lunes, 22 de junio de 2015


LA ESCUELA DE LA VIDA
THE LIFE OF SCHOOL

Hace pocos días que descubrí uno de los canales más interesantes que aglomeran Youtube, «The School of Life». Parece dirigirse a todo curioso principiante en personajes que destacan en filosofía, arte, arquitectura, sociología y temas esenciales que inciden profundamente en nuestra felicidad, ya sabes: el amor, el sexo, la ansiedad, familia, tecnología, etc. Hay ya una cantidad de vídeos significativa y el tema progresa. Su apuesta para enganchar al vidente es sencilla. Los vídeos no suelen durar más de seis minutos, por lo que no resultan cansinos, dado que vivimos en un mundo de prisas por saber (síndrome de FOMO), y las imágenes, aunque sencillas, son coloristas y muy elocuentes y divertidas. Hay, sin embargo, un problema, de momento el idioma está sólo en inglés. Espero que con el tiempo los subtítulos, al menos, se extiendan a otras lenguas. El narrador es claro, exacto en la pronunciación, lo que para los no nativos en inglés es muy de agradecer. Si no dominas bien la lengua ya puedes ir poniéndote las botas (pull your socks up) porque en lo que se refiere a España y al español la cosa cada vez pinta más feo en cuanto a cultura se refiere.
Vivimos malos tiempos para la introspección, la crítica, el pensamiento, no digamos la poesía. La mayoría de la gente apuesta por dejarse llevar por las tentaciones más zafias (yo mismo me incluyo en algunas) Todo se ha vuelto tan asquerosamente comercial y fácil que parece que ya nada podemos aportar de nuestra parte. La creatividad de hoy en día está bajo mínimos. Y la red, la televisión, el comercio, la política, la sociedad capitalista en general, está plagada de trampas (gimmicks) para rendirnos vencidos a sus pies, para amodorrarnos. Que yo sepa ahora en televisión, que apenas veo, no hay en los principales canales, unos siete, ni un sólo programa dedicado a la cultura, y no voy a entrar a explicar que entiendo yo por cultura, aunque algo rápido pueda decir, la cultura, la buena, es aquella que te instiga a que tú busques algo más de lo que te dan, a cooperar, a incrementar la creatividad, a moverte por tu cuenta. Es además, muy preocupante el circo mediático que se ha formado en España con la política desde la crisis. Los programas de debate y crítica se han incrementado hasta la arcada. Nada exponen sino la ofensa, el vituperio, de unos con otros.
The School of Life viene así a ser un programa educativo que nos enseña a entender que hay muchas mejores maneras de encarar el aburrimiento, con ideas que ayudan a construir la felicidad personal y a la vez social (no te olvides del vecino). Cómo me gustaría que dos o tres de sus episodios se emitieran en la TVE, así al azar, en cualquier momento inesperado, en cualquier canal, repetidas veces, como si fueran anuncios. A ver si el populacho se empapa un poco de cultura y empieza a despertar de su somnolencia estúpida. Si algo ha hecho bien este canal es saber revestir de modernidad, destreza y presteza, un tema difícil de instruir, y eso que forma parte de la vida como el mismísimo aire, que no vemos pero respiramos. Y puesto que vivimos presos de las redes capitalistas, que tanto apasionan a muchos, The School of Life tiene su sapiencia en venta, hay tiendas ya abiertas para que te sirvas tú mismo y compres. Puede esto ser o no criticable pero si la causa es buena y ello te incita a prosperar en la felicidad auténtica, no hay objeción por mi parte. De momento os dejo con cuatro de mis favoritos, ya anteriormente en este blog, de entre los muchos que me quedan por ver - AllendeAran




"Me fui a los bosques porque deseaba vivir deliberadamente, para enfrentarme con lo esencial de la vida y ver si podía aprender aquello que no se puede enseñar y así cuando tuviese que morir no descubrir que no había vivido." - H. D. Thoreau (Walden)
"En la eternidad hay en efecto, algo verdadero y sublime. Pero todos estos tiempos y lugares y ocasiones están aquí y ahora. Dios mismo culmina en el momento presente y nunca será más divino en el intervalo de todas las épocas."  -  H. D. Thoreau (Walden)

"Sub specie durationis (bajo el aspecto del tiempo) o Sub specie aeternitatis (bajo el aspecto de la eternidad) tú eliges"  - Baruch Spinoza (Ética)
 "Si el hombre tiene una idea de Dios, Dios debe existir formalmente [...] Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita [...] Ahora bien, la Escritura suele pintar a Dios a imagen del hombre y atribuirle alma, ánimo, afectos e incluso cuerpo y aliento, a causa de la débil inteligencia del vulgo."  -  Baruch Spinoza (Ética)

"Cierra tu ojo físico, con el fin de ver ante todo tu cuadro con el ojo del espíritu. Luego, conduce a la luz del día lo que has visto en tu noche, con el fin de que su acción se ejerza a su vez sobre otros seres, el exterior hacia el interior." - Caspar Friedrich (Journals)


"¿Quién de entre la inquieta caterva puede decirme algo de las formas que los precipicios de la blanca y alta sierra se recortaban ayer al mediodía en el horizonte ? ¿Quién reparó en los finos rayos del sol que desde el sur se acostaban sobre las cumbres hasta que se desvanecieron evaporados en polvo de lluvia cerúlea? ¿Quién vio la danza de las nubes morir cuando el sol languidecía anoche y el céfiro las barrió igual que hojas blancas? Todo ha pasado oculto a los ojos, indolente [...] Dios no está en el terremoto, ni el fuego, sino en la quietud, en la voz pausada."  - John Ruskin (Modern Painters)
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viernes, 12 de junio de 2015

«¿Es el hombre el donante del tiempo o su receptor?» - Heidegger
«La sensación de la distancia depende menos del espacio que del tiempo.» - William S. Maugham
EL TIEMPO
¿DÓNDE ESTÁ?
EL ESPACIO
¿CUÁNTO DURA?

La percepción que tenemos los humanos del mundo nos viene determinada por los sentidos junto con aquello que desde afuera se mueve dentro del entorno que nos rodea. Cosas, entes que en un continuo devenir se conjugan activamente unas con otras. Hay por nuestra parte un saber observar, leer e interpretar, todo de manera privilegiada gracias a la conciencia que puede memorizar cuanto vive, porque si no fuera por la memoria, nuestra vida carecería de sentido. Pero si de alguna manera somos algo eso se lo debemos a las cosas. Ellas nos dan forma, nos crean dependencia, nos dan el mundo que tenemos, alimentan nuestra energía y pensamiento. Necesitamos de las cosas para subsistir, para disfrutar o sufrir. Estamos igualmente aquí, en un lugar determinado, en un momento dado, como lo están las cosas. Diríamos que en el mundo “hay” y en el devenir de lo que hay o existe, los acontecimientos "se dan", inmersos en un espacio y un tiempo determinado. Pero…, ese tiempo, ese espacio ¿Qué son en definitiva? ¿Son cosas? ¿Existen como existe la materia física? ¿Escapa el tiempo a una medida volumétrica? ¿Escapa el espacio a una medida temporal? ¿Se complementan espacio y tiempo entre sí o son independientes? ¿Cómo y de dónde han surgido?

A riesgo de caer en perogrulladas o burradas por culpa de mi restringida sapiencia me voy aventurar en dilucidar que ni el tiempo ni el espacio existen y que ambas magnitudes obedecen a nuestra memoria en prácticas con el movimiento de las cosas, y que si algo han de ser, como entidades existenciales, son entonces una misma cosa que aún está por descubrir. Aunque algo ya intuimos y sospechamos, pero aún no lo hemos podido constatar científicamente, no tan bien, no tan certeramente como existen los átomos o los ojos con los que vemos.

Si preguntamos a cualquier amigo qué es el tiempo, nos dirá una hora, nos hablará del reloj, de la posición del sol, se atendrá a la memoria en busca del pasado, esto o lo otro, pero siempre apoyado por entidades. Las manecillas del reloj, el sol, el día, la luna. Reglas con las que se mide el paso de un objeto de un sitio a otro, del circular repetitivo para que podamos aprender y memorizar. Pero del tiempo objetivo, como lo pueda ser una mano, un libro o incluso la luz, nada de nada. Al tiempo ni se le toca ni se le ve. La veracidad corpórea del tiempo no la tenemos con nosotros. Es una deducción derivada del movimiento de las cosas y el espacio que recorren. Dependiendo siempre del cálculo mental que podemos hacernos respecto al movimiento de unas cosas respecto a otras. Es en definitiva, una ilusión que nos viene bien, para centrarnos en nuestros quehaceres.

Y con el espacio sucede parecido. Creemos que para que se den los objetos debe de haber un espacio que ocupar. Pero imaginemos que no hay objeto alguno alrededor, ¿cómo de qué manera podríamos justificar el espacio? Hablamos de la inmensidad del espacio, pero eso se debe a la distancia que separada entre grandiosas masas materiales, montañas aisladas, galaxias a la deriva que se alejan unas de otras, la mirada que se escapa por el alto y ancho cielo y choca con algún objeto. Todo, al fin y al cabo, viene a ser comparaciones entre entidades. Si no hay cosas, no hay espacio que podamos entender, las cosas marcan el espacio y no al revés. Podrás pensar entonces que si no hubiera espacio cómo iban las cosas a existir y cómo las íbamos a distinguir. Aquí tenemos un problema crítico. El espacio ¿es absoluto vacío? El absoluto vacío, pregunto, ¿podría compararse con la nada? Difícil respuesta, amigo mío, pero se puede uno abrir camino por el campo de la física más cruda. Sospecho que hay una realidad oculta y que por no haberla verificado todavía, la hemos estado llamando espacio-tiempo. Perdida en la abstracción durante siglos parece adentrarse últimamente en el reino de la materia y viene para reclamar su poderío, que siempre estuvo presente desde el momento en que todo estalló, o tal vez incluso antes.

Ciertamente, cuando Einstein derogó la idea del tiempo absoluto debido a que el movimiento de los objetos no es igual en todas partes y eso depende de su masa, apeló a la Gravedad como responsable de la relatividad de estos acontecimientos. Pero cuando ya además prorrumpió que en el espacio (que muchos consideran vacío) los planetas y las galaxias comban el espacio abierto debido a su fuerza gravitatoria, ¿cómo, me pregunto yo, se puede combar el vacío si en el vacío no hay nada? Más aún, ¿Cómo es posible que la velocidad de la luz siga una dirección curva al acercarse a un cuerpo voluminoso celeste? Algo hay, porque donde no hay nada, nada se puede combar, ni a través de la nada se puede ejercer atracción por parte de un objeto a otro. Hay, por lo tanto, un camino.

Cuando caminamos, lo hacemos por el suelo. Los peces se mueven a través del agua. Las aves por el aire. Donde antiguamente suponíamos que no había nada, estaba ocupado por el oxígeno, gases, y así sucesivamente. Se sospecha ahora que una materia oscura inunda todo el espacio, fundida en el océano oscuro, en el que se ubican las galaxias y por el cual éstas navegan alejándose a velocidades de vértigo, me pregunto entonces ¿Cómo iban a poder deslizarse por el espacio vacío? Al margen de la fuerza propulsora del Big Bang, mi idea es que lo que entendemos por espacio-tiempo es eso que permite a los sucesos tomar acción, transitar, realizarse. Es algo que está por descubrir, algo físicamente demostrable, aun cuando sea una energía, algo y no mera magnitud ilusoria. Una vez más, al igual que con el vacío, se ha de comprender que con la nada nada se puede hacer. A la nada no le puede atribuir ninguna acción, ningún verbo. La nada es un espejismo creado por la memoria que quita donde hay pero que el presente, nuestro presente, está marcado por algo ineludiblemente. En el presente siempre hay algo.

Es como si viviéramos en una burbuja compacta con distintos puntos de espesor, grumos. Como si fuera una esponja con distintos agujeros, pero no vacíos sino llenos de distintos materiales, gas, agua, tierra… Llegará el día en que nuestro lenguaje tomará otra forma de expresarse porque el espacio-tiempo se habrá consolidado en algo certero, ¿tan real como físico? Entonces diremos: “Me tengo que ir, ya no me queda gravedad” “No hay gravedad suficiente para guardar estos zapatos en el armario”  - AllendeAran

«¿Crees que la física cuántica es la respuesta? Porque... no sé, en el fondo, ¿de qué me sirve a mí que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tío qué hora es y me dice 6 kilómetros, ¿qué coño es eso?»
- Woody Allen
«En los aviones el tiempo se pasa volando.»
«Hay quienes estropean relojes para matar el tiempo.»  - Woody Allen


«Creemos que el Big Bang fue un evento asociado con una inestabilidad dentro de un medio que produjo el universo. Marcó el principio del Universo pero no del Tiempo. Aunque el universo tiene una edad, el medio que produjo nuestro universo no la tiene. El Tiempo no tiene principio, y probablemente tampoco un final.»  - Ilya Prigogine
«¿Cual es el papel del tiempo?..El Tiempo impide que todo se nos dé de golpe... ¿No es acaso el vehículo de la creatividad y la elección? ¿No es la existencia del Tiempo la prueba del indeterminismo in la naturaleza.»  - Henri Bergson


http://fractkali.deviantart.com/art/Medusa-Ghost-312021650 
«El Inconsciente no tiene tiempo. No hay problemas acerca del Tiempo en él. Parte de nuestra Psique no está en el tiempo ni en el espacio. Estos son solo una ilusión, Tiempo y Espacio, y así en cierta parte de nuestra Psique el tiempo no cuenta para nada.» - Carl Gustav Jung
«De aquí en adelante, el espacio por si mismo y el tiempo por sí mismo están condenados a desvanecerse, y sólo una especie de unión entre los dos soportará una realidad independiente.» - Hermann Minkoswki


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sábado, 23 de mayo de 2015

«El Universo tiene mayor imaginación que la nuestra, es por eso por lo que la historia real del Universo es mucho más interesante que cualquier cuento de hadas que hayamos inventado para describirlo.»  -  Lawrence Krauss
LA CIENCIA AMARGA

Hace unos cuantos años me apasionaba leer sobre cosmología y física cuántica. Todo ese mundo, por nuevo, me resultaba deslumbrante. Saber lo que se esconde en los núcleos atómicos e indagar por los espacios más vastos donde las galaxias se pierden me maravillaba. Durante un tiempo estuve prendido por la variedad de eventos, tan estrambóticos que dominaban el curso de la evolución física en el universo. Cuando aquello, los libros de divulgación científica empezaron a proliferar a raudales. Poco a poco me hice con unos cuantos y, huelga decir que, por supuesto, no todo lo entendía, pero mi concepto del mundo se fue enriqueciendo o, al menos, ser distinto de lo que antes imaginaba. Flipaba. Y a la vez me valía para ampliar mi inocente sabiduría de parvulín, gracias a los extraños acontecimientos que dieron origen a nuestra naturaleza, así como del futuro que nos aguarda. De donde venimos hacia donde vamos, por qué esto, por qué aquello.

Lo cierto es que mi capacidad de aprendizaje es muy limitada y en los libros de divulgación científica hay muchos asuntos que me dejan descolocado porque, modestia aparte, soy bastante menos inteligente de lo que me creo. Así que cuando algo se pone demasiado engorroso lo dejo apartado antes de que pierda la cabeza. Generalmente termino por preguntarme, "¿Acaso saber más te va a resolver la vida? descansa un rato, anda", y cierro el libro. Puede ser una postura cobarde para quien desee llegar lejos, aprender cuanto más se pueda, pero mi paciencia se agota. Y es que se llega a un punto en el panorama científico, (en el de la física cuántica sobretodo) que el asunto se vuelve demasiado espeso, tanto que resulta imposible seguir la pista a tanta docta información. Se llega a un terreno que es sólo privado para matemáticos de relieve. Bastaría confesar que de la Teoría de la Relatividad de Einstein tengo una ligera noción pero reconozco no entender bien todas las consecuencias que engloba. Los mismos físicos se han quejado a menudo de ello, de cómo se ha complicado tanto la investigación que a menudo se ven metidos en un berenjenal del que no saben cómo salir.

Ya últimamente lo único que llego a comprender de los físicos es que saben tanto como no saben. Pero aunque ellos mismos lo confiesan no por eso dejan de sentirse orgullosos de su quehacer y actuar a veces incluso con prepotencia. Los científicos rehúyen de la religión, se burlan de ella, (lo entiendo hasta cierto punto) pero también de la filosofía y de la ignorancia de todo pensamiento distinto al método científico que ellos siguen. Parecen haber alcanzado un punto en el que casi todo lo que gobierna nuestras vidas es física, el resto… bueno, el resto también es física. Todavía no se han entrometido con la estética, pero ojo, poco les falta. Quieren a toda costa dar con la clave del origen y final del universo. Pero ¿a qué tanta prisa, me pregunto, por suicidarse? Les fascina el misterio pero sólo en la medida en que puedan encender la luz y ver lo que se esconde dentro. La metafísica no les interesa. Necesitan de la imaginación para explorar los enigmas a los que se enfrentan pero la realidad tiene unas reglas estrictas que no pueden abandonar, no hasta que la realidad supera la ficción. La fantasía es ahora propiedad de la física, lo que venga de nosotros no significa nada si empíricamente no se demuestra. Nunca hemos sido nada significativo para la ciencia, sólo si acaso esclavos de sus principios.

Resulta sospechoso, además, que desde que la ciencia mostrara al hombre los secretos mejor guardados del cosmos y del átomo, todo haya servido para desplazar al ser humano del centro que creía presidir en el universo, quitarle protagonismo, robarle cualquier idealismo y cualquier atisbo de esperanza en el futuro. Descentralizados del sistema solar, de la galaxia, posiblemente solos, perdidos en el espacio, ignorantes todavía del devenir a largo plazo, nos vemos incapaces de dirigir nuestro destino. Con la ciencia hemos sido descubiertos como sangre, vísceras, una calavera. Todo, absolutamente todo lo que la ciencia nos revela es para dejarnos en ridículo, humillados y con cara de tontos. Cuantas ventajas se haya podido derivar de ella para facilitar la vida otras tantas desventajas se han demostrado. Todo parece haberse parido sin gracia ni sentido, con mal gusto y malos augurios. ¿A santo de qué hemos tenido que aparecer en el universo si nada podemos hacer, ni esperar? ¿Crees firmemente que la ciencia te va dar respuesta a eso? ¿Es patrimonio sólo de la ciencia construir el sendero por el que los hombres deben caminar, obligados por consideración a lo que ellos creen que es la única verdad del ser humano?

¿Qué hacen pues los físicos? Te lo diré: con el beneplácito de las matemáticas (hasta donde sus reglas se lo permiten) y el empirismo que les arropa, te presentan las formulas con las que se describe el mundo materialista que nos rodea, de igual forma que las notas de un pentagrama describen la música. Pero quien crea entender la música porque entiende de solfeo y partituras sofisticadas, por mucho que crea saber componer música por conocer las notas todas, se equivoca. La música, al igual que la vida o el universo, tienen otra lectura más sentida y emocionante para quienes saben aventurarse por otros vericuetos tutelados no tanto por la razón como por el corazón. La realidad no tiene la última palabra en todo cuanto nos acaece. La realidad no tiene porque estar por encima de las posibilidades con las que soñamos, esas por las cuales el ser humano se respeta como tal así mismo. Y eso no es tarea de la ciencia. Al fin y al cabo, la realidad se presenta solamente en el presente y éste es un filamento tan fino que para cuando te das cuenta que existe es ya parte del pasado. El resto es pensamiento. Así que continúa soñando sin prejuicios. - AllendeAran
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Esta es la conferencia que dio Lawrence Krauss en el 2009, la cual dio origen a su best-seller "El Universo de la Nada", que todavía no he leído pero que lo haré. La charla es muy amena, expone con gracia y maestría los temas principales del origen del Universo y sus consecuencias finales. Es muy instructiva. A poco que se sepa algo en temas de cosmología y física cuántica se entiende bastante bien. Eso si, hay buenos chistes y otros de mal gusto. En los extractos escritos abajo de las fotos subrayo algunas frases sobre esos temas en los que no debería entrometerse. Primero porque su ciencia no lo permite. Segundo porque deja en evidencia el pésimo criterio que tiene respecto a la filosofía y no digamos de la religión, si bien de esto último puedo comprenderlo, pero hasta cierto punto. Por eso y por mucho más, en lo que no quiero extenderme, es por lo que he decido titular esta entrada "La Ciencia Amarga". 


«Cada átomo de tu cuerpo vino de una estrella que estalló. Y los átomos de tu mano izquierda probablemente vinieron de una estrella distinta de la de tu mano derecha. Realmente es la cosa más poética que conozco de la física. Somos polvo de estrellas. Tú no podrías estar aquí si las estrellas no explotaran, porque los elementos, el carbono, el nitrógeno, el oxigeno, el hierro, todas las cosas que importan en la evolución de la vida, no fueron creadas al principio del tiempo. Fueron creadas en los hornos de las estrellas, y la única manera de que entren en tu cuerpo es si esas estrellas fueran lo bastante amables como para explotar. Así que olvidate de Jesús. Las estrellas murieron para que pudieras estar tú hoy aquí.»
 Lawrence Krauss
RESPUESTA
[¿Tienen los físicos anuencia para hablar de poesía?  ¿Hay alguna x en sus formulas que simbolice la belleza? ¿Qué tiene que ver el mensaje de Jesucristo con las estrellas? El vino para dejar un mensaje de solidaridad y amor entre las personas y murió por ello. Su doctrina es tan actual hoy como entonces. Un poco de respeto, Mr Lawrence]


“Un Universo sin propósito no debería deprimirnos ni tampoco sugerir que nuestras vidas carecen de propósito. A través de una abierta e inspirada historia del cosmos nos vemos a nosotros mismos en este remoto rincón de un planeta, dotados de inteligencia y conciencia. No deberíamos desesperarnos, sino con humildad alegrarnos lo mejor de estos regalos y celebrar nuestro breve momento bajo el sol.»  - Lawrence Krauss
 RESPUESTA

[¿Desde cuándo podemos festejar los regalos que los científicos descubren si son todos para contradecirnos y romper nuestras esperanzas e idealismos? El universo de la física fuera de las directrices de la estética y la metafísica, la ciencia-ficción y la creatividad propia del ser humano, es pura desgracia. ]


 «Dentro de 50 mil millones de años, la expansión del universo habrá progresado a un punto donde todas las galaxias se habrán alejado más allá de toda detección. De hecho, estarán alejándose más rápido que la velocidad de la luz, por lo que detectarlas será imposible. Futuras generaciones descubrirán la ciencia y sus leyes y nunca sabrán acerca de otras galaxias o de la cósmica radiación de fondo. Llegarán inevitablemente a una errónea conclusión del Universo. Vivimos en un tiempo especial, el único tiempo en el que podemos verificar por observación que vivimos en un tiempo especial.» - Lawrence Krauss
 RESPUESTA

[Esto raya  el colmo. ¿Qué no sabrán las futuras generaciones que los físicos de ahora ignoran? Cada cual es su punto del espacio-tiempo. Tal vez seamos nosotros a los que se nos ha perdido algo esencial. No subestimes las sorpresas del cosmos, Mr Lawrence. Esto ya deberías haberlo aprendido. ]


«... pero el punto crucial es el misterio. Y me parece que esta es una de las cosas que hace especial a la ciencia: Es que a los científicos les encanta el misterio. Les encanta no saber. Esa es la clave de la ciencia.» - Lawrence Krauss
RESPUESTA
[Ahhh, Aquí todo el mundo reclama el misterio. Desde los detectives, a los místicos y los filósofos, los videntes y los religiosos. Pero ya entiendo, el empirismo es lo que cuenta, aunque el descubrir científico conlleve mayores misterios, o se tengan que actualizar cada cierto tiempo sus férreas leyes. Ay.., qué sería de todos nosotros sin el misterio.]

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domingo, 10 de mayo de 2015

«Lo sublime en la naturaleza emerge
 al ser un reflejo de la propia imagen divina.»
  Joseph Addison

INDAGACIÓN ESTÉTICA 
ACERCA DE  LO SUBLIME

                                Epic Storm (Unknown)                               
Entre lo bello y lo sublime hay una brecha abierta que semeja al espacio que se dilata  cuando desde la cima de un precipicio  se mira hacia fondo de la tierra. Da vértigo. También es cierto que entre ambos hay una alianza de significado, porque tanto en lo que calificamos de bello como de sublime sentimos una atracción magnética, algo que nos llama, nos embelesa, nos pide devoción. Pero mientras en la belleza la cordura se mantiene en su puesto, mientras la festejamos y se ve bien hacerlo (es moralmente aceptable), en lo sublime la seducción de la que participamos se excede, la razón no encuentra palabras, la abducción resulta peligrosa. No es fácil resistirse a la invitación de lo sublime, porque además, por lo general, se presenta de sorpresa para que no pretendamos faltar a su orden. Ni tampoco resultaría coherente huir si pudiéramos, porque eso sería traicionar a la esencia del ser que nos forma, puesto que en lo sublime se vislumbran los elementos espirituales que, adormecidos, yacen en nuestro interior.
Tal vez la belleza sea más dócil y transparente en sus intenciones, puesto que incita a la ternura y el cariño, por lo que parece más sensato apostar por ella. Sin embargo, en lo sublime, se abren las posibilidades de lo que más anhelamos en el fondo del alma; la liberación pura, el despegue de la gravitación que nos sujeta al suelo, de la reflexión. Queremos que la conciencia quede liberada, fuera del juego que la razón demanda. Así el sentimiento se hace más profundo. Puede ser peligroso en parte, ya que el índice de misterio y terror que se esconde en el acontecer de lo sublime puede ser feroz y podría extraviarnos sin remisión, pero la idea de participar en sus fuerzas impetuosas supera nuestros prejuicios y cobardía. Nos vigoriza, nos engrandece, ya que saboreamos un sorbito de la dimensión de lo infinito. Si lo sublime es tan bello que da miedo es porque no comprendemos las fuerzas que lo constituyen. Su embestida es tal, que penetramos decididos a gozar del repentino éxtasis al que nos invita. Nada hay más genuino que la de dejarse llevar por el arrobamiento. Sin aprensiones, sin pensar que nos depara el futuro.
Ese estupor que nos acompaña, ese encanto, ante lo sublime, no tiene necesariamente que venir acompañado siempre de ímpetus salvajes que tengan que impresionarnos hasta el rayar el miedo. La naturaleza no siempre se muestra destructiva con el entorno. Si acaso es los cataclismos naturales, como tempestades, volcanes, diluvios y demás desastres, es donde mejor se expresa lo grandioso, (aunque visto desde las gradas, se entiende, porque nadie quiere caer en el centro de la vorágine), hay también escenarios idílicos que por su rareza y esplendor, pasman de inmediato los sentidos, dejándonos boquiabiertos, (expresión inconfundible del asombro). Lo sublime es maravilloso, es la belleza superlativa que no tiene parangón. La aceptamos sin consideraciones a priori. Esto me supera, decimos, pero también, esto me define o, ahí quiero estar yo, ser parte de ello. Quizá sea porque la imaginación se siente complacida en extremo. Quizá porque nunca antes se había visto u oído nada igual. Porque nos devuelve la cualidad más excelsa y escondida de nuestro yo. Deseamos participar de las fuerzas que modelan el mundo, de las fuerzas que revelan la genialidad del artista, las del Creador escondido ante las cuales el corazón se rinde apasionado.
Es por la intensidad que el hecho sublime se dé raras veces, y menos aún en los tiempos modernos. Hubo un tiempo en que deambular por el mundo, cuando se exploraban nuevas tierras, la vida jugaba con el riesgo pero aquello implicaba que no pocas veces los viajeros más intrépidos asistieran a espectáculos fantásticos. Para quien supo (o sabe ser romántico todavía), el momento extraordinario, tan apreciado o más que el oro, se da ante el descubrimiento de lo insólito e inesperado, de lo excelso y colosal, y aquellos descubrimientos tenían la categoría de sublimes. Antiguamente esto era más fácil de encontrar por el carácter virginal del mundo, todavía joven. Ahora parece que hay que remontarse a la lejanía de las estrellas. Ahora lo sublime que nos toca más de cerca se encuentra procesado en el arte, cuando las pasiones quedan condensadas en algún pasaje musical, un cuadro, una fotografía. No es lo mismo, pero al menos algo nos queda, un rastro, una intuición, de que algo magnífico agita el mundo.
Pocos también son los llamados a entender este hecho. Pocos los que lo entienden y menos los que lo buscan. Nos hemos encerrado demasiado entre los amurallados edificios de las grandes ciudades. La sensibilidad del hombre moderno, en sus exploraciones, está ceñida ahora a la competitividad y a la resistencia, a lo que llaman deporte. La belleza es propia del arte, se queda con las flores, las mariposas, si acaso, un vestido, un mueble, un cuerpo. Cosas cotidianas, cosas menudas. Todos los días amanece y anochece pero a casi nadie le interesa el cromatismo que la luz pinta en las nubes. De los que deambulan por las alturas de las montañas pocos son los que se paran para otear el horizonte desde la cumbre. Caminan cabizbajos para no tropezar y con haber llegado les basta. Del glorioso bienestar que la dulzura de un día de primavera esparce sobre las praderas, a casi nadie llama. La gente trabaja, no tiene tiempo. Estamos demasiado atareados en querer descansar, en comer o beber, en vivir el arte desde una butaca o en una galería. Y quienes así viven entenderán mucho de la belleza pero de la magnificencia de lo sublime apenas se acercan a imaginarlo. Creen que pertenece a esos raros místicos que se han quedado atrás, en otro siglo que ya es historia. A esos insaciables que no saben conformarse con menos.  -- AllendeAran


                                                       Deluge  -  Francis Danby                                                      

Deluge - Ivan Aivazovsky
«Allí donde la sabiduría de nuestro creador quiso que algo nos afectara, no confió la ejecución de su designio a la lánguida y precaria operación de nuestra razón; sino que la dotó de poderes y propiedades que previenen el entendimiento y la voluntad; que embargando los sentidos y la imaginación, cautivan el alma antes de que el entendimiento esté preparado para unirse a ellos u oponerse.»  -  Edmund Burke
 Nattling Marin  -  Marcus Larson

Storm - Alfred Bierstadt
«Como el poder es indudablemente una fuente principal de lo sublime, esto indicará, evidentemente, de dónde se deriva su energía y a qué clase de ideas deberíamos unirlo.»  - Edmund Burke
«La pasión causada por lo grande  lo sublime en la naturaleza, cuando aquellas causas operan más poderosamente, es el asombro; y el asombro es aquel estado del alma, en el que todos sus movimientos se suspenden con cierto grado de horror.» -  Edmund Burke
             El Monje  -  Caspar Friedrich                          

                   Napoleón  -  Ivan Aivazovsky                           
«La infinidad tiene una tendencia a llenar la mente con aquella especie de horror delicioso que es el efecto más genuino y la prueba más verdadera de lo sublime.»  - Edmund Burke
«Un horizonte espacioso lleva consigo la imagen de la libertad: los ojos tiene campo para espaciarse en la inmensidad de las vistas, y para perderse en la variedad de objetos que se presentan por sí mismos a su observación. Tan extensas e ilimitadas vistas son tan agradables a la imaginación, como lo son al entendimiento las especulaciones de la eternidad y del infinito. »  -  Joseph Addison
L'Allegro  -  Thomas Cole

 West Rock New Haven  -  Frederick Church
«Nuestro antepasados miraban a la naturaleza con más reverencia y horror que nosotros: y antes que la sana erudición y filosofía ilustrasen al mundo, se complacían los hombres en asombrarse a si mismos con aprensiones de hechicería , prodigios y encantamientos.»  -  Joseph Addison
«Una de las causas finales del placer que sentimos en las cosas grandes, puede ser la esencia misma del alma del hombre, que no encuentra su última, completa y propia felicidad sino en el Ser Supremo.»  - Joseph Addison
Saint John in the Wilderness  -  Thomas Cole
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sábado, 25 de abril de 2015

"El hombre dice de Dios aquello que cree de sí mismo"
  Ludwig Feuerbach 
 
SI YO FUERA DIOS...

Este condicional, que seguramente te habrás planteado alguna vez en la vida, viene a poner en peligro la idea, el fundamento de la fe en la existencia de Dios, entendido éste como el ente todopoderoso y omnipotente, eterno y ubicuo, el creador del cielo y la tierra. Piensa bien a lo que juegas, reflexiona, y enseguida te darás cuenta de la contradicción entre tu forma de ser, (tu pensar) y la supuesta entidad de Dios. Qué harías o dejarías de hacer si fueras Dios porfía de entrada el paradigma Dios. Si algo harías que no está hecho es que pones en cuestión su justicia divina, su quehacer. Es más, la existencia de Dios se evapora ante las reivindicaciones que en cada acto ejecutas a favor de la justicia. Algo falla. ¿Por qué no lo hace él mismo? ¿Acaso es responsabilidad nuestra? Bien, si eso forma parte del libre albedrío que reivindicamos, entonces estamos ante la necesidad de hacer lo que Dios no ha hecho todavía. Su valía entonces queda destronada frente al ajetreo mundanal, esa incesante insatisfacción que sufrimos día a día. Su existir, si nada pone ni quita ya no nos incumbe. Si, por otra parte, él esconde razones alejadas de nuestro entendimiento, si tiene motivos para dejar las cosas tal y como están, si su sabiduría te supera, entonces esto nos pone a la misma altura que si nos comunicáramos con un ladrillo. Nuestro idioma es distinto. Somos entes contradictorios. Mundos aparte. ¿A santo de qué tendríamos que congeniar con alguien que desconocemos, que no entendemos, que está más allá de nuestra legislación? ¿Qué te obliga entonces a creer que en él?
Todas la formas descriptivas de Dios, o bien se acaban en lo ininteligible, lo fantasmagórico, lo irreal, lo abstracto, o bien asumen la forma material y humana que nos forma, ¿que otra cosa sino? Pero lo más sorprendente es que, todos los predicados que le comprenden, el mundo en actividad, la vida en definitiva, no es otra verdad que la del hombre, todo cuanto vive y siente ha quedado ajustado en mandamientos en pro de su beneficio, la prosperidad del ser humano. No partieron los preceptos de Dios, sino de nosotros mismos. El amor, la generosidad, la bondad forman el carácter de cualquier Dios de cualquier religión, porque así le conviene al genero humano. Sin esos preceptos éticos la raza humana se sabe perdida, confusa,  presa de la barbarie salvaje. Lo sabemos desde los remotos tiempos de la historia. Sabemos de la necesidad de un código ético pero no acabamos de asumirlo con responsabilidad. Seguimos cometiendo el error de que el camino más fácil para ser felices (en esta vida tan corta) es la avaricia, la satisfacción inmediata del ego, la esclavitud del prójimo, la supremacía arrogante del ser humano por encima de todo cuanto habita alrededor. Este es el pecado que se repite una y otra vez.
Ya ves que cuanto más raciocinio se le añade al enigma Dios más chocamos con el sinsentido. Son nuestras debilidades, los miedos y los deseos que le buscan a toda costa pero que no le encuentran. Los milagros, como rarezas, son excepciones que confirman la regla. Pero esto no significa que el ser se quede desahuciado, castigado a sufrir un mundo de perpetuas calamidades. Los infortunios a los que asistimos a diario pueden mejorarse pero eso es responsabilidad nuestra, como directamente nos atañen, es nuestra la tarea de resolverlos por nosotros mismos. Y lo mejor para entender esto es abandonar la idea de Dios como sujeto excepcional a la que nos dirigimos cada vez que necesitamos de protección, de esperanza, del milagro para afrontar la aventura de vivir, el drama que nos toca. Si en vez de Dios tuviésemos al Amor como luz de guía, si acortáramos el camino del todopoderoso Dios y saltáramos al Amor, la historia habría tenido otro acontecer. Pero por desgracia las religiones ha saboteado el verdadero significado del Santo Creador para, erróneamente, convertirlo en un ídolo de adoración al antojo primero del individuo y luego de las masas.

El Dios objetivado, es decir el Dios convertido en un sujeto fuera del mundo, se parece a un espejo en el que se reflejan nuestras vidas, todo aquello que pasa por nuestra conciencia, mente y materia. Esos reflejos son la sustancia de Dios, el verbo, lo que de verdad nos atañe y deberíamos contemplar para conocernos mejor. Ahí está la naturaleza, como escenario en el que nos movemos y como madre que nos acoge. Sin embargo, y por desgracia, por miedo e ignorancia, algunos han preferido idolatrar al espejo como cosa, como ser objetivo, el espejo a secas, fastuoso y milagroso, y así cerrar sus ojos a cuanto se refleja perpetuamente en la superficie luminosa del mismo. Sólo la vida cuenta, lo que entendemos por realidad, que incluyo tanto la materia como la imaginación. Idolatrando a Dios como ente fuera del mundo, objetivado en sujeto independiente, lo que hacemos es restar la fe en nosotros mismos y caer peligrosamente en el fanatismo. Desconfiar de la fe en la esencia del ser, en nuestro corazón, medida de todo sentimiento, ante la omnipotencia de Dios, nos hace caer en el auto-menosprecio. No te engañes, porque todos los atributos que confieren la existencia de Dios no son sino nuestros, arrancados de nuestra esencia y fantasía. No es que Dios esté en nosotros, sino que nosotros somos Dios. Y esa esperanza de alcanzar una realidad más ideal y conforme a nuestros sueños está aquí. El pensamiento la intuye y nuestros actos la forman. Así ha de ser, poco a poco. Porque con el Amor como Dios se puede llegar hasta ese milagro y no al revés. Dios no es Amor, Amor es Dios. Haz el cambio, sino seguiremos avanzando a ciegas, tropezando siempre en la misma piedra. 

¿Qué necesidad tenemos del misterio de Dios, ese que nos acobarda porque su poder es superlativo e ininteligible? ¿Acaso no nos basta la naturaleza? ¿No oculta la naturaleza enigmas de igual cualidad que el Dios que suponemos? ¿Por qué ir más allá? ¿Se puede concebir un cielo sin aire que respirar o un suelo como la tierra en el que pisar? Si acaso es la inmortalidad lo que buscas, piensa primero si ello te cabe en la imaginación, si cabe en los preceptos de la lógica. Nada hay aquí que permanezca eternamente. La muerte puede ser un pozo oscuro en el que nadie quiere caer, porque no sabemos exactamente lo que hay en su fondo. No es más que inseguridad, el miedo ante la incertidumbre, la nada, pero.... ¿de donde intuimos la nada? ¿del momento anterior a la vida? ¿de la visión retrospectiva que la conciencia hace hasta  perderse en ese infinito vacío, del antes de haber nacido? ¿y que hacemos aquí ahora de repente? ¿cómo es eso? Con la muerte, volver al vacío idéntico del pasado parecería decirnos que el mismo móvil espiritual que nos ha traído hasta aquí volvería a repetirse de una u otra forma distinta. Y eso parecería ser competencia de la naturaleza, no de Dios. Porque la naturaleza es lo único que poseemos, la que nos alberga, la materia de la que extraemos las ideas, el sustento, el impulso que necesitamos para cultivar la esperanza y seguir viviendo, porque somos irremisiblemente parte de ella y no hay más Dios que ella.  -AllendeAran
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Esta entrada está inspirada en los escritos de Ludwig Feuerbach (1904 - 1972) filósofo alemán considerado el padre intelectual del humanismo ateo contemporáneo. Los aforismos elegidos aquí pertenecen a “La esencia del cristianismo” escrito en 1841 (Editoral Trotta, 398 pp) y “La esencia de la religión” escrito en 1846 (Editorial Paginas de Espuma, 107 pp.)

“Como piensas a Dios, así piensas tú mismo; la medida de Dios es la medida de tu entendimiento”  - Ludwig Feuerbach

“Cuanto más reducido es el horizonte del hombre, y tanto menos sabe de la historia, naturaleza y filosofía, tanto más intrínsicamente depende de su religión”  - Ludwig Feuerbach

“La naturaleza está verdaderamente poseída por un espíritu, pero este espíritu es el del hombre, es su propia fantasía, su propia alma que involuntariamente se introduce en la naturaleza y hace de ella un símbolo y un reflejo de su propia esencia humana.”   - Ludwig Feuerbach

“Es verdad que el nacimiento es oprobioso y la muerte dolorosa, pero quien no quiere ni comenzar ni terminar renuncia al rango de ser vivo”  - Ludwig Feuerbach
“Todos lo atributos o predicados de Dios, aquellos que hacen de él un ente objetivo y real, no son más que propiedades abstraídas de la naturaleza y que la presuponen y expresan, propiedades, por  tanto, que quedan suprimidas si se suprimen a la naturaleza”   - Ludwig Feuerbach

“La naturaleza es para el hombre, originariamente, (esto es, cuando la mira con ojos religiosos), la misma cosa que él es; un ente personal, viviente y sintiente.”  - Ludwig Feuerbach
“El dios que ha creado el mundo de la nada y que, si quiere, lo devuelve de nuevo a la nada no es otra cosa que la esencia de las facultades de abstracción e imaginación humanas.”  - Ludwig Feuerbach

“La teoría de que Dios es el creador del mundo tiene su fundamento y su sentido únicamente en la teoría de que el hombre es la finalidad de la creación.”  - Ludwig Feuerbach

“Para quien la naturaleza es un ser hermoso, aparece como fin de sí misma, y teniendo el fundamento de su existencia en sí misma, no llega a plantearse la cuestión de por qué existe. El concepto de naturaleza y de divinidad no se separan en su conciencia de su intuición del mundo. […] Así piensa el hombre que se relaciona con el mundo estética o teóricamente, y aquel para quien el concepto del mundo es el concepto de cosmos, de la gloria y de la divinidad misma.”  - Ludwig Feuerbach

“Si es verdad la vida celestial, entonces es mentira la vida terrena; donde la imaginación lo es todo, la realidad es nada. Para quien cree en una vida eterna celestial, la vida pierde todo valor. La fe en la vida celestial es precisamente la fe en la nulidad y miseria de esta vida.”  -Ludwig Feuerbach

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