miércoles, 25 de enero de 2012

Mi Primer Verano en la Sierra

Acabo de releer este magnifico libro, My first summer in the Sierra, del más prestigioso montañero de América del Norte, John Muir. Se trata de un diario que escribió durante el verano de 1869 cuando estuvo al cuidado de un rebaño de ovejas (2.050 en total) junto con otros tres compañeros, uno de ellos indio, y un perro san bernardo, por los alrededores del valle de Yosemite. La exquisita sensibilidad de Muir le obligó a tomar apuntes de sus andaduras y correrías por las colinas, praderas y montañas, festejando en sus escritos la belleza a la que se veía expuesto cada día. A excepción de los poetas, pocos narradores que se dediquen al montañismo, que yo sepa, han sabido transcribir con tan buen gusto ese deleite de ser participe de aquello que la Naturaleza despliega ante nuestros sentidos. Conviene recordar al respecto la predisposición que desde hacía años Muir sentia por la vida en los bosques:
"Sé que podría bajo circunstancias ordinarias acumular riqueza y obtener una posición acomodada en la sociedad y he llegado a una edad que me exige tomar un curso decisivo en mi vida. Pero sé que ni la mente del muchacho más haragán es más libre y desentendida de planes, propósitos y firmes aspiraciones por una vida ortodoxa que la mía"

De momento no hay traducción al castellano del libro pero traduzco un texto breve:
 "Por supuesto, estoy ansioso por ver de los montes cuanto me sea posible en los pocos días que me quedan y espero poder dar de nuevo la bienvenida a la hora que me permita estar  tanto como me plazca, con cantidad de pan, lejos y libre del mundanal ruido. Si bien puedo ya agradecer este verano rebosante de inspiración. De todos modos, nunca sabemos hacia donde debemos ir, ni que guías tomar - Gente, tormentas, ángeles de la guarda, ovejas. Quizá casi todos estamos más protegidos de lo que pensamos. Todas las tierras silvestres parecen henchidas de sorpresas e intenciones que nos conducen y arrastran hacia la Luz Divina"
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martes, 24 de enero de 2012

Frederik Marinus Kruseman (1816 - 1882)

¿Qué tal unos cuadros románticos de este Pintor holandés?




 

lunes, 23 de enero de 2012


 (1870 - 1966)

Dentro de la escritura relativa al Budismo Zen, D. T. Suzuki es uno de los mejores precursores en Occidente del espiritualismo Zen. Si buscas obras claves y o nombres que mejor hayan descrito en qué consiste el Zen, te encontrarás a buen seguro con el nombre de este maestro japonés. Erudito y filósofo, de reputación internacional, logró con sus libros y conferencias enseñar la esencia y la finalidad de esta actitud ante la vida que durante tantos siglos se ha practicado en Oriente. Su influencia llegó incluso a filósofos como Heidegger.

No creo que sea necesario explicar, menos aún convencer a nadie, de lo mucho que la Naturaleza tiene que ver con el Budismo. Sabemos que hay en la contemplación de la Naturaleza un fácil escapismo de las cuadriculadas ideas que merodean constantemente en nuestra cabeza. Sus formas estrafalarias, alejadas de la geometría lineal, junto a sus colores, aromas y sonidos que parecen conjugados al azar, son en sí una sencilla invitación de abandonar nuestro yo egoísta, para sentirnos, paradójicamente, más colmados de vida. No siendo conscientes de nosotros mismos somos más nosotros mismos. Y la Naturaleza nos incita a ello siempre y en todo lugar.

Suzuki dice al respecto:
"Cuando se llega a entender a la humilde flor en la agrietada pared, se entiende el universo y todas las cosas que están en él y fuera de él"
"Naturalmente, el Zen halla su más dispuesta expresión en la poesía que en la filosofía porque tiene más afinidad con el sentimiento que con el intelecto; su predilección poética es inevitable"
"La idea del Zen es captar la vida tal y como ésta fluye. En el Zen no hay nada extraordinario ni misterioso. Levanto mi mano; tomo un libro del escritorio; oigo a los niños jugar al balón más allá de mi ventana; veo las nubes desplazándose más allá de los bosques vecinos. -En todo esto esto practico el Zen, vivo el Zen."
"Por muy “civilizados” y educados que estemos en un entorno artificialmente inventado, todos parecemos poseer un innato anhelo de la primitiva simplicidad ligada a una forma de vida natural."

jueves, 19 de enero de 2012

William Henry Jackson  (1843 - 1942)

Fotógrafo Estadounidense cuyas imágenes influyeron en la creación del Parque Nacional de Yellowstone. También se dedicó al dibujo y la pintura. Son pocas las fotos que he podido recopilar de entre sus temas paisajistas pero merecen la pena por ese toque añejo del color sepia y cuyas vistas parecen pertenecer a un mundo aparte, algo perdido, algo de otro planeta. 

 


miércoles, 18 de enero de 2012

Jon Anderson - Days

Es esta una canción de eras pretéritas
Descanso en medio de la hierba reverdecida
Para otear al cielo
Donde cantan las alondras delicias elevadas
Que penetran mis sentidos
Benditos son los días
Benditos son los dias
Benditos son los días


martes, 17 de enero de 2012

UNA SEMANA POR LOS RIOS CONCORD Y MERRIMACK

Supongo que el castellano tiene una asignatura pendiente con la Literatura Universal al no haber traducción alguna del libro "Una semana por los ríos Concord y Merrimack" de Henry David Thoreau *. La obra es una mezcla de poemas, pensamientos históricos, religiosas y geográficos, y mucha descripción paisajista. Thoreau lo escribió después de la muerte de su hermano mayor, aún joven, John, con el que emprendió una excursión en barca por los ríos mencionados allá por el 1839, durante dos semanas y no una.
El libro empieza con esta dedicatoria.

"Por Donde sea que navegues, conmigo fuiste,
Aunque subas montañas más nobles ahora
y más bellos ríos tú asciendas
Se tú mi Musa, Hermano mio."


"Somos sensibles de que tras las hojas ocres y los muelos de cereales y los racimos de uva, se halla el campo de una nueva y rebosante vida que ningún hombre ha vivido, que incluso la tierra fue creada para más misteriosos y nobles habitantes, aparte de hombres y mujeres. En el matiz de los atardeceres de Octubre, vemos los portales a otras mansiones distintas de las que habitamos, no muy alejadas geográficamente. Hay un lugar más allá de las colinas tostadas, en donde las estrellas finas anidan, un lugar más allá de todo lugar, donde nada fenece, ni pensamiento impuro alguna vez tomó refugio."
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* Parece ser que la asignatura pendiente está ya superada. La editorial "Errata Naturae" ha editado por fin este libro bajo el titulo MUKETAQUID (nombre del barco con el que recorrieron Thoreau y su hermano los ríos Concord y Merrimack) 368 pp. Desde el 24 de Febrero del 2014 está ya en venta.
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