viernes, 7 de diciembre de 2012

JOHN CONSTABLE

El paisaje inglés visto con la mirada romántica de John Constable (1776 - 1837)  En un principio se interesó por los retratos y cuadros religiosos pero pronto cambió a pintar las escenas bucólicas que le rodeaban en su región natal, Suffolk, El Valle de Dedham, también conocido como el "El País de Constable". Su idea no era acercarse al realismo sino más bien provocar sentimientos intensificando los rasgos del paisaje bajo la fuerza de la luz. De sus encuadres luminosos, de amplios espacios y escenas campestres de apacible dulzura pasó a estudiar las nubes y desviarse hacia contemplaciones más sombrías y melancólicas. Según él «La forma de un objeto es indiferente; la luz, la sombra y la perspectiva siempre lo harán hermoso». Las pinceladas de Constable relatan la vida rural de una época admirable, de intensas emociones, el romanticismo. Es fácil imaginar a ciertos poetas ingleses paseando por esas veredas frondosas bajo esos cielos altos colmados de voluminosas nubes. Qué no daríamos por convertirnos por un instante en uno de esos personajes que aparecen retratados en muchos de sus cuadros al amparo de la quietud.
"A quien lleva tiempo recluido en la ciudad
le resulta muy dulce de observar el hermoso
y claro rostro del cielo - exhalar una oración
que se abra en la sonrisa del firmamento azul. "
John Keats









"Pero aquí tan sólo existe la luz, que desde el cielo las brisas impulsan
a través de sombras frondosas y tortuosos caminos cubiertos de musgo"
John Keats


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martes, 4 de diciembre de 2012

¿ES ESTE UN MUNDO MARAVILLOSO?
"No sé por qué estamos aquí. A veces la gente me dice "¿Por qué no admites que el canto de los pájaros, las mariposas, el ave del paraíso... son prueba de cosas maravillosas de la Creación?". Y yo siempre digo, "bueno, cuando dices eso piensa en el chico que sentado a la orilla del rio, como nosotros ahora, en el oeste de África, que tiene un gusano, un diminuto organismo en el ojo y horada a través de él lentamente hasta dejarle ciego. El Dios Creador al que presumiblemente aludes, creó a ese diminuto gusano. Yo, personalmente, encuentro eso difícil de acomodar"
David Attenborough.



"Tan sólo podemos aceptar la naturaleza geográfica tal y como la encontramos, y estar contentos con semejantes terrenos y cielos tal y como ella espontáneamente no los ofrece [...] La única y positiva relación que el ser humano pudiera tener con el mundo natural sería igual a la de un turista [...] Extremas condiciones ambientales nos recuerdan que apropiarnos de la naturaleza, por entero, será inevitablemente tosco"
Aaron Sachs en "The Humboldt Current"
"Quien ama de veras a Dios no espera que Dios le devuelva el amor a cambio"  Spinoza
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domingo, 2 de diciembre de 2012

LOS INDIOS 

Cuando era pequeño, recuerdo, (allá por los sesenta) que las películas de vaqueros no me gustaban si no había indios. Incluso cuando jugaba con mis amigos en el barrio a vaqueros, muy contadas veces a decir verdad (ellos preferían jugar al fútbol) yo no dudaba en incluirme en el bando de los indios aunque eso supusiese salir perdiendo porque así era como se resolvían la mayoría de las películas del viejo oeste. Haciendo memoria y reflexión del porqué de mi fascinación por los indios puede que se debiera a varios motivos no muy difíciles de entender. Por un lado era el asombro que me producía el ver que  había otras maneras de vestir. Esas plumas ondeando al viento, las pinturas en la cara, los flecos y dibujos vistosos, los largos collares, sus largas melenas. Por otro lado era otra forma de concebir la vida. Estaban en la calle siempre, guarecidos en tiendas, bailando alrededor de totems, cazaban y se defendían con flechas y lanzas. Vivían al aire libre. Lo salvaje resultaba divertido. Parecida fascinación, aunque menos, me causaban los romanos, los vikingos o los nativos salvajes en las películas de Tarzán. Por supuesto, estaba la acción, la violencia que ponía en práctica sus virtudes. La violencia era como la exhibición de sus artes en forma de danza, como poner en juego su estética. Nadie de pequeño entendía que la guerra pudiera causar dolor. Con todo, no pretendo idolatrar, ni reivindicar aquellas distintas formas de vida tribales, aun estando aquellas en mejor armonía con la naturaleza que nuestra presente civilización. Aquellas tribus, no nos engañemos, eran crueles, belicosas, insolidarias, carentes de empatía, con tantas deficiencias como tenemos nosotros en la actualidad, codicia por el dinero, guerras por el poder, contaminación, intransigencia, intolerancia.... Pero lo que sí quisiera revelar, porque creo que en el fondo es lo que me producía asombro por los indios, es que hay otras formas de concebir la vida, que hay otras variadas y distintas maneras de encajar en el entorno natural, con sus respectivas artes, religiones, lenguas, estilos en el vestir, en los hábitos de la cocina, en la construcción de las casas. Que no se trata simplemente de respetar sino de entender y colaborar con la variedad porque eso es lo que nos enriquece, lo que de verdad expande nuestra mentalidad haciendo que todo sea más entretenido y en consecuencia, haciéndonos más felices.

Edwar Sheriff Curtis fue si lugar a dudas uno de esos pocos que llegaron a entender el mundo indígena norteamericano. Fotografió a cientos de indios y para ello tuvo que ganarse su confianza, algo nada fácil. Seguramente gracias a su curiosidad y sana disposición por participar en la vida de las tribus fue lo que le otorgó el derecho de ejercer libremente su arte en la fotografía.













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martes, 27 de noviembre de 2012

COSMOS
"Para que esta obra sea digna de la bellísima expresión de Cosmos, que significa orden en el Universo y magnificencia en el orden, debe abrazar y describir el gran Todo" 
Alexander von Humboldt

Cuanto más penetro en la vida de Alexander von Humboldt a través de sus escritos y biografías más le admiro y envidio. Pertenece él a esa época en que los viajes por tierras desconocidas eran una aventura abundante de peligros y sorpresas, en el que la ciencia despertaba como nunca antes a la investigación valiente, sin represiones ni amenazas. Él, como ningún otro supo hacerlo antes, estuvo animado por un entusiasmo romántico, iluminado, que le encaminó a interpretar el mundo bajo un visión idealista en el que todo cabía dentro de una misma ideología, respetando y admirando desde lo más pequeño a lo más grande como parte de una Unidad única. Humboldt supo hacer uso de su sensibilidad e inteligencia para disfrutar de la vida con pleno entusiasmo, sin miedos y abierto a la admiración constante que caracteriza a los grandes poetas. Fue un enamorado de la tierra y el cielo y siendo consciente de ello tuvo la facilidad de plasmar su pasión en sus obras con un lenguaje animado, directo y poético. Fue fiel a sus principios de libertad, de igualdad y fiel incluso a sus tendencias sexuales, algo difícil en el siglo XVIII. En la historia que nos toca, parecería que algunas personas fueran tocadas por la varita mágica de la divinidad, puesto que vivió hasta los noventa años. Empero, su obra titánica Cosmos no llegó a concluirse, su edad avanzada puso freno a su cometido. En ella quiso Humboldt agrupar todo el conocimiento del mundo físico conocido hasta entonces. El éxito de sus dos primeros tomos fue importante, situándole en la vieja Europa al nivel del mismísimo Napoleón. Se comprende que hoy en día esos escritos no alcancen ese nivel de ventas de antaño, por lo que los editores actuales no apuesten por su nombre. La ciencia avanza y ciertos temas parecen destinados más a las enciclopedias que no al puro escapismo o a la última novedad informativa que demandan los lectores cómodos. Sin embargo, en su obra Cosmos hay abundante pensamiento a considerar. Bellas meditaciones acerca de un mundo del que cada vez nos separamos más. Que ciertamente hay un paraíso delante de nuestras miradas miopes y que él tuvo en su poder las lentes con las que pudo contemplar este planeta tal y como es, diáfano, idílico y asombroso, grandioso y espectacular .

PREFACIO
"SOBRE LOS DIFERENTES GRADOS DE GOCES QUE OFRECEN EL ASPECTO DE LA NATURALEZA Y EL ESTUDIO DE SUS LEYES"
"Donde quiera que en una monótona llanura, tan solo limitada por el horizonte, cubren el suelo planas de una misma especia, como brezos, sitos o jaras, o la familia de la gramíneas; donde quiera que las olas del mar bañan una playa, dejando como huella de su paso verdosas estrías de algas y ovas flotantes, el sentimiento de la naturaleza, grande y libre, se apodera de nuestra alma y nos revela como por una inspiración misteriosa que existen leyes reguladoras de las fuerzas del Universo. El simple contacto del hombre con la Naturaleza, la influencia del gran ambiente, del aire libre, producen un efecto calmante, mitigando el dolor y aquietando las más profundas y agitadora pasiones del alma"

"Si me fuese permitido abandonarme a los recuerdos de las lejanas correrías, designaría entre los goces que ofrecen las grandes escenas de la naturaleza, la majestuosa clama de aquellas noches tropicales en que las estrellas, privadas de todo centelleo, esparcen una muy apacible luz planetaria sobe la superficie blandamente agitada del Océano; recordaría aquellos profundos valles de las Cordilleras, donde palmeras de altísimo tronco agitan sus amazorcadas guías atravesando bóvedas vegetales"

"La bóveda celeste sembrada de nebulosas y tachonada de estrellas, y las riquísimas alfombras de vegetales que engalanan el suelo en el clima de las palmeras, deben necesariamente dejar en el ánimo de aquellos laboriosos observadores (los científicos) una impresión más imponente y más digna de la majestad de la creación, que en el de cualquier otro hombre no habituado a comprender las grandes relaciones y estrechos lazos de todos lo fenómenos. No puedo, por lo tanto, convenir con Burke, cuando sostiene en una de sus ingeniosas obras 'que nuestra ignorancia respecto de las cosas de la naturaleza es la principal causa de la admiración que nos inspiran, y la fuente de donde emana el sentimiento de lo sublime'"

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sábado, 24 de noviembre de 2012

MÁS OTOÑO

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

¡Qué noble paz en este alejamiento

de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,

en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,

la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

Juan Ramón Jimenez
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Texturas que colorean la luz y así enfatizan tanto el calor como el frío. La realidad se torna vetusta, de ensueño, mirífica. Para más Fotografías de Dara ir a DaraDPhotography en  Flickr

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jueves, 22 de noviembre de 2012

EL OTOÑO
Según San Gregorio de Nisa 
Desde la lejana y oscura Edad Media, cuando algunos ascetas cristianos sentían a Dios por todas partes.
Obispo de Nisa en Capadocia en el siglo IV y teólogo. Venerado como santo en la Iglesia católica y en la ortodoxa. Considerado entre los cuatro Padres griegos de la Iglesia y uno de los tres Padres Capadocios. Hermano menor de san Basilio el Grande y santa Macrina la joven, igualmente, fue amigo de Gregorio Nacianceno, con quien se le suele confundir - Defendió la capacidad natural del hombre de conocer a Dios y asumió la teoría origeniana de la apocatastasis. San Gregorio de Nisa escribía así a su hermano San Basilio acerca del otoño.
 "Cuando veo que se cubren de naciente yerba las crestas de todas las rocas, los valles y las llanuras; cuando contemplo los lujosos adornos de los árboles y a mis pies las lises dotadas por la Naturaleza de suavísimo perfume a la par que de brillantes colores; cuando diviso a lo lejos el mar hacia el cual la nube que pasa conduce mis miradas, apoderándose de mi alma un sentimiento de tristeza que no carece de dulzura. Con el otoño desaparecen los frutos, caen las hojas, pierden su flexibilidad las ramas de los árboles, y nosotros mismos, abrumados de profunda melancolía al ver esas eternas y regulares transformaciones, nos ponemos al unisono de las misteriosas fuerzas de la Naturaleza. Cuando se contempla este espectaculo con los ojos del alma, échase de ver la pequeñez del hombre comparado con la grandeza del Universo"
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Autumn in Yosemite National Park from Henry Jun Wah Lee / Evosia on Vimeo.

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martes, 20 de noviembre de 2012

ÉGLOGAS
La Égloga es una composición poética de cuidada musicalidad en la que dos pastores conversan acerca del amor no correspondido y sus cuitas pertinentes. La naturaleza, por supuesto, tiene su protagonismo al situarse la trama en el campo. Sin embargo, su importancia queda un tanto deslucida al ser un mero accesorio, de telón de fondo, donde los personajes quedan emplazados a un primer plano. Sólo a veces los sentimientos comulgan y se identifican, reflejados o contrastados, con el carácter, rasgos y vicisitudes que la Naturaleza presenta en sus más variadas formas. Resulta curioso que algunos autores clásicos se acercaran, inconscientemente, al romanticismo moderno. De algún modo algunos de esos textos parecen ser precursores del Romanticismo más excelso y puro.
El tema de las Églogas proviene de la Grecia antigua y los primeros versos nos llevan a Teócrito, concretamente a sus Idilios. Luego el romano Virgilio las cultivó, así como Nemesiano, Calpurnio Sículo y Ausonio. El tema se recuperó más tarde durante el temprano Renacimiento y en España, durante el famoso Siglo de Oro se popularizó incluso de forma narrativa en la novela pastoril. Autores que destacan son Juan Boscán, Lope de Vega, Lucas Fernandez, Pedro Soto de Rijas, Cervantes con su novela Galatea, y como no,  Garcilaso de la Vega (1498 - 1536)
Leer a Garcilaso hoy en día no es fácil. Su lenguaje es obsoleto y tratándose de poesía, lo retorcido y complejo de las palabras garantiza una lectura cansina para el novel en literatura clásica. Pero con buena disposición y paciencia se pueden encontrar perlas románticas como estos preciosos versos que expongo.

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"Los rayos del sol se trastornaban
escondiendo su luz, al mundo cara,
tras altos montes, y a la luna daban
lugar para mostrar su blanca cara;
los peces a menudo ya saltaban.
con la cola azotando el agua clara,
cuando las ninfas, la labor dejando,
hacia el agua se fueron paseando."

"Hermosas ninfas, que en el río metidas
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas:"


"Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba"

"Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones, que sólo el monte oía
si mirando las nubes coloradas,
al trasmontar del sol bordadas de oro,
no vieran que era ya pasado el día."


"El dulce murmurar de este ruido
el mover de los árboles al viento.
el suave olor del prado florecido,
podrían tornar, de enfermo y descontento
cualquier pastor del mundo, alegre y sano;
yo sólo en tanto bien morir me siento"


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