lunes, 22 de septiembre de 2014

«La verdad conocida y la certeza suprimen por naturaleza la libertad de imaginar.» -Giacomo Leopardi
Alfred de Bréanski
Snr & Jr
Gran familia de pintores paisajistas, los Bréanski, entre los que destacaron el padre Alfred Snr, y el hijo Alfred Jr. Amantes ambos de las tierras de Escocia y Gales nos han dejado esta herencia de cuadros maravillosos donde el paisaje se descubre amplio, lúcido, seductor y donde se adivina que el tiempo tiene un significado distinto del que vivimos hoy en día. Aquí uno viviría satisfecho con todo cuanto cabe en un momento dado si la escenografía se muestra tan serena y placentera como en estos cuadros. Qué difícil poder encontrar rincones tan perfectos para descansar un rato. Qué lejos está todo. Qué perdidos estamos.
El padre nació en Londres en 1852, se casó con Annie Roberts, pintora también, con quien tuvo siete hijos, de los cuales dos de ellos, Alfred y Arthur se convirtieron en pintores. Alfred padre vivió hasta el 1928. Aquí os dejo una colección selecta del padre y el hijo mezcladas, total, de tal palo tan astilla.








«¿Que buscamos bellezas eternas e inmutables? Cualquier cosa que no cambie, que dure siempre, no es para la poesía: esta quiere cosas caducas.» -Giacomo Leopardi

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lunes, 15 de septiembre de 2014

September Fifteenth
PAT METHENY & LYLE MAYS
Ahora que el verano llega a su fin, palideciendo las tardes de una luz rubia que recuerda a las páginas de un libro viejo, me acuerdo de lo poco que mis pies han pisado la arena de las playas. A medida que se cumplen años, las estaciones se encienden y apagan más rápidamente. Ya no le pido nada al verano. Cuando llega no me sorprende. Es igual que un bostezo para mí. Puede que te haya visto nadando entre las olas de un mar quebradizo, espumoso y excitante. Pero fue tan fugaz que me parece un sueño. Si estás aún en algún lugar, como sospecho que sí, ya no importa. La vida nos coloca es sitios diferentes. El tiempo nos separa. Mentiría si digo que nada busco al mirar las nubes ambarinas que el viento deforma. Es más, mucho pregunto al céfiro de poniente y nunca respuesta alguna me devuelve. A pesar de ello, no estoy solo, me queda la esperanza. Y eso, para bien o para mal, me invita a seguir soñando.  -AllendeAran


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viernes, 12 de septiembre de 2014

"Históricamente siempre hemos tomado el camino más fácil y cómodo para progresar, el camino que va cuesta abajo" -AllendeAran

LOS TIEMPOS MODERNOS
Y EL DESAMPARO METAFÍSICO

Dudo mucho que vivamos en el mejor de los mundos posibles, como algunos han querido interpretar esta tumultuosa vida nuestra. La conclusión más parece venida por la resignación a no poder entender nuestro presente o por una incapacidad de mejorar los problemas que nos aquejan durante tantos siglos. En este mismo mundo hay otros muchos mundos, y unos son mejores que otros. Tomemos por ejemplo a los países (mundos en miniatura). No es lo mismo vivir en Nigeria que en Noruega, o vivir en Australia que en el Congo. Si la felicidad está en uno mismo, (en cómo se administra uno la existencia y su correspondiente idealismo o pesimismo) como algunos quieren hacernos entender, yo quiero creer que mucha culpa y responsabilidad acerca de la felicidad la tienen los sistemas políticos de que en los que a uno le toca vivir.
Ya que los individuos forman sociedades y éstas a su vez forman individuos, habrá que cerciorarse de que unos no maleen las sociedades para que éstas a su vez no maleen a los individuos. Es un círculo vicioso pero por algún lado habrá que cortar y volver a empezar. Por algún lado habrá que insuflar un sistema, creencia o idealismo que nos permita avanzar con fe por un camino donde la libertad invita al ser a ser como ente humanista. De esto no podemos olvidarnos nunca. La metafísica tendría mucho que decir al respecto como camino que se abre hacia el progreso pero por desgracia no dibuja su final claro, si acaso lo tiene (y que yo creo que no deba tenerlo) lo cual perjudica a la hora de hacerse creíble para los gustosos de las fórmulas.
Hemos llegado a un punto en las sociedades industrializadas, en que su tecnología nos lleva por el camino más fácil y cómodo, el camino que va cuesta abajo. No son pocos quienes se han percatado de ello pero volver a dar la vuelta y subir hacia arriba no convence a casi nadie, porque nadie quiere sacrificar en el camino aquello en lo que ha confiado durante tanto tiempo. Habría que convencer a la mayoría de que un nuevo paso y hacia otro sendero deben de darse. ¿Pero cómo? Si la mayoría no gusta de pensar, y si la sensibilidad está tranquila pero ofuscada por eventos vulgares (tenemos el gusto perdido), mal lo tenemos. Quizá haya que esperar a que los errores sigan inflándose hasta reventar, o sean tan amenazantes como irreversibles, o alcancen el límite de lo grotesco dejando en evidencia nuestra inutilidad, nuestra tontería, nuestra tozudez.

¿Cuál es mi propuesta? Sería tan fácil como entender la diferencia entre un piso y una casa, un garaje y un jardín, una farola y un árbol, una carretera y un sendero, una vista amurallada por rascacielos y una panorámica abierta al horizonte. Pero comprendo que muchos nos están preparados para entenderlo. Algo se ha estado haciendo mal desde el principio y sospecho que se trata del afán de lucro que la raza humana profesa para sí misma. Que éste afán debería haber sido directamente proporcional al cuidado y atención que la Naturaleza demanda. Porque por muy libre, errática y confusa que Ella se manifieste, también tiene sus necesidades. 
El mundo que nos circunda no está ahí para que quede doblegado a nuestra dictadura, sin contemplaciones, sin respeto, sin empatía. Nos lo llevamos todo por delante sin pagar, pero con el tiempo una factura bien cara vendrá a castigar severamente nuestra ofensa por desatender las necesidades externas. De alguna forma habrá que remunerar a la Naturaleza y creo que aquí una metafísica espiritual tendría un protagonismo crucial. Porque sólo con el espíritu sabemos entendernos bien con la Naturaleza. Ante Ella lo que de veras y unicamente se deleita al contemplar su presencia, su existir enigmático, es la parte inefable del ser que habita en nosotros.
Sólo ahí donde la Naturaleza se manifiesta voluptuosa, árida, salvaje, extraña o artística, es donde la creatividad busca su asentamiento en forma de ideas, arte, poesía o misticismo. Vamos a necesitar mucha paciencia para que la mayoría lo entienda. Pasarán muchos decenios, tal vez siglos, quien sabe, si llegamos a conseguirlo. Si tenemos suerte. Si por una remota casualidad, de entre la muchas que se esconde el azar, un día nos paramos sorprendidos y damos un paso atrás. Y aunque parezca mentira, he hablado de política. - AllendeAran
Esta entrada está inspirada en el libro de Rüdiger Safranski "Martin Heidegger y su Tiempo. Un maestro de Alemania". Editorial Tusquest Colección Fábula. 543 pp.

«Braig critica en la civilización moderna la falta de veneración por el misterio inagotable de una realidad que nos envuelve y de la que formamos parte. Cuando el hombre presuntuosamente se coloca en el punto central, al final sólo le queda una relación pragmática con la verdad. Pasa a ser "verdadero" lo útil para nosotros o aquello con lo que conseguimos un éxito práctico.»  Safranski on Carl Braig

«El punto de vista del ideal no puede fundar su gloria en que conoce la verdad sino en que forma valores y con ello transfigura la realidad. [...] De igual manera el hombre pasa por la puerta de la verdad, la cual, sin embargo , ya no es lo que era; ella ha perdido su venerable pasión. Se trata de intereses prácticos y ya no de una aspiración a la certeza, que es una actitud espiritual en la cual de incógnito hay todavía mucho de religioso.» Safranski

 «Los científicos no suelen ser conscientes de cuántos préstamos metafísicos utilizan cuando atribuyen el valor de verdad a sus proposiciones.» Safranski
 «Podría suceder que la naturaleza escondiera precisamente su esencia en la cara que presenta al apoderamiento técnico a través del hombre.» Martin Heidegger

«Nuestros conocimientos no se hacen más "verdaderos" por el hecho de que conduzcan a habilidades técnicas; sucede, más bien, que la naturaleza da respuestas diferentes según la manera de plantearle nuestras preguntas. [...] Se cierne sobre nosotros la expectativa de que la naturaleza podría contestar distintamente si la interrogáramos de otro modo.» Safranski .

«El rasgo fundamental de la civilización técnica no es la explotación del hombre por el hombre, sino la explotación gigantesca de la tierra. El industrialismo rastrea la materia energética acumulada en la naturaleza a lo largo de la historia, la consume y con ello padece el destino de la entropía.» Safranski on Georg Jünger


«No dejamos que la naturaleza brote a la luz, sino que la provocamos y la retamos a que se "anuncie de algún modo constatable por medios calculables y permanezca como un sistema de informaciones que nosotros podemos encargar." [...] Esa manera de buscar, ¿Acaso no echa a perder la "experiencia inmediata?".» Safranski - Heidegger

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viernes, 5 de septiembre de 2014

«Saber algo bien a fondo implica una profunda sensación de ignorancia.»
JOHN RUSKIN
(1819 - 1900)


Algunas personas quedan marcadas por lo que experimentan desde pequeños. Una vez que la belleza se les presenta de frente le prestan una devoción incondicional de por vida. Quieren seguir maravillados. Dejan los ojos abiertos como platos. Y no cambian, siguen siendo niños hasta la vejez, prestando su atención y curiosidad, búsqueda y reflexión a cuanto pueda asombrarles. Explicar qué es eso que nos conmueve puede resultar harto difícil, dado que la sensación es intransferible y hay que revestirla entonces de pintura, música o palabras. No es lo mismo, pero puede que incluso quede mejor el resultado que la realidad pura, en todo caso, en ambos el misterio permanece oculto, eso es quizá lo que mejor nos deleita, el misterio, y no porque éste sea algo oscuro, sino porque nos deja intuir que detrás se esconde la verdad que de veras deseamos. Es un más allá incognoscible, pero perfecto, pacífico, purificador, placentero, inmaculado, libre....
John Ruskin es otro de esos personajes que le fue fiel a la belleza, estuviese plasmada en obras artísticas o fuera simplemente natural, sin procesar. Se le dio mejor la pluma que el pincel y escribió y escribió hasta completar cantidad de libros. Esteta tenaz, admiró a los pintores modernos de su época, (dudo que lo hiciera con la nuestra) como William Turner y los Pre-Rafaelistas. Sobre arquitectura festejó las virtudes del Gótico y la Edad Media. En sociología y política criticó con fuerza el embrutecimiento laboral. En temas de ética y religión se mostró quizás un poco recalcitrante, conservador en ocasiones, muy disciplinado, pero bondadoso al fin y al cabo. Por algo se le consideró un socialista cristiano. Respecto a la Naturaleza la reverenció como un iluminado, atento a sus variadas formas, fervoroso a las montañas y toda su parafernalia paisajista. Su estilo literario recuerda al de Emerson, Thoreau. Lujoso en detalles pero ameno. A la edad de 59 años comenzó a sufrir graves trastornos mentales. Murió a los 81 años. Así de feo se las gasta la vida al final de nuestros días.
De entre lo que hay traducido al español he conseguido de momento una pequeña antología de Celso García, difícil de encontrar, una edición madrileña de 1933. Hojas secas y enrojecidas pero con un suculento número de párrafos dedicados a la Naturaleza y algunos más a la virtud y la crítica social. Hay preciosos pasajes descriptivos y afiladas opiniones sobre los dañinos efectos de la revolución industrial en el hombre y su entorno. También a ratos denota en algunos apuntes una obediencia a Dios sospechosa de no simpatizar mucho con la libertad. Seguramente por la pesada educación religiosa que tuvo desde su infancia. Sea como fuere su espíritu es ejemplar para quienes estén en disposición de acentuar la sensibilidad, manteniendo los ojos bien abiertos, como platos, a cuanto diariamente nos regala Dios, (como él diría).

«Reformemos nuestras escuelas y poca necesidad tendremos de  reformar nuestras prisiones.»
«Este universo es insondable, inconcebible en su todo, por lo tanto cada persona debe descifrar cuidadosamente y contemplar con detenimiento la parte de él que le sea posible abarcar.»
«Durante el calor de estío, en un pequeño jardín triangular, contemplado los variados rizos del agua y escuchando el suave murmullo del río a través del oloroso escaramujo del seto y viendo en los lejanos bosques destacarse el rebaño de ovejas que brillaban acariciadas por la luz del sol poniente.»

«El sol es una delicia, la lluvia es refrescante, el viento nos abraza, la nieve es vivificante. No hay tal cosa como el mal tiempo, sólo diferentes tipos de buen tiempo.»
 «Todos testifica que para sus habitantes el mundo es trabajo y vanidad; que para ellos ni las flores se abren ni los pájaros cantan, ni las fuentes resplandecen; y que sus almas apenas se diferencian de las grises nubes, que rodean las colinas y sobre ellas mueren, más que en no tener sus pliegues iluminados por los rayos del sol.»

«...hasta el final de los tiempos las claras aguas de los perennes manantiales y la multitud de blancos lirios que alfombran los campos y la estabilidad de los brillantes picos, cuyas cimas se esconden en el azul del cielo, serán los modelos y recibirán las bendiciones de los que han escogido la luz.»
«No es el trabajo lo que está dividido, sino el hombre; dividido en meros segmentos de hombre, triturado en fragmentos y en migajas de vida.»

«Y creo que cualquier hombre de equilibrada razón no debe regocijarse tanto con el conocimiento perfecto de una cosa cuanto en sentir que hay infinitas cosas más que no le es dado conocer.»
«Tan pronto como alguien procura ver todo lo que le sea posible en alguna cosa termina por llegar al punto donde comienza una noble oscuridad. Los que así proceden ven más que los otros; pero la consecuencia de ver es encontrarse con que no lo pueden ver todo.»

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viernes, 29 de agosto de 2014

"Tumbados uno cerca del otro
entre la luna y la marea
calculando estrellas durante un rato"

ON AN ISLAND
David Gilmour

Por la especial temática de este Blog me es difícil encontrar un hueco para la música de Pink Floyd. Aunque su estilo sea a ratos relajante, airosa, elocuente, y muchas más calificaciones que se te ocurran, parece todo ello ajustarse más a un mundo surrealista donde las imágenes se despliegan como un rompecabezas de vivencias oníricas, como recuerdos a todo color dentro de un caleidoscopio. Son buenas vibraciones que profundizan ahí donde mejor guardamos nuestros sueños pero están lejos de lo que la naturaleza al desnudo pueda sugerir. Sin embargo, este trabajo del guitarrista David Gilmour deja escapar en algunos temas destellos que vienen seguramente inspirados desde una isla desconocida, por donde él ha debido pasear por sus playas solitarias al atardecer. Hay baladas tan suaves que suspiran al oído cerrar los ojos y dejarse llevar por el va y ven lejano de las olas que se arrastran por la arena, caer en el sosiego veraniego. Noches estrelladas. Mañanas de azul intenso. Una siesta a cuatro brazos. No faltan sus apasionados solos de guitarra. Hay un blues y un tema excitante, el resto es pura suavidad floydiana. Sus letras hablan del bienestar. Si estás harto de escuchar sus discos clásicos después de tantos años y desconocías este trabajo suyo en solitario, ya estás tardando en descubrirlo.









Concierto de David Gilmour en Agosto del 2006, en la ciudad de Gdansk, (donde nació Schopenhauer). Interpreta todo el disco "On an Island" y algunos, como no, éxitos de Pink Floyd. Acomódate bien y enchufa tus auriculares porque el concierto lo merece, y además, de momento, lo tienes en HD en Youtube. Tal vez no tan espectacular como los viejos conciertos de Pink Floyd en los 90 pero musicalmente es tan magnífico como impecable.
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viernes, 22 de agosto de 2014

Es cierto que suelo retratar al ser humano de forma vulnerable, y lo hago así porque somos muy pequeños e inferiores frente a la naturaleza. También es una forma de decir que tenemos que respetar la naturaleza, apreciar su belleza y proteger su bienestar.
Hengki Koentjoro
Pues ya lo veis, este indonesio nacido en Semarang, Java Central en 1963, parece disfrutar de la naturaleza como pocos. A mí me da envidia. Llegar a esto tal vez implique a la santa paciencia, al cansancio y a soportar temperaturas desapacibles pero tanta belleza recompensa. Hengki empezó a sacar fotos desde que a los 15 años le regalaron una Kodak de bolsillo. Llama la atención que prefiera el blanco y negro al color tratándose de paisajes pero fijad bien la mirada en sus fotos y sentiréis que en la mayoría el espacio y la quietud es lo que domina, lo que en blanco y negro es más fácil de transmitir. La verdadera paz mental, la felicidad, podría definirse con una de sus imágenes. Apuesto a que elige las mañanas, cuando la niebla retiene la luz suave de un sol perezoso para así contrastar la oscura materia que le rodea, sean árboles, rocas o tierra. La luz a veces se despliega como la plata, brillante, henchida de esperanza. Hengki aprendió a bucear, para así también poder revelar a su modo los tesoros que esconde la profundidad del mar, lo cual añade más originalidad a su creatividad. Dice tener como referentes a Ansel Adams y Michael Kenna pero su ojo avizor es ya un referente crucial entre los genios de la fotografía.








Para más Hengki Koentjoro visitad su página en Flickr
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viernes, 15 de agosto de 2014

Los hombres ya no suben montañas espirituales, o raramente lo hacen. Ellos ahora sólo quieren conquistar picos montañosos. Desean privar a la montaña de toda majestad, triunfando sobretodo desde la línea de ascensión más dificultosa. -Seyyed Hossein Nasr

 Eduard Lankes

EL CAMINO Y LA MONTAÑA
Marco Pallis

Cuando leí el texto de encabezado de Seyyed Nasr acerca del ensayo de Marco Pallis, The Way and the Mountain, me hice enseguida con el libro. Son cinco ensayos acerca de las tradiciones budistas del Tibet. Es el primero, el que da título al libro, el ensayo más notable de la obra. La analogía o metáfora que hace de la vida con el acto de subir un monte es muy acertado y significativo. Pero es necesario para entender esta pequeña tesis que alguna vez hayamos sentido que en un encuentro directo con la naturaleza intuyamos ese misterio donde algo se cobija de nuestra parte porque hayamos paz y reposo. Leer los símbolos esparcidos en un paisaje, símbolos que insinúan un mensaje divino no debería ser privilegio de unos pocos. El no poder concretar con palabras ese hecho, porque se escapa de interpretaciones precisas, físicas o materiales, es lo que hace que muchos repudien entrar en este juego espiritual. Si no creemos en lo que sentimos, si a todo le tenemos que poner una fórmula matemática, ¿qué entonces? ¿Acaso hay fórmulas para describir la música, un cuadro o la belleza de una cara guapa que nos encontramos en cualquier momento inesperado en la calle? Por mucho que nos empeñemos, vivimos en un mundo de apariencias y nuestro barómetro interior lo regula la sensación de libertad, un placer que se expande a todo y busca situarse en lo absoluto. El mal no es sino aquello que nos cercena la libertad.
El significado de la montaña y concretamente la cumbre, representa para Marco Pallis el punto budista de haber llegado al despertar. Es ese punto donde ya no se puede avanzar más pero así de pronto uno se siente en el presente detenido, eterno, y en un espacio reducido, nulo, el pico del monte, desde donde se abarca todo con la vista, igual que el eje domina todos los radios a su alrededor, es ese punto central y ubicuo. Para ello el Camino ha de tomarse sin objetivo. Aunque la Meta esté figurada, intuida, pues todo monte contiene caminos que llevan a su pico, éste se alcanza mejor cuando uno toma el camino desinteresado de ganar. Aquí el Yo, el Ego, ha de quedar extraviado, perdiéndose poco a poco para ir dejando paso al esclarecimiento  de ese trasfondo que la dualidad ha oscurecido. 
Es por eso que quienes suben al monte admirando el panorama que irrumpe a su paso, con paciencia y sabiendo gozar de cada instante, lleguen más tarde que esos afanados deportistas, muy creídos ellos de su resistencia. Pero que por nada cambien lo que sienten los poetas al vislumbrar desde las alturas los paisajes por el precio engreído que obtienen esos alpinistas de haber retado al Monte contra su Yo.

"Todo cuanto goza de existir o lo que sea, debe en consecuencia tener su aspecto simbólico, que constituye su más profunda realidad; aquellos que ven en el simbolismo un simple crear de poetas, pierden el hilo [...] Es el Poeta el supremo que, mediante símbolos, construye mundos [...] El simbolismo es como el Algebra tradicional que sirve para la expresión de ideas que ordenan el universo" -Marco Pallis
"En el amor y enfrentamiento hacia la Naturaleza salvaje, así como en la soledad uno debe reconocer un eco distante de la armonía original en la que el Hombre, en vez de actuar como un tirano y explotador, fue al contrario el protector agradecido y dirigente de sus criaturas amigas y portavoz de sus poderes Celestiales" -Marco Pallis
"El sendero hacia la Montaña está en todas y ninguna parte; no puede especificarse en lenguaje racional, pero se hace inmediatamente aparente a quienes han ganado ese conocimiento pagando el precio requerido. El precio es la renuncia o negación de uno mismo en su sentido individual y separatista, a fin de entender el auténtico Yo en su sentido universal" -Marco Pallis
"El pico en sí mismo no solamente no ocupa espacio, aunque la montaña entera esté virtualmente contenida en él, sino que está fuera del tiempo y toda sucesión y unicamente reina allí "un eterno presente". Es completamente inexpresable en su singularidad; en silencio queda el Conocedor de la Cumbre y el Universo entero abre sus oídos para que atienda los acentos de su muda elocuencia" -Marco Pallis
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