la naturaleza enigmas de igual cualidad que el Dios que suponemos? ¿Por qué ir más allá? ¿Se puede concebir un cielo sin aire que respirar o un suelo como la tierra en el que pisar? Si acaso es la inmortalidad lo que buscas, piensa primero si ello te cabe en la imaginación, si cabe en los preceptos de la lógica. Nada hay aquí que permanezca eternamente. La muerte puede ser un pozo oscuro en el que nadie quiere caer, porque no sabemos exactamente lo que hay en su fondo. No es más que inseguridad, el miedo ante la incertidumbre, la nada, pero.... ¿de donde intuimos la nada? ¿del momento anterior a la vida? ¿de la visión retrospectiva que la conciencia hace hasta  perderse en ese infinito vacío, del antes de haber nacido? ¿y que hacemos aquí ahora de repente? ¿cómo es eso? Con la muerte, volver al vacío idéntico del pasado parecería decirnos que el mismo móvil espiritual que nos ha traído hasta aquí volvería a repetirse de una u otra forma distinta. Y eso parecería ser competencia de la naturaleza, no de Dios. Porque la naturaleza es lo único que poseemos, la que nos alberga, la materia de la que extraemos las ideas, el sustento, el impulso que necesitamos para cultivar la esperanza y seguir viviendo, porque somos irremisiblemente parte de ella y no hay más Dios que ella.  -AllendeAran
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Esta entrada está inspirada en los escritos de Ludwig Feuerbach (1904 - 1972) filósofo alemán considerado el padre intelectual del humanismo ateo contemporáneo. Los aforismos elegidos aquí pertenecen a “La esencia del cristianismo” escrito en 1841 (Editoral Trotta, 398 pp) y “La esencia de la religión” escrito en 1846 (Editorial Paginas de Espuma, 107 pp.)

“Como piensas a Dios, así piensas tú mismo; la medida de Dios es la medida de tu entendimiento”  - Ludwig Feuerbach

“Cuanto más reducido es el horizonte del hombre, y tanto menos sabe de la historia, naturaleza y filosofía, tanto más intrínsicamente depende de su religión”  - Ludwig Feuerbach

“La naturaleza está verdaderamente poseída por un espíritu, pero este espíritu es el del hombre, es su propia fantasía, su propia alma que involuntariamente se introduce en la naturaleza y hace de ella un símbolo y un reflejo de su propia esencia humana.”   - Ludwig Feuerbach

“Es verdad que el nacimiento es oprobioso y la muerte dolorosa, pero quien no quiere ni comenzar ni terminar renuncia al rango de ser vivo”  - Ludwig Feuerbach
“Todos lo atributos o predicados de Dios, aquellos que hacen de él un ente objetivo y real, no son más que propiedades abstraídas de la naturaleza y que la presuponen y expresan, propiedades, por  tanto, que quedan suprimidas si se suprimen a la naturaleza”   - Ludwig Feuerbach

“La naturaleza es para el hombre, originariamente, (esto es, cuando la mira con ojos religiosos), la misma cosa que él es; un ente personal, viviente y sintiente.”  - Ludwig Feuerbach
“El dios que ha creado el mundo de la nada y que, si quiere, lo devuelve de nuevo a la nada no es otra cosa que la esencia de las facultades de abstracción e imaginación humanas.”  - Ludwig Feuerbach

“La teoría de que Dios es el creador del mundo tiene su fundamento y su sentido únicamente en la teoría de que el hombre es la finalidad de la creación.”  - Ludwig Feuerbach

“Para quien la naturaleza es un ser hermoso, aparece como fin de sí misma, y teniendo el fundamento de su existencia en sí misma, no llega a plantearse la cuestión de por qué existe. El concepto de naturaleza y de divinidad no se separan en su conciencia de su intuición del mundo. […] Así piensa el hombre que se relaciona con el mundo estética o teóricamente, y aquel para quien el concepto del mundo es el concepto de cosmos, de la gloria y de la divinidad misma.”  - Ludwig Feuerbach

“Si es verdad la vida celestial, entonces es mentira la vida terrena; donde la imaginación lo es todo, la realidad es nada. Para quien cree en una vida eterna celestial, la vida pierde todo valor. La fe en la vida celestial es precisamente la fe en la nulidad y miseria de esta vida.”  -Ludwig Feuerbach

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viernes, 15 de agosto de 2014

Los hombres ya no suben montañas espirituales, o raramente lo hacen. Ellos ahora sólo quieren conquistar picos montañosos. Desean privar a la montaña de toda majestad, triunfando sobretodo desde la línea de ascensión más dificultosa. -Seyyed Hossein Nasr

 Eduard Lankes

EL CAMINO Y LA MONTAÑA
Marco Pallis

Cuando leí el texto de encabezado de Seyyed Nasr acerca del ensayo de Marco Pallis, The Way and the Mountain, me hice enseguida con el libro. Son cinco ensayos acerca de las tradiciones budistas del Tibet. Es el primero, el que da título al libro, el ensayo más notable de la obra. La analogía o metáfora que hace de la vida con el acto de subir un monte es muy acertado y significativo. Pero es necesario para entender esta pequeña tesis que alguna vez hayamos sentido que en un encuentro directo con la naturaleza intuyamos ese misterio donde algo se cobija de nuestra parte porque hayamos paz y reposo. Leer los símbolos esparcidos en un paisaje, símbolos que insinúan un mensaje divino no debería ser privilegio de unos pocos. El no poder concretar con palabras ese hecho, porque se escapa de interpretaciones precisas, físicas o materiales, es lo que hace que muchos repudien entrar en este juego espiritual. Si no creemos en lo que sentimos, si a todo le tenemos que poner una fórmula matemática, ¿qué entonces? ¿Acaso hay fórmulas para describir la música, un cuadro o la belleza de una cara guapa que nos encontramos en cualquier momento inesperado en la calle? Por mucho que nos empeñemos, vivimos en un mundo de apariencias y nuestro barómetro interior lo regula la sensación de libertad, un placer que se expande a todo y busca situarse en lo absoluto. El mal no es sino aquello que nos cercena la libertad.
El significado de la montaña y concretamente la cumbre, representa para Marco Pallis el punto budista de haber llegado al despertar. Es ese punto donde ya no se puede avanzar más pero así de pronto uno se siente en el presente detenido, eterno, y en un espacio reducido, nulo, el pico del monte, desde donde se abarca todo con la vista, igual que el eje domina todos los radios a su alrededor, es ese punto central y ubicuo. Para ello el Camino ha de tomarse sin objetivo. Aunque la Meta esté figurada, intuida, pues todo monte contiene caminos que llevan a su pico, éste se alcanza mejor cuando uno toma el camino desinteresado de ganar. Aquí el Yo, el Ego, ha de quedar extraviado, perdiéndose poco a poco para ir dejando paso al esclarecimiento  de ese trasfondo que la dualidad ha oscurecido. 
Es por eso que quienes suben al monte admirando el panorama que irrumpe a su paso, con paciencia y sabiendo gozar de cada instante, lleguen más tarde que esos afanados deportistas, muy creídos ellos de su resistencia. Pero que por nada cambien lo que sienten los poetas al vislumbrar desde las alturas los paisajes por el precio engreído que obtienen esos alpinistas de haber retado al Monte contra su Yo.

"Todo cuanto goza de existir o lo que sea, debe en consecuencia tener su aspecto simbólico, que constituye su más profunda realidad; aquellos que ven en el simbolismo un simple crear de poetas, pierden el hilo [...] Es el Poeta el supremo que, mediante símbolos, construye mundos [...] El simbolismo es como el Algebra tradicional que sirve para la expresión de ideas que ordenan el universo" -Marco Pallis
"En el amor y enfrentamiento hacia la Naturaleza salvaje, así como en la soledad uno debe reconocer un eco distante de la armonía original en la que el Hombre, en vez de actuar como un tirano y explotador, fue al contrario el protector agradecido y dirigente de sus criaturas amigas y portavoz de sus poderes Celestiales" -Marco Pallis
"El sendero hacia la Montaña está en todas y ninguna parte; no puede especificarse en lenguaje racional, pero se hace inmediatamente aparente a quienes han ganado ese conocimiento pagando el precio requerido. El precio es la renuncia o negación de uno mismo en su sentido individual y separatista, a fin de entender el auténtico Yo en su sentido universal" -Marco Pallis
"El pico en sí mismo no solamente no ocupa espacio, aunque la montaña entera esté virtualmente contenida en él, sino que está fuera del tiempo y toda sucesión y unicamente reina allí "un eterno presente". Es completamente inexpresable en su singularidad; en silencio queda el Conocedor de la Cumbre y el Universo entero abre sus oídos para que atienda los acentos de su muda elocuencia" -Marco Pallis
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sábado, 26 de julio de 2014

"Omnis natura Deo loquitur" 
Hugo San Victor

MAN AND NATURE
Seyyed Hossein Nasr
Seyyed H. Nasr presentó este libro en 1997 con el subtitulo de "La Crisis Espiritual del Hombre Moderno" dejando adivinar ya cual es el problema que desarrolla en sus páginas. Haciéndose eco de muchas lecturas, principalmente místicos y científicos, expone cómo a medida que el hombre se erige como el gran dueño en la historia por el dominio de la Tierra,  ha sido cerrando los ojos a su visión espiritual de la Naturaleza. Pero su progreso, ofuscado por las necesidades, le está atrapando en una espiral cerrada que le pone en riesgo de perderlo todo. No es nueva esta aciaga perspectiva. Se viene pronosticando principalmente desde la revolución industrial, y los movimientos ecológicos lo vienen gritando con urgencia hace años. Pero por qué se continua haciendo caso omiso a estos augurios ominosos se debe, según Seyyed Nasr, a esa falta de fe espiritual, religión y metafísica, que sin ellas, el hombre sólo tiene medida material de las cosas, realidad austera, que nos conduce por el camino de la codicia y la falta de respeto por el entorno natural.
Es fácil estar de acuerdo con estas premisas y en el libro quedan bien marcadas. El gran problema que yo veo, y que en mi opinión hace que el libro flaquee un tanto, (incompleto diría) es que no da buena respuesta al cómo se ha de convencer al vulgo insensible que ese otro camino, el espiritual, debe tomarse ya, ahora que las religiones y sus dogmas han dejado tras de sí tanto desencanto. Una nueva conciencia religiosa sería necesaria pero que ésta no sea tan vulnerable de manipulaciones corruptas, ni obligaciones esotéricas. ni rituales incoherentes. La vuelta a la metafísica, que exige más introspección, parecería más viable. De hecho, no es un tema desacreditado por muchos científicos, al contrario de la religión. Y otro que, Seyyed Nasr no trata en este manifiesto, es la de la poesía, que el toma como sensiblera o fantasiosa. Mal informado. Una vuelta a la poesía tal y como los románticos la entendieron, sería un camino fácil que podría devolver a su lugar apropiado al hombre neutro, el indiferente, a los enfermizos que solo saben de acumular riqueza sin freno. Nunca ha habido mejor comunicación entre la naturaleza y el hombre como lo fue en el Romanticismo. Igual de valido sería cualquier obra artística, donde la estética en sí misma quedara en clara evidencia trascendental ante quien la contempla.
El placer dado en un momento de observación a solas y en silencio de cualquier paisaje que nos sale al encuentro durante un paseo por el monte, bastaría para estimular intimidades nunca antes vividas. Eso o cualquier atisbo de vida ajena que se anima frente a nosotros es de por sí algo extraordinario. El vuelo de los pájaros, unas vacas pastando, un perro que saltando menea la cola, cualquier existencia que nos rodea y que se recrea desatendida de nuestro interés. Cualquier momento numinoso que nos confiesa que detrás, más allá de esto, algo inexplicable y misterioso habita sempiternamente. Descubrirlo es parte de ti y de nadie más. Todo cuanto se crea y se recrea en el Universo son ideas, interprételas usted como guste. Y le recuerdo lo que Alfred Whitehead decía de la religión. "Religión es todo cuanto uno hace de la soledad". Lleva a tus hijos al campo o a la playa y procura hacerles entender un poco esto. Que se diviertan. Tal vez así vayamos ganando un poco terreno ante este monstruoso progreso, gris, duro y seco como el asfalto.

 "Con el Renacimiento, el hombre europeo perdió el paraíso de la era de la fe para ganar en compensación una nueva tierra de formas a las cuales ha virado ahora su atención. Ha ganado su libertad a cambio de perder otra libertad, la de poder trascender sus limitaciones terrestres"   Seyyed H. Nasr

"La física nos da cierto conocimiento del mundo físico pero no todo el conocimiento que se necesita, especialmente respecto a la relación integral de hombre y naturaleza. No hay por ello una sola ciencia sino diferentes imágenes y visiones de un mundo, cada una de ellas valida mientras ilustre un cierto aspecto de la realidad cósmica"  Seyyed H. Nasr

 "Pero si la naturaleza ha de poseer un significado nuevo y si el encuentro de ésta con el hombre es evitar los desastres y calamidades que nos azotan hoy, se ha de introducir un significado simbólico, y no como una fantasía poética sino como una ciencia atada a la raíz ontológica de las cosas"   Seyyed H. Nasr

"El desarrollo de la economía como una disciplina independiente, cuyo estudio es considerar al hombre solamente como un ser necesitado de ayudas materiales, es el resultado de una situación en la que no hay instrucción religiosa directa que defina los derechos y obligaciones del hombre hacia la Naturaleza y Dios"   Seyyed H. Nasr

"El hombre no puede continuar conquistando y dominando la naturaleza continuamente sin  esperar una reacción por parte de ella en restablecer el equilibrio destruido. Un espiritual sentido por la naturaleza podría, hasta cierto punto, aminorar esta insistente actitud y su peligro inherente. El deterioro es acarreado por la excesiva aplicación de la tecnología y las guerras continuas que están unidas ambas en su enemistad y agresión contra la naturaleza."    Seyyed H. Nasr

Man and Nature está traducido al castellano por la Editorial Kier, Buenos Aires. Está prácticamente descatalogado. Más fácil y barato es hacerse con una copia en inglés, para quien se defienda en este idioma. Suerte.
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domingo, 22 de junio de 2014



John Muir
REVELANDO A DIOS

De los libros y biografías que hasta la fecha conozco de John Muir, (todavía me quedan bastantes por leer) no recuerdo bien haber dado con ese punto de inflexión en el que John Muir empezó a identificar la Naturaleza con la cualidad y esencia de Dios. Me refiero a un momento especial que fuese el detonante de una predisposición espiritual que de por vida le ayudara a vincular la experiencia de sentir la Naturaleza con lo divino.
Resulta curioso que su educación familiar, (hasta los once años en Escocia y a continuación en América) fuese tan profundamente cristiana, (si bien forzada). Su padre, fanático ortodoxo, religioso hasta la médula, obligó a su hijo a aprender de memoria dos terceras partes de la Biblia. Hombre de mal genio, esclavizó a John Muir a trabajar en la granja familiar de manera incansable y a menudo recibió castigos, muchos injustificadamente. Cuando John abandonó su familia, ya asentada en Wisconsin, a la edad de 21 años, su padre le comentó que una vez se marchara se las arreglara por si mismo, que no contara con ayuda pecuniaria de la familia. Ese fue el agradecimiento a diez años de duro trabajo. También recuerda John como en cierta ocasión su padre le dijo que si le encontraba un duro capataz, peores los encontraría por el mundo. Con estos antecedentes no hubiera sido raro que John Muir apostatara de su fe cristiana. Pero no fue así.
Pocos años después, en una carta a su amiga Jeanne Carr, comentaba que le era de mayor deleite leer el poder y la bondad de Dios en los fenómenos del mundo natural que en las palabras de la Biblia. Para entonces John Muir había asistido a la universidad y había trotado por tierras canadienses, (exiliándose en parte de la guerra de la secesión) Años más tarde continuó alternando trabajos con viajes por tierras vírgenes de Norteamérica, no tanto como un refugio o búsqueda de sí mismo, huyendo a la par de una sociedad insensible, presa del materialismo, sino como placer aventurero, encantado de haber hallado paz y belleza en los prodigios de la naturaleza. Algo  simple, barato  y  sano.
Ya en la madurez John decidió luchar tenazmente por preservar los entornos naturales de la voracidad capitalista y escribió libros y artículos que muchas revistas requerían por lo bien que expresaba su afinidad con la naturaleza. Es notable observar la de múltiples veces que en sus textos hace referencia a Dios, y no desde una perspectiva dogmática, al uso de las escrituras sagradas que malversadas encajan y cierran libertades, que infunden miedos y culpabilidades, nada que ver, sino todo lo contrario, dejando que las sensaciones sean positivas, que clarifiquen ellas el oscurecido juicio, aliviando el pesimismo y, en definitiva, dejándose uno llevar hacia el misterio al que nos conduce la belleza como determinante espiritual. Esta es la liberación y este es el "tour de force" que John Muir supo hacer de su dura educación cristiana.

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"No hay duda de que las colinas y las arboledas fueron los primeros templos de Dios, y cuanto más se les tala y modela en catedrales e iglesias más distante y oscurecido nos parecerá Dios"
"Nos cuentan que el mundo fue hecho específicamente para los humanos. Una presunción que no se aguanta por los hechos dados. ¿Por qué debería la humanidad valorarse más que una pequeña brizna de una gran unidad que es la creación? ¿Y qué criatura de todas las que el Señor ha tomado la molestia de crear no es esencial para consumar esa unidad, el Cosmos? El universo estaría incompleto sin humanos, como también estaría incompleto sin la más pequeña criatura que habita más allá de nuestros engreídos ojos y sabiduría. Del polvo de la tierra, de la más común  y elemental sustancia, el Señor ha creado al Homo Sapiens. Del mismo material Dios ha creado todas las criaturas, por insignificantes o nocivas que nos parezcan. Son nuestros compañeros nacidos de la misma tierra  y compañeros hasta la muerte."
"Estoy aquí sentado en una chabolilla hecha de tejas de pino lambertiana, en esta tarde sabática... No he ido a la iglesia ni una sola vez desde que me fui de casa. Aun así, este glorioso valle muy bien podría llamarse iglesia, ya que todos los amantes del gran Creador que se adentran en los anchos y abrumadores dominios del lugar fallan a rezar como nunca ellos lo hicieran antes. La gloria del Señor se eleva por encima de todos sus trabajos. Están sencillamente escritos sobre todas las praderas de cada clima, y sobre todos los cielos, pero aquí en este lugar de gloria excepcional el Señor lo deja escrito con mayúsculas. Espero que un día lo veas y lo leas con tus propios ojos"
"Con la caida de la tarde, languidas, azules y afiladas sombras reptan sobre los campos nevados, mientras un resplandor rosa, al principio poco discernible, gradualmente se acentúa tiñendo cada pico y  ruborizando los glaciares y los escarpados riscos que hay sobre ellos. Este es el resplandor alpino, el más impresionante de todas las manifestaciones terrestres de Dios."
-Ey John, ¿tú crees que vamos por buen camino?
-Estamos en manos de Dios, deja de preocuparte.

-Admira esto, ya te decía yo que estábamos en manos de Dios
-No sé yo, a mi me parece que estamos sobre una helada tarta de nata con tropezones de chocolate.
-Lo mismo da, si quieres probamos un cacho.
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lunes, 19 de mayo de 2014

"Prepárate, en este mundo uno viene a crear su Paraíso venidero" - AllendeAran
"Cuando el mes pasado edité una entrada del último movimiento de la tercera sinfonía de Mahler desconocía que hubiese un documental precisamente acerca de esa misma sinfonía. El filme indaga, como es de esperar, en los temas que inspiraron al autor su composición. Su visión cósmica y panteísta del mundo y algunos textos de filósofos de renombre, Schopenhauer y Nietzsche. Es un documental maravilloso no tanto porque te abre las puertas a lo grande para entender su tercera sinfonía sino también su obra al completo, ya que sus temas se repiten de una manera u otra a lo largo de toda su producción, desde su primera sinfonía hasta su incompleta décima. No es con todo la tercera sinfonía la que yo recomendaría al profano en la música de Mahler, sino más bien la primera "Titan", que es la más interpretada, aunque tampoco sea, dicho sea de paso, mi preferida.
Mahler era amigo de lo vasto, lo inconmensurable, de los sentimientos profundos y elevados y por eso sus composiciones se presentan largas y espesas. Personalmente creo no haber escuchado ninguna de sus sinfonías de un tirón. La mayoría duran bastante más de una hora. Conviene tener paciencia y es aconsejable prestar atención a lo que se escucha, al menos al principio. No soy un incondicional de su música y a menudo encuentro algunos de sus movimientos sinuosos y prolijos, como si perdieran el rumbo, y no precisamente adrede, sino más bien por su obstinada idea de lo grande o grandioso. Cinco minutos menos en algunos de sus largos quedarían más que perfectos. No obstante, la recompensa de sus momentos más brillantes no tienen precio, sobretodo sus andantes, adagios, ruhevolls, son de un esplendor sobrecogedor. Algunos efímeros pasajes te penetran hasta el tuétano de emoción. Hay en su música una búsqueda de lo divino, un relámpago de la idea exacta de Dios que por momentos consigue atrapar y acaban por estimular tus glándulas lagrimales.
Los textos aquí escogidos pertenecen a la biografía de Arnoldo Liberman, "Gustav Mahler o el corazón abrumado". Es una buena introspección tanto de su vida como de sus composiciones. Sin llegar a ser cansina, se presenta en 178 páginas, delata una debilidad por Mahler muy de agradecer. El mismo Liberman aconseja la voluminosa biografía de Henry Louis de La Grage como una de las más completas, pero cuenta con casi 1.000 páginas. Sea como fuere, no hay mejor biografía que hacer lectura de sus nueve sinfonías, algo que me he prometido hacer este año. Me quedan la segunda, la séptima y la octava. ¿Y a ti?

 
"La muerte próxima, el amor visceral interrogado y la búsqueda de Dios, se superponen desde la angustia y la fe en un titánico y encontrado esfuerzo por desplazarse y potenciarse recíprocamente" - A. Liberman
"Mi suerte es errar incansablemente". -Mahler
"Yo llamo religioso todo lo que trasciende el mundo conceptual cotidiano, a todo aquello donde se agita una experiencia tocante a las emociones. La religión es una simple emoción trascendental". -Mahler

"Nos reencontramos a nosotros mismos en la soledad. Y allí de nosotros a Dios sólo hay un paso". - Mahler
"Se me reveló usted como un alma desnuda, totalmente desnuda, como una región salvaje y desconocida con misteriosas cimas y abismos lindantes, con parajes soleados, hermosos prados y lugares de idílico reposo. Lo experimenté como un fenómeno de la Naturaleza que después de fustigarnos con sus terrores pone un arco iris en el cielo". -A. Schöenberg 
"Cuando uno ha osado volar como los pájaros, una sola cosa más debe saber: caer ". - R. M. Rilke

"La Naturaleza virgen, a la vez amiga y enemiga del hombre, la naturaleza que gime prisionera del invierno, la naturaleza inmensa, la naturaleza inmóvil, la naturaleza eterna, la naturaleza que abruma y consuela, la naturaleza que es universal y manantial de toda vida y creación, estos son algunos aspectos de esta divinidad proteiforme. El tilo, la pradera, la brisa de la tarde, el río eterno que fluye desde el comienzo de las edades, la campanilla del rebaño, el caramillo del pastor, se volverán siempre temas en la música de Mahler". -Le Grange
 
"La necesidad de expresarse musicalmente, sinfónicamente, no comienza sino con las emociones nebulosas que se abren 'al otro mundo', al mundo en que las cosas ya no están separadas por el tiempo y el lugar" - Mahler
 
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LO QUE ME CUENTA EL UNIVERSO

"Imagina una obra tan vasta que reflejara el mundo entero." -Mahler 

 
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viernes, 6 de diciembre de 2013

PETER HIGGS
LA PARTÍCULA DE DIOS
Y SU PASTELERA MADRE

"Si buscas a Dios debajo las piedras
lo encontrarás en forma de lombriz"
AllendeAran

Hace unas semanas el dominical del Correo publicó una entrevista al científico teórico Peter Higgs, (ganador del premio Nobel de Física 2013, compartido con el belga François Englert) en la que se hablaba del largo camino, y larga espera, hasta que una teoría se confirma y da la razón a quien en un principio la enunció. Durante la entrevista, como no, salió a colación la palabra Dios, entre otras cosas porque la idea de llamar a la partícula, un bosón, "la partícula de Dios" no gustó mucho al mismísimo Higgs que prefería haberla llamado "la partícula divina", pero al final se impuso el termino que Leon Max Lederman acuñó, (y que además acaba de publicar otro libro titulado "Más allá de la partícula de Dios") Ya Higgs comenta en la entrevista que cuando se mezcla religión y física el resultado es pésima física y también pésima teología. Y así es.
Es común entre científicos responder con un escueto "No" cuando se les pregunta si creen en Dios. Entiendo que las ideas edificadas por las grandes religiones acerca de Dios se hayan quedado obsoletas, cuando no infantiles, para la comunidad científica, pero el significado de lo que Dios es o pueda ser es un tema muy espinoso que mejor no tomar tan a la ligera. Te puedes pinchar. Porque me parece chistoso que no se crea en Dios pero que sí se crea en diez dimensiones, (con lo agotador que resulta para la imaginación entender semejante escenario) o que sí se crea en extrañas singularidades en el centro de los agujeros negros, en universos paralelos, en infinitas burbujas multi-versos, en filamentos que vibran según qué energía en longitudes espaciales tan diminutas que parecería caber el vasto universo conocido y mucho más. Claro que, con las cartas encima de la mesa, (sus matemáticas), parece que nada pudiéramos objetar. Sin embargo, es como si hubiésemos llegado a un punto en el que algo huye, se escabulle, se esfuma del conocimiento cuanto más y más queremos saber, como si alguien se estuviera riendo a nuestras espaldas de las pretenciosas intenciones de saberlo todo, que nada tengo en contra, pero que yo no deseo alcanzar de manera apodíctica, finalista, ya no más, se acabó, esto es Dios, Amén.
Como la ciencia continúe por ese camino tan materialista siempre nos vamos a encontrar fríos y horrorizados ante la extravagancia de sus revelaciones. Comprendo que es lo suyo, la materia o la energía, lo que se puede constatar, pero no todo empieza y acaba ahí. En lo que aún queda por saber, que se dilata a pasos gigantescos, cabe la especulación, la imaginación, la magia, la esperanza, cabe Dios. Pienso, por ejemplo, que para mí el Big Bang no comenzó hace unos 13,798 miles de millones de años sino el día en que yo curioso abrí un libro para satisfacer una pregunta que me surgió acerca del pasado del mundo en el que vivo. La faz de Dios la vamos descubriendo poco a poco, pero siempre parece ser más grande ahí donde no se le ve. En un universo de infinitas variedades hay consecuentemente infinitas respuestas. Demos al César lo que es del César.
¿DE QUE ESTÁ HECHO EL BOSÓN DE HIGGS? 
Ver Imagen con Lupa


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sábado, 5 de octubre de 2013


"La ilusión es a la realidad lo que el humo es al fuego"

Sir Arthur Stanley Eddington
LA NATURALEZA 
DEL MUNDO FÍSICO

Cuando a principios de los años 80 empecé a interesarme por las rarezas del Universo había pocos libros editados en castellano donde elegir. Recuerdo que uno de los primeros que leí y me impactó fue "Cien Preguntas Básicas Sobre la Ciencia" de Isaac Asimov. Al poco surgió el superventas de Stephen Hawking "Breve Historia del Tiempo". Luego con la cada vez más amplia capacidad del populacho a entender algo, muchos de los complejos fenómenos de la Física, surgieron colecciones que actualizaban conceptos o recuperaban escritos importantes. Editoriales como Metatemas, Kairós, Drakontos. Sin embargo ya mucho antes de los 80 muchos científicos escribieron acerca de sus investigaciones y descubrimientos con más o menos acierto en hacerse entender, al menos para neófitos en la materia. Muchos textos siguen siento exclusiva de avezados expertos. Sir Arthur Eddington fue uno de los mejores divulgadores de la ciencia Física cuando ésta estuvo en ferviente encuentro con las nuevas revelaciones allá por los años 20. Cuesta creer que por aquel entonces muchos intelectuales, filósofos ante todo, llegaran a comprender los intrincados enigmas que el mundo físico tenía escondido. Hacía falta ser un buen matemático o tener una mentalidad privilegiada. Eddington, no obstante, se las arregló con sobrada clarividencia para difundir los engorrosos temas del momento, principalmente la teoría de la relatividad y la física cuántica, con sus respectivas consecuencias en el tiempo, la vida y el futuro, y eso sí, y más admirable todavía, sin apartar a un lado la filosofía y la mística y sin que por ello adulterase el rigor científico de estos problemas. Es precisamente este aventurado toque más allá de lo científico lo que ha mantenido en sus libros un interés perenne que los años no han deslucido. Porque si bien los conceptos, desde los años 20 han avanzado con la incursión de nuevos conocimientos, su filosofía se ha mantenido e incluso revalorizado.
Su obra "La Naturaleza del Mundo Físico" es un libro encargado de hacernos entender las sofisticadas leyes que gobiernan el dinámico mundo en el qué vivimos. La relatividad, el tiempo, la gravitación, la termodinámica, el átomo...., pero a menudo desviándose de la carretera que otros científicos no se atreverían a dejar por miedo a mixtificar el sentido objetivo de todo científico. Eddington comprende que los seres humanos somos algo más que materia organizada por fuerzas aleatorias, que el pensamiento humano no se conforma con definiciones matemáticas, símbolos que pervierten la sensibilidad de su peculiar existencia. Por eso busca una reconciliación mística, (religiosa si acaso no asusta la palabra) entre ese mundo que estudiamos y ese otro que interpretamos, en cómo nos afecta y cómo podemos responder, si tenemos algo que decir por nuestro bien. Eddington entiende que no todo está dicho por la exclusiva, hermética, férrea e indiferente ciencia. Más aún, como comenta en el libro, desde que hayamos tenido que emanciparnos de la dinámica determinista de Newton ante las ininteligibles premisas que la física cuántica ha regalado recientemente a nuestra insaciable curiosidad, el campo que abarca la mística se ha expandido. Uno está en su derecho de ser fiel a la ciencia desde la óptica imparcial y desinteresada, esto lo reconoce abiertamente, pero ser humano es harina de otro costal.
Tal vez no sea el libro por excelencia con el que empezar a entender el mundo físico desde lo más grande a lo más pequeño. Hoy por hoy hay más variedad donde escoger, pero sí se le puede calificar como de una calidad soberbia, más extraordinario todavía cuando en los años 20 abordar este tipo de materia científica para su divulgación parecía una empresa inviable. Eddington fue un astrofísico británico de primera línea que ayudó a trasmitir los avances científicos alemanes respecto a la revolucionaria teoría de la relatividad (fue el primero en entenderla) en una Gran Bretaña afectada por la primera guerra mundial. Desarrolló profundos estudios sobre las estrellas y los átomos, con mayor y menor fortuna, y escribió múltiples libros. De este en concreto hay una traducción al castellano de la editorial Buenos Aires que data del 45 a un precio considerable. En inglés se encuentra por el contrario buenos volúmenes a precio barato en la editorial Everyman. Para pensárselo.  
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"El proceso por el cual el mundo externo de la física se transforma en un mundo cognoscible para la conciencia humana está fuera del alcance de la física"Sir Arthur Eddington
"La revelación por la física moderna del vacío dentro del átomo es más inquietante que la revelación de la astronomía del inmenso vacío en el espacio interestelar" - Sir Arthur Eddington
"Estoy convencido que una apropiada apreciación del mundo físico tal como se entiende hoy conlleva un sentimiento de mentalidad abierta hacia un significado más amplio que trasciende la medida científica" - Sir Arthur Eddington
"Creo que todos admiten que es bueno tener un espíritu sensible ante las influencias de la Naturaleza, bueno ejercitar una imaginación agradecida y no siempre estar diseccionando sin piedad nuestro ámbito tal y como los físicos matemáticos hacen. Y no es que sea bueno en su sentido utilitario, sino en un sentido decidido y necesario para la realización de la vida que nos ha sido dada" - Sir Arthur Eddington
"Si tuviera que poner en palabras la verdad esencial revelada en la experiencia mística, sería que nuestras mentes no están al margen del mundo y los sentimientos que tenemos de alegría y melancolía y nuestros aún más profundos sentimientos no son únicamente nuestros, sino que son destellos de una realidad que trasciende los límites angostos de nuestra particular consciencia. Que la armonía y belleza de la Naturaleza es de raíz una, que con el entusiasmo transfiguran el rostro humano" -  Sir Arthur Eddington
 "Si hemos concebido el mundo físico como explícitamente constituido de distancias, fuerzas y masas, las cuales ahora tienen una única referencia a nuestro propio entorno, creo que estamos muy lejos de entender adecuadamente la Naturaleza de las cosas" -  Sir Arthur Eddington
"Las recientes tendencias científicas, creo yo, nos conducen a una eminencia desde la que podemos contemplar las profundas aguas de la filosofía, y si me apresuro a zambullirme en ellas no es porque tenga confianza en mi saber nadar sino para mostrar lo realmente profundas que son esas aguas. Dicho descaradamente, la substancia del mundo es substancia-mental" - Sir Arthur Eddington
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